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El gobierno de la república de Francia ha aprobado un nuevo plan de estímulos económicos por valor de 100.000 millones para hacer frente a los estragos de la pandemia de la Covid-19. El plan de estímulos, que se extenderá durante los próximos cuatro años, plantea una reforma fiscal con rebajas considerables de impuestos para empresas, subsidios salariales para los trabajadores y nuevos planes de financiación. Bajo el nombre “France Relaunch” (Relanzamiento de Francia) el ejecutivo francés pretende ayudar a la economía a recuperarse en base a tres ejes: la transición ecológica, la transformación de la industria y la cohesión social y territorial. Con esta apuesta, el ejecutivo francés alinea sus objetivos de crecimiento económico con los planteados por la Comisión Europea a inicios de año. Unos objetivos que Europa ya puso como condición para poder acceder al plan de recuperación europeo aprobado por los 27 Estados miembro en julio.

De este modo, el gobierno presidido por Emanuel Macron, pretende dinamizar la economía francesa a través del consumo y la financiación de las empresas. Pero por otro lado, el plan presentado también presenta una apuesta firme para los proyectos económicos que se basen en la lucha contra el cambio climático.  En este sentido, el ejecutivo pretende que el plan de estímulos permita recuperar con mayor celeridad la creación de empleo y la inversión empresarial del país. Más concretamente, el plan contempla 35.000 millones de euros destinados a mejorar la competitividad de las empresas francesas. Una apuesta clara del gobierno de Macron para reindustrializar el país y evitar la fuga de empresas a otros continentes. Por otro lado, el plan de estímulos de Francia también prevé una partida de 20.000 millones de euros en reducciones de impuestos durante los próximos años. La reducción pretendería mejorar el atractivo empresarial de Francia.

30.000 millones de euros para conseguir la transición ecológica

La segunda prioridad del ejecutivo francés mediante este plan de estímulos pasa por potenciar la transición ecológica del país. De este modo, la apuesta del ejecutivo pasa por una inversión de hasta 30.000 millones de euros destinados a la lucha contra el cambio climático. El plan impulsará, pues, la renovación energética de los edificios, la modernización de la movilidad interurbana y la movilidad urbana. Más concretamente, el gobierno de Macron prevé una inversión de 7.000 millones de euros para la renovación energética de los edificios. Una renovación que permitirá un menor consumo doméstico y mejorar la competitividad de las empresas con sede operativa en Francia.

De hecho, la lucha contra la ineficiencia energética de los edificios es una de los caballos de batalla de la Unión Europea para los próximos años.  La Comisión Europea ya advirtió en la presentación del Green Deal europeo que los edificios son culpables del 40% del consumo energético de Europa. Por otro lado, el plan también contempla una partida de 5.000 millones de euros para impulsar la modernización de la red de ferrocarril francesa. De hecho, el ferrocarril ya ha sido uno de los actores más controvertidos de la obra política de Emmanuel Macron desde su llegada a los Campos Eliseos. La voluntad del gobierno de transformar el sistema ferroviario para revertir la deuda de 55.000 millones de la infraestructura ha sido una de las acciones políticas que más rechazo social ha generado.

Finalmente, el plan de transición ecológica plantea una partida de 1.9000 millones de euros para promover el vehículo eléctrico.  Según el gobierno, la medida va encarada a conseguir una movilidad diaria ecológica. En el plan también se introducirán partidas para modernizar el transporte público y potenciar el uso de la bicicleta.

13.000 millones para crear 160.000 puestos de trabajo en un año

La tercera pata prioritaria del plan de estímulos de Francia se centra en la lucha del desempleo y la recuperación del poder adquisitivo de la clase trabajadora. En este sentido, el plan contempla una inversión de más de 13.000 millones de euros destinados a la creación de empleos. Más concretamente, 6.500 millones irían dedicados a impulsar el plan de empleo de juvenil. Por otro lado, el ejecutivo francés invertirá 6.600 millones de euros para sufragar el trabajo a jornada reducida. Según el primer ministro francés, Jean Castex, el plan supondrá “un poderoso acelerador de la transición ecológica” para Francia. Castex ha añadido que el plan de estímulos a empresas y trabajadores es “un regalo a Francia para luchar contra el desempleo”. De hecho, con el plan, el gobierno francés pretende crear hasta 160.000 empleos durante el 2021.

Una recuperación del empleo que Francia pretende conseguir con estímulos para la relocalización de empresas a Francia y con la reindustrialización de su economía.  De esta forma, el ejecutivo de Macron prevé que, con el plan de estímulos, en 2022 Francia pueda conseguir el nivel de desempleo y de volumen de su economía previo a la llegada de la pandemia de la Covid-19. De hecho, a diferencia de España, el impacto del coronavirus en el empleo de Francia ha sido moderado. A pesar de que en el primer trimestre de 2020 Francia viviera la mayor subida del paro desde 1996, en el segundo trimestre del año ya había conseguido estabilizar la cifra. Actualmente, el ejecutivo calcula una tasa de paro registrado de cerca del 7%.

La caída del PIB francés es peor a la media europea

Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el PIB francés cayó un 17,3% en el segundo trimestre de 2020. La cifra es superior a la media de la OCDE (-9,8%) y de la Unión Europea (-11,7%). Sin embargo, el impacto no es tan alto como el vivido en el Reino Unido y España.

Francia ya vivió una caída importante del 5,9% del PIB en el primer trimestre del año, superando en ese momento la caída de Italia (-5,4%) y España (-5,2%). En cambio, parece que los planes de estímulos de Francia anunciados en abril, junto con el anunciado ahora, han permitido amortiguar ligeramente el golpe. En el mes de abril el ejecutivo de Emmanuel Macron anunció un plan de estímulos de 470.000 millones. Una partida que, junto con el presentado hoy, supone un plan de ayudas que cuadriplica las cantidades movilizadas durante la crisis económica y financiera de 2008.

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