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Con pocas expectativas de alcanzar pronto un acuerdo, la Unión Europea y el Reino Unido comenzaron las conversaciones el jueves. Se busca dar un nuevo impulso a las negociaciones para tratar de mantener la relación comercial entre ambas partes, después de que expire el período de transición al Brexit el 31 de diciembre.

Las negociaciones que habían sido paralizadas por el primer ministro Boris Johnson la semana pasada, fueron retomadas el miércoles. Los contactos formales son retomados apenas 10 semanas antes de que Gran Bretaña quede definitivamente fuera del bloque europeo y pierda los privilegios que hasta entonces mantuvo dentro de la mancomunidad integrada por 27 miembros.

Sin embargo, se observa poca voluntad, desánimo y desconfianza en esta etapa crítica para alcanzar un acuerdo entre los dos aliados. Los equipos de trabajo mantendrán los contactos hasta el domingo para luego diseñar una agenda de negociaciones futuras en la sede de la UE en Bruselas y en Londres.

Los negociadores del acuerdo post Brexit, David Davies (Gran Bretaña) y Michel Barnier (Unión Europea).

Johnson: el tiempo ahora es muy corto

La UE ha dicho que tiene disposición a negociar con el gobierno británico hasta mediados de noviembre. Luego necesitará de algún tiempo para discutir internamente y ratificar cualquier acuerdo que se alcance antes de que finalice el año

Los británicos han mostrado cierto desdén con respecto a estas negociaciones. “El tiempo ahora es muy corto y hemos sido repetidamente claro que cualquier acuerdo debe estar en su lugar antes del final del período de transición”, señaló un portavoz de Johnson.

Y añadió que “si no se puede llegar a un acuerdo, nos iremos en términos al estilo australiano”. Explicó también que “ambas partes han acordado una genuina intensificación de las negociaciones con conversaciones que se llevan a cabo todos los días, incluso los fines de semana”.

USD 900 mil millones en juego

A su llegada a Londres, el negociador jefe de la Unión Europea, Michel Barnier, declaró que consideraba muy importante volver a la mesa de negociación. Afirmó que ambas partes tenían “una enorme responsabilidad común” en este proceso en el que “cada día cuenta”.

Lo que está en juego son más de 900 mil millones de dólares anuales de comercio bilateral entre Europa que representa el mayor bloque comercial del mundo y Gran Bretaña, la sexta economía más grande.

En las últimas semanas las conversaciones sobre el futuro de la relación comercial han caído en un punto muerto. Londres no ha mostrado realmente gran disposición a negociar con Europa.

Pero el bloque europeo –ni tampoco Gran Bretaña- se han querido comprometer en una discusión sobre los temas más neurálgicos de un posible acuerdo. Por ejemplo, las garantías para una competencia leal, las normas de ayuda estatal y la actividad pesquera. Son temas que tienen una fuerte carga simbólica para los partidarios británicos del Brexit.

La pesca como problema

Uno de los temas más complicados y espinosos de las conversaciones es la pesca. Durante una reunión informativa realizada el miércoles en la que estuvieron presentes diplomáticos europeos, Barnier expresó su preocupación por el tema del pescado, según  comentó una fuente a Reuters.

El tema de la pesca ya está generando movimientos. El gobierno de Bélgica amenazó con desempolvar una vieja carta del siglo XVII en la que rey inglés de entonces otorgó a Bélgica derechos de pesca en las aguas costeras del Reino Unido. Esto en caso de que Londres y Bruselas no alcancen un acuerdo comercial antes de finalizar el año.

Después de que se materialice la salida del Reino Unido de la UE, Bélgica perderá el acceso a la pesca en un área muy amplia del Mar del Norte. El documento escrito en latín, fue entregado a Flandes en 1666 por el rey Carlos II de Inglaterra. El monarca otorgó derechos de pesca a perpetuidad en aguas británicas a 50 barcos pesqueros flamencos.

“Sabiendo cómo Gran Bretaña está apegada a los viejos hábitos y las viejas leyes, puede tener una oportunidad”, comentó el archivero jefe de la ciudad portuaria de Brujas, Jan d’Hondt,

Reino Unido está luchando por el control de sus aguas territoriales y las negociaciones de cuotas anuales pesqueras. Por su parte, la UE exige tener acceso permanente para sus embarcaciones, mientras que a los franceses les preocupa particularmente la pérdida de sus capturas.

