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  • Según un análisis publicado por el Banco de Francia, la economía francesa se contrajo un 6% durante el primer trimestre de 2020, lo que supone entrar en una “recesión técnica”
  • El presidente del Banco de Francia alerta que cada 15 días de confinamiento el PIB francés se contrae un 1,5% y aboga por la inyección de dinero “de forma directa”

El impacto de la pandemia de la Covid-19 ha llevado a la economía del estado galo a retroceder un 6% durante los tres primeros meses de 2020. Se trata de la mayor caída de la economía francesa desde la Segunda Guerra Mundial, incluso por encima de las afectaciones que se cosecharon en mayo de 1968 y en la crisis financiera de 2008. Una caída que sitúa Francia en el abismo de la recesión. Así lo asegura un análisis publicado por el  Banco de Francia, que calcula que el país ha perdido dos tercios de su capacidad productiva. Los datos son más preocupantes todavía si se tiene en cuenta que el impacto real de la Covid-19 empezó en el mes de marzo de 2020. La economía francesa funcionó a pleno rendimiento durante los meses de enero y febrero.

Este desplome, junto con las protestas contra la reforma de las pensiones del Gobierno de Emmanuel Macron que ya contrajeron la economía en el cuarto trimestre de 2019, habrían llevado ya al país galo en una recesión técnica. Según los datos del Banco de Francia, solo se mantiene activo un 32% del tejido productivo y el consumo de los hogares ha caído un 30% durante las primeras dos semanas de confinamiento. Los sectores económicos más afectados en Francia son la construcción, el comercio, el transporte, la hostelería y la restauración. Por el contrario, como también sucede en España, el sector farmacéutico y el agroalimentario son los que mejor aguantan el golpe, manteniendo la actividad por encima del 70%.

Caída del 1,5% del PIB cada quince días

El gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, considera que los datos del organismo público muestran una reducción generalizada de toda la actividad económica que puede suponer un impacto “sin precedentes” en la economía francesa. En este sentido, el Banco de Francia calcula que cada dos semanas de confinamiento el PIB francés se contrae un 1,5%.

Ante esta situación crítica para la economía gala, Galhau ha planteado la inyección de dinero de forma directa a empresas y ciudadanos si la crisis del Covid-19 se alarga en el tiempo. Según el gobernador del Banco de Francia actualmente existe la posibilidad de poner en riesgo la estabilidad de los precios. La propuesta de Galhau, conocida como “dinero de helicóptero” supondría la política monetaria más expansiva de los últimos 80 años.  Sin embargo, esta proposición podría entrar en confrontación con algunos miembros del Banco Central Europeo. De hecho, la mayor oposición se podría encontrar en la del gobernador alemán del organismo europeo.

El BCE pide “unidad” a la Unión Europea

Por otro lado, el Banco Central Europeo (BCE) ha pedido a la Unión Europea “tranquilidad” y “unidad” ante el impacto económico de la Covid-19. Su presidenta, Christine Lagarde, en una entrevista publicada este jueves en Le Parisien, ha pedido a los estados miembros  no obsesionarse con la idea de emitir coronabonos. En la entrevista Lagarde asegura que “el BCE está listo, dispone de todas las herramientas y aportará el escudo necesario para preservar la zona euro”.

Esta semana el BCE también ha anunciado un nuevo paquete de medidas económicas que permitan el acceso a financiación y permita que los bancos concedan más créditos a empresas y familias. Las medidas, que estarán activas mientras dure la crisis del Covid-19, relajarán los requerimientos que impone a los bancos para acceder a sus líneas de liquidez. Con esta medida, las entidades financieras recibirán inyección de liquidez por parte del BCE a cambio de entregar como garantía activos de varios tipos, como pueden ser bonos públicos o deuda de empresas.

El riesgo de los Estados de la Unión Europea ante la deuda pública

Ante el previsible aumento de deuda pública de todos los Estados miembro de la Unión Europea, Christine Lagarde, ha asegurado que le parece “totalmente impensable” la cancelación de deuda. Según Lagarde la deuda contraída durante la crisis económica  provocada por la Covid-19 por parte de los países del euro se deberá asumir. Sin embargo, según Lagarde, la amortización de dicha deuda “se realizará en un período largo”, estimado en incluso diez años. En todo caso, la presidenta del BCE ha querido relegar esta cuestión al futuro. Lagarde ha asegurado que “más tarde veremos cómo pagar la deuda y cómo administrar las finanzas públicas de la forma más eficiente posible”.

Lagarde también ha querido insistir en las garantías sobre la viabilidad del sistema bancario europeo. Según la presidenta del BCE, a pesar del poco margen de maniobra que permiten las políticas monetarias realizadas en la última década, los bancos europeos se encuentran en situación de solidez. Una solidez mayor a la que se tenía en 2008, en el momento en que estalló la crisis financiera.

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