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El adiós a las cookies de terceros tardará un año más de lo que se había planeado. Es que Google, la principal marca de Alphabet, argumenta su decisión diciendo que aún no sabe de qué manera la compañía continuará reuniendo los datos tras eliminar definitivamente los archivos que cumplen esa función de rastro en Chrome, el navegador más utilizado a nivel global.

El director de Ingeniería de Privacidad de la compañía, Vinay Goel, indicó que aunque se ha avanzado considerablemente, todavía el ecosistema necesita mayor cantidad de tiempo para realizar ese proceso.

Las denominadas cookies (galletas, en inglés) constituyen archivos digitales que permanecen en el dispositivo cuando visitamos un sitio web.

Estos datos se utilizan desde hace más de 20 años, más exactamente desde 1995. Generalmente tienen funciones técnicas, analíticas o publicitarias. Dan lugar a que los sitios que habitualmente visitamos, guarden las contraseñas (estas cookies son las “de primera parte”).

Qué son las “cookies” de terceros

Las “galletas” de terceros, que están generadas a partir de diversos proveedores de la página web que se está visitando, impulsaron el crecimiento de la economía digital como se conoce hoy en día.

A partir de estas líneas de código especialmente escritas, las compañias tienen el acceso a datos masivos sobre las personas, informaciones como direcciones, sexo, edad, número de IP (identificador único del dispositivo), los tipos de dispositivos que utilizamos, en qué momento visitamos las páginas y el tiempo en que estmos allí, dónde clickeamos y en qué sitios estuvimos antes.

Esta información permite analizar profundamente quiénes entran en un sitio y con qué motivo.

Las “galletas” son el elemento esencial para que las publicidades dirigidas o personalizadas sean recibidas por el público al que se apunta, son clave para direccionar el marketing al target correcto.

Son herramientas que Google les da a los diferentes anunciantes y posibilita, por ejemplo, que una compañía que vende zapatillas deportivas muestre su publicidad solamente a determinados usuarios enmarcados dentro de un rango de edad y poder adquisitivo, y que además tengan intereses en la marca u otras parecidas.

Cambio de planes

La gigante tecnológica dio a conocer el año pasado las intenciones de suprimir definitivamente las cookies de terceros.

A principios del 2021, agregó que no iban a ser reemplazadas por otros identificadores que rastreen los datos de cada usuario que navegue por la web.

Esta determinación condiciona todo el ecosistema de publicidad en la red, que en el 2020 obtuvo unos 260 mil millones de euros a nivel global, a utilizar un modo alternativo para sacar los datos que anteriormente aportaban las ‘galletas’ de terceros.

Alphabet resolvió ahora que la eliminación debe suceder “a tiempos responsables”, dándole a los editores y a la industria del marketing y la publicidad el tiempo que necesitan para discutir sobre las diferentes formas para reemplazar el actual sistema.

Chrome dice que la supresión de las cookies es para la prevención de violaciones a la privacidad de los que consumen las diferentes páginas web.

Fuentes allegadas a Alphabet indican, además, que influyó en la toma de dicha decisión el hecho de que las empresas que cumplen la función del filtrado de contenido, como Ghostery o AdblockPlu, y que son utilizados por menos de la mitad de los usuarios, están dejando atrás el uso de cookies.

Opciones a las cookies

Los especialistas en la industria dicen que Google apuesta a proveer nuevos sistemas que protejan los datos personales con Privacy Sandbox, que ayudará a prevenir el reemplazo de las ‘galletas’ por otros modos de rastreo individual más agresivos y peligrosos, como lo es el uso de huellas digitales.

Google busca llenar él mismo el desierto tecnológico que van a dejar las ‘galletas’ de terceros.

Hace aproximadamente dos años, presentaron esta tecnología en modo de solución abierta para la creación de un ecosistema web con futuro y que respete a los navegantes y su privacidad de manera predeterminada.

La intención es que el navegador guarde y procese los datos de cada uno de los navegantes.

Las nuevas “cookies grupales”

El “secreto” de esta tecnología es el Federated Learning of Cohorts (aprendizaje federado de cohortes), Floc

Está basado en la agrupación de usuarios según el gusto de cada uno y está determinado por los datos proporcionados por el historial de la última semana.

Lo más importante es que las asociaciones de información se hacen de manera anónima, es decir, que no se conoce la identidad de dichos usuarios. Las cohortes estarían compuestas por millones de personas, de modo que resulte casi imposible la identificación de cada uno.

El efecto, como indica Google, es una forma válida con el objetivo de que las compañías sigan con la dirección personalizada de la publicidad y que los navegantes tengan su privacidad.

La subsidiaria de Alphabet dijo que actualmente cuentan con más de 25 propuestas diferentes para hacer frente a la etapa que vendrá después de las cookies.

Dichas iniciativas pasan por una complicada revisión, la cual abarca debates públicos en foros y también ensayos con pruebas beta en Chrome.

Ya hubo una primera versión de pruebas FLOC que recibió recomendaciones y aportes de la comunidad.

Chrome tiene previsto que el nuevo mecanismo esté listo para los últimos meses del año que viene, y luego, durante unos diez meses, los encargados de la edición y el área publicitaria tendrán más tiempo para verificar la efectividad de los servicios.

Desde mitad del 2023, Google comenzará a quitar gradualmente las ‘galletas’ de terceros, las cuales terminarán por ser eliminadas del todo hacia el final del mismo año.

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