Negociaciones frustradas

El retiro del gobierno británico de las conversaciones la semana pasada, ha generado en los representantes europeos frustración y desánimo. Consideran que los británicos están empleando estas tácticas dilatorias para lograr que la UE ceda más en los acuerdos. Los funcionarios de la UE perciben las dilaciones como un teatro innecesario que solo está provocando pérdidas de tiempo valioso.

Mientras tanto, el Reino Unido argumenta que está en la obligación de defender su punto de vista y necesita “recuperar el control” que Johnson prometió. La mención de la soberanía británica por parte de la UE fue percibida por el equipo del primer ministro británico como una pequeña victoria que los trajo de vuelta a la mesa de negociación.

Prepararse para el Brexit sin acuerdo

Conforme el tiempo avanza inexorablemente, el gobierno británico ha pedido a las empresas estar preparadas para el final del período de transición que se acerca. En Londres los ministros de Johnson lanzaron una campaña para que las empresas hagan sus previsiones, ya sea que haya o no acuerdo comercial.

De llegarse al último día de este año sin un acuerdo quedarían interrumpidas las actividades comerciales de miles de fabricantes, agricultores, tiendas minoristas y demás sectores del país. En un momento en que la isla enfrenta una nueva oleada de coronavirus y el gobierno ha alertado sobre la posibilidad de volver a los cierres.

Los empresarios británicos han pedido al gobierno llegar cuanto antes a un acuerdo con la UE, pero Johnson baraja estas peticiones junto con el criterio de los miles de votantes que lo llevaron al número 10 de Downing Street.

Transporte de carga británico en problemas

Gran Bretaña anunció el jueves que pronto promulgará una legislación en la que buscará minimizar los retrasos e interrupciones del transporte a través de una de sus más importantes rutas comerciales. De esta forma se prepara para abandonar el bloque europeo.

El gobierno prevé que se formen colas de hasta 7.000 camiones en la ruta sureste de Inglaterra a la espera de poder viajar a Europa, si las empresas no son autorizadas a ingresar al condado de Kent por falta de documentos adecuados.

La propuesta de legislación que presentará el gobierno apunta a que se cumpla con la Operación Brock. Esta estrategia tratará de administrar el flujo de tráfico automotor que va y viene desde el puerto de Dover. Allí se busca establecer un amplio corredor para que se estacionen los miles de camiones que tengan que aguardar.

De acuerdo con las normas de tránsito, los vehículos de carga pesada deben primero obtener un Permiso de Acceso Kent digital antes de poder ingresar al condado. De lo contrario, enfrentarían una multa de 300 libras y no podrían transitar hacia el Túnel del Canal de la Mancha y Dover. Desde allí los camiones prosiguen su ruta hacia Francia y la Unión Europea.

Al igual que ha hecho con las empresas afectadas por el Brexit, el gobierno británico lanzó una campaña de comunicación para explicarle a los transportistas cómo deben prepararse para el cambio que se avecina. La campaña comprende el establecimiento de decenas de puntos de información en todo el país para ofrecer asistencia.

Trámite de un permiso especial europeo

El gobierno pidió a los camioneros que soliciten a la Conferencia Europea de Ministros de Transporte (ECMT) un permiso especial de tránsito. Esta medida de precaución les evitará futuros problemas para transitar por Europa si las conversaciones entre la UE y Reino Unido no llegan a un final feliz.

En un comunicado, difundido el jueves el ministro de Transporte, Grant Shapps, dijo que “al implementar estos planes, nos aseguramos de que Kent siga avanzando, nuestra fantástica industria de transporte esté respaldada y el comercio continúe fluyendo”.

Los camiones que movilicen productos perecederos de exportación como mariscos frescos y vivos o pollitos de un día, tendrán prioridad en la frontera, señaló el comunicado.

Solo por el puerto de Dover, uno de los mayores de Europa, transita el 17% del comercio de bienes de Gran Bretaña. Diariamente unos 10,000 camiones son embarcados hasta Calais el otro extremo del Canal de la Mancha en Francia.

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