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España se prepara para volver a una relativa normalidad tras Semana Santa. Los trabajadores con permiso retribuidos recuperables volverán a sus trabajos no esenciales tras el periodo de “hibernación económica”, que se termina el día 9 de abril, impuesto como medida de precaución para evitar la propagación del coronavirus.

Así lo anunció hoy la portavoz de Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que indicó que la vuelta al trabajo será, dependiendo de la comunidad autónoma, el próximo lunes o el martes.

Aunque el país salga del actual estado de hibernación económica el próximo día 9, el estado de alarma seguirá vigente, como mínimo, hasta el 26 de abril. Bajo estado de alarma los comercios, la hostelería y los establecimientos de ocio deberán permanecer cerrados. Sin embargo aún hay incertidumbre sobre qué sectores e industrias podrán volver a la normalidad pasada Semana Santa, a falta de un comunicado claro del ejecutivo de Pedro Sánchez.

En su rueda de prensa, la ministra de Hacienda calificó de “extraordinariamente efectivo” el cumplimiento de esta medida y señaló que a partir de ahora se van a ir tomando más pasos para que se vaya retomando el resto del trabajo, que se ha visto afectado por el cierre desde la declaración del estado de alarma a mitad del mes de marzo.

“Se irán adoptando medidas según se vaya viendo la desescalada”, quiso matizar la portavoz ya que no se aventura a dar una fecha en la que se podría volver a esa “normalidad” laboral tan ansiada.

“Vamos con cautela”, señaló Montero, que arguyó que lo prioritario es “retomar la normalidad laboral la próxima semana”.

Algunos países, como Austria, han anunciado que a partir del día 14 de abril empezará a abrir tiendas con superficies de menos de 400 metros cuadrados y con limitaciones para ir relanzando de nuevo la economía del país.

España pide mutualizar deuda

La vicepresidenta tercera del Gobierno, Nadia Calviño, ha afirmado este martes que España apoya una línea de crédito preventiva por la crisis a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), pero rechazó que se impongan condiciones a los países que quieran pedirla.

España busca trabajar “tanto en el corto como en el medio plazo” y valoró “positivamente” el paquete de medidas para dar liquidez, ha asegurado Calviño.

Se trata de un fondo de 200.000 millones de euros por parte del Banco Europeo de Inversiones, así como una línea de crédito del MEDE y del mecanismo lanzado de reaseguro de desempleo, llamado “SURE”, que está dotado con 100.000 millones de euros de crédito.

Calviño ha subrayado que es necesario “trabajar desde ya en los instrumentos a medio plazo que permitan poner en común nuestra deuda”, lo que podría ser un instrumento “ya existente o uno de nueva creación o a que esté dentro o fuera del presupuesto comunitario”, afirmó.

Ahora no es importante “la etiqueta” sino su eficacidad para que pueda superar el impacto económico que va a ocasionar sobre el déficit y la deuda, aseveró la ministra, que también se mostró a favor de usar el MEDE para “ampliar al máximo las posibilidades” de acceso a la liquidez.

Pero no dudó en decir que España ahora no tiene la “necesidad” de ningún “mecanismo especial de acceso a liquidez”. En lo que sí insistió es en el rechazo a condiciones específicas en caso de pedir préstamos, como ocurren con los rescates tradicionales.

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