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La empresa de alquiler de coches Hertz Global Holdings Inc. se declaró en bancarrota en EE.UU tras no llegar a un acuerdo con sus principales acreedores. 

La compañía anunció la noticia en un comunicado. En dicha misiva, afirmaron que el impacto de la pandemia en la demanda de viajes fue repentino y dramático, provocando así una disminución abrupta en los ingresos de la compañía y futuras reservas.

Gran parte de los ingresos de Hertz provienen de los alquileres de coches en aeropuertos, los cuales se desvanecieron porque sus potenciales clientes dejaron de viajar por el confinamiento y la suspensión de vuelos. 

Hertz presentó una declaración voluntaria de suspensión de pagos por los efectos del virus en su negocio, al igual que por su incapacidad de llevar a cabo una reestructuración de su deuda. También influye la incertidumbre sobre cuándo se recuperarán las ventas y la reapertura del mercado de vehículos usados.

“La reorganización financiera proporcionará a Hertz un camino hacia una estructura financiera más sólida que mejore la posición de la compañía de cara al futuro a medida que navega en lo que podría ser un viaje prolongado hacia la recuperación económica global”, explicó la multinacional estadounidense.

Las medidas de Hertz ante la crisis

El viernes 22 de mayo, la directiva de Hertz anunció por adelantado que la firma se acogería a la ley de protección por bancarrota en una corte en el estado de Delaware, la cual está contemplada en el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos.

De este modo, la firma busca asegurar algunas de sus filiales en Estados Unidos y Canadá. No obstante, Hertz asegura que cuenta con 1.000 millones de dólares (917 millones de euros al cambio actual) de liquidez para continuar con sus operaciones actuales.

La compañía de alquiler de coches no tuvo otra opción, puesto que el mismo viernes venció la ampliación del plazo otorgada por sus acreedores para alcanzar un acuerdo en relación con una reestructuración de su deuda y evitar, de esta forma, la bancarrota.

Hertz había estado negociando con sus acreedores después de haberse retrasado en el abono de montos significativos de pagos de alquileres de coches en abril. Los acuerdos de indulgencia o morosidad por los pagos no cancelados expiraron el 22 de mayo.

Asimismo, incluso antes de que se desatase la emergencia sanitaria por el COVID-19, Hertz ya estaba contra las cuerdas porque sus clientes empezaron a preferir servicios de transporte como Uber. 

Las operaciones internacionales no se verán afectadas

Hertz indicó que la suspensión de pagos solo aplica para sus filiales en Estados Unidos y Canadá. Las principales regiones operativas, Europa, Australia y Nueva Zelanda, no serán afectadas por la medida. 

De igual modo, la firma destacó que las franquicias que no son propiedad de la empresa tampoco están incluidas en el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, al tiempo que confirmó que todos sus negocios siguen operando y ofreciendo servicio a los clientes.

Entonces, las firmas Hertz, Dollar, Thrifty, Firefly, Hertz Car Sales y Donlen siguen trabajando y las reservas de vehículos, así como los descuentos y los programas de fidelización siguen su curso habitual.

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