(Tiempo de lectura: 5 min)

Tan sólo doce años después de la crisis del 2008 nos volvemos a enfrentar a un nuevo reto a nivel global. Esta vez se trata de un elemento exógeno al mercado. Es decir, en esta ocasión no ha habido un elemento financiero involucrado como pasó con las hipotecas subprime de hace dos décadas.

Las bolsas americanas habían experimentado varios años de alzas consecutivas. Desde el inicio de la gestión de Donald Trump, el presidente estadounidense había reivindicado esta alza en el mercado como consecuencia de su buena administración. Pero con la nueva década vino un cambio de panorama de 180 grados. El coronavirus ha afectado a todo el planeta y ha puesto el mundo en una recesión. Debido al cierre de negocios por miedo a la propagación, la economía mundial está en jaque.

Sin una fecha precisa de cuándo volveremos a ver la apertura de negocios y si será posible regresar a la normalidad, los gobiernos del mundo se plantean diversas estrategias para combatir todos los problemas consecuentes de un paro indefinido de la economía. Siguiendo los manuales de la crisis del 2008, los bancos centrales y en especial, la Reserva Federal de Estados Unidos o la FED, iniciaron una serie de acciones para paliar el golpe económico.

ARTÍCULO RELACIONADO

5 razones por las que deberías invertir en Amazon hoy mismo

Las acciones de Amazon, desde que la empresa salió a bolsa en 1997, han acumulado un constante y fiable crecimiento que ha hecho que...

Reducción de las tasas de interés como estrategia inicial

Su primera estrategia fue reducir las tasas de interés. El pasado 3 de marzo la FED redujo casi a cero la tasa para mantener el dinero circulando y los préstamos a un precio atractivo para que los negocios sigan pidiendo prestado y hagan avanzar la economía. La FED había sido reacia a aumentar las tasas de interés por miedo a que las bolsas detuvieran su camino ascendente. Cuando la Reserva Federal pasa varios meses o incluso años sin aumentar mucho la tasa de interés los medios retratan esta actitud como dovish (paloma) debido a la pasividad del banco para aumentar o disminuir el interés. Cuando sucede lo contrario toma el nombre de hawkish (halcón) y ambas suelen estar determinadas por el presidente de turno.

En 2008, la persona de turno era Ben Bernanke. En uno de los periodos más intensos de la economía norteamericana, el jefe de la FED impulsó la compra de bonos y la inyección monetaria como recursos para paliar la crisis. El gobierno tuvo que salir al rescate de los bancos para salvar la economía mundial. Los famosos Quantitative Easing (QE) fueron implementados desde el 2008 hasta el 2013 cuando se vislumbró una recuperación del mercado y una reducción de la tasa de desempleo en Estados Unidos. Bernanke estuvo al pie de tantas decisiones económicas en esa época que Bloomberg hizo un documental sobre él y su participación en los momentos más álgidos.

¿Qué es el Quantitative Easing o flexibilización cuantitativa?

Son programas de estímulo económicos que consisten, principalmente, en la compra de deuda pública por parte de los bancos centrales de cada país. Mediante la compra de deuda pública, los bancos centrales consiguen (por simple ley de oferta y demanda) aumentar la demanda de la deuda pública, lo que conlleva que su precio suba y, consecuentemente, baje la rentabilidad ofrecida por el Estado.

De este modo se reduce el gasto del Estado en pago de intereses, al mismo tiempo que muchos inversores escogen comprar deuda de empresas privadas, que ofrecen un retorno más atractivo. Se consigue que una mayor cantidad de dinero fluya hacia las empresas privadas que, a su vez, distribuyen el dinero pagando sueldos y contratando a más trabajadores.

La contrapartida del QE es que, al ser una estrategia “manipulativa”, hace que la moneda interna del país de deprecie, creando un aumento de los precios y favoreciendo un aumento de la inflación.

Sobre la eficacia de las estrategias hay opiniones variadas. Ya que la estrategia puede ser aplicada de forma local, existen experiencias que contrastan unas con otras. Japón es uno de los países más sonados respecto a este tema. Desde finales de los ochentas, el país nipón ha experimentado 15 años de QE y ha logrado posicionarse como una de las naciones desarrolladas más endeudadas del mundo.

