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El impresionante avance de los exchanges centrados en criptomonedas es tan fuerte que algunos temen que una de las consecuencias será la aparición de dos variantes de bitcoin: una que haya “pasado” por estas casas de cambio (y dejado rastros) y otra que siga siendo “virgen”, a un precio diferente.

En realidad, no se trataría de dos monedas distintas, sino de la misma, pero con cotizaciones paralelas.

Si bien en su estructura van a ser completamente iguales (la blockchain será la misma), van a tener un trato diferente. Algo así como el bitcoin “blanco” y el bitcoin “negro”. El “registrado” y el “paralelo”, el del “mercado blanco” y el del “mercado negro”.

El análisis que hacen algunos de los expertos del mundo de las criptos es el siguiente: como los organismos gubernamentales no van poder regular al bitcoin, porque su naturaleza es, precisamente, la de no poder regularse, van a ir por los exchanges y por sus clientes.

Es que a medida que las casas de cambio sigan creciendo y se sigan haciendo cada vez más masivas y populares, finalmente todas (Binance, Coinbase, Bitso) van a terminar cayendo en la regulación, van a tener que acatar las normas si es que quieren seguir existiendo.

Avance y temores

Mucho de este crecimiento se basa en una excelente experiencia de compra a la hora de adquirir criptomonedas y de intercambiarlas, algo que dista mucho de lo que pasa en las plataformas P2P, como Hodl Hodl, por ejemplo. Allí, una transacción puede demorar horas.

En Binance, por el contrario, puede hacerse en segundos.

Esto va a provocar lo que algunos llaman un fenómeno de bifurcación en el precio del bitcoin (y quizás de la mayoría de las criptomonedas más importantes).

Por un lado quedarán las direcciones de bitcoin “autorizadas” o que formen parte de una lista “blanca” admitidas por los exchanges.

Y por otro, aquellas que no hayan sido “controladas” por estas grandes casas de cambio y, por consiguiente, por los organismos de regulación tradicionales.

Se dice que es muy probable que estos exchanges no permitan en el futuro hacer transferencias a cualquier dirección de bitcoin, sino sólo a aquellas que hayan sido previamente registradas a nombre de cada usuario, con lo que se perderá la independencia y el anonimato que suponen las criptomonedas.

Así, al mismo tiempo que pondrán restricciones internas (porque dentro de sus ecosistemas pueden poner sus propias normativas), lo cierto es que terminarán por imponer nuevas reglas. Decidirán hacia dónde se puede o no enviar los satoshis.

Más controles para los bitcoin

En este sentido, se habla de la posibilidad de que se cree una lista de “direcciones blancas” y que sólo hacia ellas los exchanges estén autorizados por los gobiernos para permitir las transferencias de bitcoin (o de otras criptomonedas). 

Estas direcciones deberán (o deberían, porque nada es seguro) estar registradas con nombres y validadas con datos y documentos oficiales, lo que posibilitará ingresar los bitcoin desde cualquier wallet para hacer trading, pero no para sacarlos.

También podría ser que no se acepten bitcoin que provengan de un proceso de mezclado, algo que por cierto es imposible de saber, pero los exchanges podrían buscar intuir según el perfil de cada cliente.

Mercado bifurcado de bitcoin

Un punto importante es que esto podría generar un doble mercado, donde unos bitcoin pudieran considerarse “sucios” por lo que serían más baratos que los “limpios”. Los primeros serían menos atractivos y podrían tener una cotización más baja.

O al revés, es posible que los “marcados” tuvieran una cotización mayor porque podrían usarse en los exchanges centralizados. Toda una incógnita.

De hecho, en la actualidad ya sucede que los bitcoins que nacen de la minería son mucho más caros justamente por la razón de que son bitcoins vírgenes que no tienen ningún historial y no están ligados a ninguna identidad.

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