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El día 9 de marzo de 1806 fallece en su casa de Cádiz el teniente general de la Real Armada, don Federico Gravina. Muere Gravina víctima de una herida sufrida en el codo de su brazo izquierdo durante el combate naval de Trafalgar. Esta batalla tuvo lugar el 21 de octubre de 1805 y enfrentó a flota aliada hispano francesa y la británica. Como resultado de la confrontación se alzó con la victoria la primera de las mencionadas.

En esta batalla, o como consecuencia de ella, también perdieron la vida marinos ilustres. Entre ellos, los españoles Francisco Alsedo, Cosme Churruca y Dionisio Alcalá Galiano. También fallecieron, por circunstancias similares, distinguidos militares ingleses como el almirante británico Horacio Nelson.

En relación a la herida de Federico Gravina, al principio, los galenos trataron de amputarle el brazo para salvarle la vida. No obstante había, entre sus compañeros de armas, quienes sugerían tratar de “salvarselo”. Al final, triunfaron los partidarios de esta última opción y Gravina fue sometido a un tratamiento que duró cinco meses. Durante todo este tiempo que sobrevivió, empeoró progresivamente. Al final, al mediodía del 9 de marzo, tras cumplir sus deberes religiosos, falleció con la mayor resignación cristiana.

La resplandeciente carrera de Federico Gravina

Nacimiento y fogosos inicios

Federico Gravina nació en Palermo, Sicilia (reino de Nápoles), el 12 de septiembre de 1756 y fue hijo de los Duques de San Miguel. Con sus recién cumplidos 19 años,  el joven Gravina se incorporó a la Armada española el 18 de diciembre de 1775. Allí estuvo como guardiamarina en la Real Compañía Gaditana.

Posteriormente se embarcó a bordo de la fragata “Clara” en la que naufragó durante la expedición Casa Tilly. Luego pasó a los jabeques (pequeños buques de guerra) de Cartagena. De allí paso a comandar el “San Luis” y ascendió por méritos a teniente de navío. Con su flamante grado de teniente, recibió el mando de la base naval de Algeciras y participó en la reconquista de Menorca (1782).   

Durante “el gran sitio” de Gibraltar, comandó una batería flotante, la “San Cristóbal”. Con ella , vio acción el 13 de septiembre de 1782, sufriendo impactos de “bala roja”. Estos eran proyectiles de hierro puestos al “rojo vivo” antes de dispararlos para incendiar los objetivos. Allí tuvo que retirarse antes de que volase la santabárbara de su embarcación.

Poco tiempo después, el 20 de octubre de 1782, participó en el combate de cabo Espartel a bordo del navío “Santísima Trinidad”, el de mayores dimensiones de su época. Después se embarcó en la fragata “Juno”. Con ella, formando parte de la escuadra Barceló, estuvo en el bombardeo de Argel de 1783. En los años siguientes tomó otra vez al mando de jabeques y en el 1785 tuvo actuación en los bombardeos que condujeron a la paz con Argelia. En 1787, al mando de la fragata “Rosa”, trajo de Constantinopla al Embajador que el Sultán turco enviaba a la Corte española.

De Brigadier con el mismo fuego en la sangre

Federico Gravina recibió su ascenso a brigadier en 1789. Toma inmediatamente el mando de la fragata “Paz”. Con ella sale de Cádiz el 17 de junio, pasa por Cartagena de Poniente, La Habana, y regresó a Cádiz el 2 de septiembre. Este viaje estableció un sonoro récord en la navegación de esa época.

En la retirada de Orán (1791), Gravina comandó las fuerzas ligeras y las tropas de Marina desembarcadas. En esta acción, por su destacado comportamiento, fue ascendido a Jefe de Escuadra.

Declarada la guerra contra la Convención, tomó el mando de una escuadra de cuatro navíos. Con ellos se incorporó a la de Lángara y fue uno de los artífices del entendimiento con el almirante británico Hood para la ocupación de Tolón. 

Allí mandó las fuerzas conjuntas desembarcadas, Federico Gravina resultó herido en la toma del Monte Faron. Sin curar sus heridas, se embarcó para socorrer a sus compañeros sitiados por los franceses. Su distinguida actuación en Rosas, lo hizo merecedor de que el Rey le otorgara la llave de Gentilhombre de Cámara.

Siendo segundo en el mando del buque  “Mazarredo” en la Escuadra del Océano, toma parte en la defensa de Cádiz. Luego, a bordo de esta misma nave se involucra en el “encierro de Brest”. Seguidamente, en 1802, hizo un memorable viaje a Santo Domingo para transportar fondos de la corona.

En el año 1804 Federico Gravinas fue nombrado embajador en París y asistió a la coronación imperial de Napoleón. El 15 de febrero de 1805 enarboló su insignia en el “Argonauta” como comandante de la Escuadra del Océano. Allí comenzó la campaña que condujo a Trafalgar y a su muerte.

Federico Gravina en la memoria histórica española

La Armada española ha tenido siempre una gran consideración por el famoso marino. Por esa razón le dio el nombre “Gravina” a un destructor que estuvo operativo desde 1936 hasta 1963. Este buque pertenecía a la “Clase Churruca” y mantuvo en su casco una gran “G” pintada como distintivo. Esta serie, iniciada en el año 1927, dio uno de los mejores buques destructores de las flotas europeas. 

El “Gravina” fue construido en el arsenal de Cartagena, tal y como lo fueron los demás de su serie. Tenía una eslora de 101 m y podía navegar a 36 nudos, que era una respetable velocidad de más de 66 km/h. Estaba armado con 4 ametralladoras, 6 tubos lanzatorpedos, 5 cañones de 120 mm, uno antiaéreo de 76,2 mm y 2 lanza cargas de profundidad antisubmarinos.

Tiempo después, entre 1972 y 1991, la Armada española tuvo otro destructor de nombre “Gravina”. Este llevaba en su casco el indicativo “D 62” y procedía de la US Navy con la que operó bajo el nombre de “USS Furse”. Era un destructor de la “Clase Gearing” con casi 120 m de eslora y con una velocidad máxima de 32 nudos (unos 60 km/h). Su armamento constaba de 10 tubos lanzatorpedos, 6 cañones de 127 mm, 12 antiaéreos de 40 mm, otros 11 de 20 mm y lanza cargas de profundidad. 

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