Según datos del 2018, Japón tiene alrededor de un 254% de deuda respecto a su PIB. La tasa de interés de los bonos del gobierno se encuentra actualmente en 0.0% después de haber estado en negativo. En septiembre del 2019 llegó a tener un -0.27%. Esto significa que los titulares de bonos tendrán que pagar dinero por tener títulos de deuda del gobierno. ¿Será culpa exclusiva del QE? Veamos algunos casos más.

Uno de los problemas de lanzar dinero al mercado sin un sustento sólido económico que lo sustente es que crea inflación de la moneda local. Venezuela, Zimbabue y Yugoslavia tienen ejemplos terroríficos de alzas infinitas en los precios y una devaluación de su moneda en más de diez dígitos, en menos de 15 horas. La estrategia propuesta por los bancos centrales es que la inflación de un país se mantenga en promedio entre el 2% y 3%. Quizás el caso más similar de QE aplicado con diferente resultado es la Reserva Federal Americana contra el Banco Central Europeo. Aún así, en Estados Unidos, cuando se anunció el último QE ya se había registrado un alza generalizada del 30% de los mercados y la tasa de desempleo se había mantenido baja durante los años previos.

Mientras tanto, en Europa, los problemas se han empezado a vislumbrar. Debido a que la Unión Europea posee integrantes con una historia financiera muy distinta y la participación accionaria de sus miembros no está generalizada como Estados Unidos, la flexibilización cuantitativa es un método cuestionable para estimular el gasto del consumidor. Además, hay que tener en cuenta la desigualdad interna de sus integrantes y  los problemas financieros de países como Italia, Grecia y España. La baja en las tasas de interés ha estimulado la exportación, pero también ha generado una devaluación del euro. La inflación en Estados Unidos alcanzó un 2.1% en el tercer trimestre de 2019 mientras que la Union Europea todavía posee un 12% de desempleo en promedio.

La FED y el BCE en la actual pandemia

La reciente experiencia de crisis económica en los bancos centrales hizo que ahora optaran por la misma estrategia. En EEUU, la FED ha comprado una gran cantidad de bonos del gobierno y ha reanudado su programa de QE. La noticia hasta el momento ha logrado detener la caída de las bolsas más importantes del mercado. Las opiniones, como siempre, se encuentran divididas. Por una parte, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC en inglés) se ha comprometido a la compra ilimitada de activos y títulos hipotecarios para sostener la economía. Además de esto, se suman 3.000 millones de dólares para apoyar empresas, estudiantes y municipios afectados por el paro económico. Los detractores consideran que la medida tendrá utilidad mientras el enclaustramiento dure poco tiempo. Las peticiones por desempleo ya han alcanzado un máximo histórico y la única forma de evitar su aumento es mediante la apertura total de la economía.

El actual presidente de la FED, Jerome Powell, ha sido catalogado como hawkish debido a que ha modificado las tasas de interés de forma más constante que su predecesora Janet Yellen, quien fue más pasiva al respecto. La función de la FED será esencial para mantener la economía a flote mientras lo peor de la pandemia pasa. Dado que la formula tuvo éxito en Estados Unidos anteriormente, se espera un resultado similar.

El problema volverá a ser el Banco Central Europeo. Hasta el día de hoy ha habido una fuerte resistencia por parte de algunos países para crear bonos derivados del virus. Alemania y Países Bajos se han opuesto abiertamente a los llamados “coronabonos” debido a la falta de confianza de las finanzas públicas de dos de los países más afectados: España e Italia. La falta de consenso continúa y el reloj sigue corriendo. El Mecanismo Europeo de Estabilidad está solicitando 80 mil millones para paliar el problema en los países que más lo requieran. Aún se espera más dinero si es requerido por los países con mayores problemas. La principal crítica de los países europeos del norte es que transferirán parte de su riqueza hacia los países que siempre han derrochado su dinero. Por lo que la moneda aún está al aire.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here