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Luego de casi dos años de negociaciones, esta semana se dará un paso clave hacia la conformación de la fusión entre los gigantes Fiat Chrysler y PSA.

El acuerdo será puesto a consideración de los accionistas.

Se aprobarse, se creará el cuarto mayor fabricante de automóviles del mundo.

La compañía combinada será otro verdadero peso pesado del sector al reunir a afamadas marcas, muchas de ellas históricas en el mercado. 

De un lado, PSA es dueña de Peugeot, Citroën y Vauxhall; del otro, Fiat, Ferrari, Alfa Romeo, Maserati, Lancia, Jeep y Chrysler, entre otras. En total son 15 marcas las involucradas.

El acuerdo supone el intercambio de unos 43 mil millones de euros.

La compañía combinada ya tiene nombre, Stellantis, que significa “brillar como estrellas”.  

Según las expectativas de los ejecutivos de ambas compañías, la idea es que a finales de marzo la fusión esté definitivamente concretada.

La idea inicial era que a mediados de 2020 ya se hubiera logrado el acuerdo, pero la pandemia de coronavirus retrasó los planes que se habían iniciado a comienzos de 2019, luego de que fracasara el intento de fusión de Fiat Chrysler con Renault.

Objetivos de PSA y Fiat Chrysler

El propósito del acuerdo es, esencialmente, una búsqueda de ahorrar costos corporativos a partir de la fusión de diversas áreas comunes y de la utilización de plataformas y proveedores conjuntos.

Esto ha generado más de una preocupación a lo largo del mundo donde ambas compañías tienen plantas.

En el Reino Unido, por ejemplo, temen que se cierren algunas fábricas, incluidas las de Vauxhall, que emplea a más de 3.500 personas.

Sin embargo, hace unos meses, PSA aseguró que cerrará fábricas después de la fusión.

El grupo combinado tendrá una capacidad de producción de casi 8,8 millones de automóviles, con lo que se ubicaría entre los mayores cuatro productores del planeta.

Si bien hay numerosos analistas que valoran las virtudes del acuerdo porque fundamentalmente generará grandes ahorros, los críticos argumentan que una compañía más grande no siempre es mejor.

Tesla, por ejemplo, tiene una producción relativamente pequeña en comparación con sus rivales más grandes, pero un valor de mercado mucho más alto.

La estadounidense General Motors es otro ejemplo en ese sentido: la quinta marca de automóviles más grande del mundo en términos de producción se ha retirado de muchos mercados para centrarse en en su país.

Stellantis estará por delante de GM y de Ford en términos de ventas globales y sólo será superada por los tres gigantes: Volkswagen, la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi y Toyota.

Cada una de estas compañías fabrica alrededor de 10 millones de vehículos por año.

Asia, allá vamos

Uno de los objetivos es que la firma combinada tenga un poder financiero mayor para poder competir con sus rivales más grandes.

Una de las estrategias será apuntar a los países asiáticos. Se espera que Stellantis se centre en China, el mercado automovilístico más grande del mundo, donde se venden más de 20 millones de vehículos cada año.

Muchos analistas entienden que PSA o Fiat Chrysler, por sí solas, no podrían intentar fortalecer su presencia en China, pero sí lo podrán hacer con la fuerza financiera y de producción combinada.

Igualmente, administrar una cartera tan grande de marcas será un gran desafío, dicen los expertos.

En el momento en que se dio a conocer la intención de combinar las compañías, las empresas dieron hablaron de un objetivo de ahorro de alrededor de 3.500 millones de euros por año gracias a lo que denominaron “sinergias progresivas”.

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