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La directora de la junta del Banco Central Europeo (BCE), Isabel Schnabel, considera que aunque la economía de la zona euro llegó a un punto de inflexión y hay una mejora de los fundamentos que se ve reflejada en el reciente aumento de los costos de los préstamos, aún necesita del apoyo del banco.

En declaraciones a Reuters, Schnabel restó importancia a las preocupaciones relacionadas con el impacto del aumento de los rendimientos en el crecimiento del bloque económico. El BCE enfrenta actualmente una elevación sostenida en los costos de endeudamiento.

En tal sentido, deberá decidir en su próxima reunión del 10 de junio el ritmo de las compras de bonos de emergencia que viene haciendo. Igualmente, deberá tener una respuesta para los formuladores de políticas de los países de la eurozona, que piden establecer un flujo constante de estímulo, ante el temor de que la recuperación de debilite.

Reunión del Consejo del Banco Central Europeo.

“El aumento de los rendimientos es natural”

Pero la directora de operaciones de mercado del BCE, Isabel Schnabel, piensa que el aumento de los rendimientos nominales no debe ser objeto de preocupación. Ella argumenta que esto se esperaba y afirma que las condiciones de financiamiento continúan siendo favorables.

Además, señala que están en consonancia con el compromiso del banco adoptado en diciembre. “El aumento de los rendimientos es un desarrollo natural en un punto de inflexión en la recuperación”, dijo Schnabel.

“Los inversores se vuelven más optimistas, las expectativas de inflación aumentan y, como resultado, los rendimientos nominales suben”, añadió. En su opinión, lo que está pasando era lo esperado por el banco y es lo que se quería ver.

Insistió en que “las condiciones de financiamiento siguen siendo favorables”, y afirmó que en general las tasas reales o ajustadas a la inflación se mantienen estables.

La economía de la eurozona crecerá 4%

Tras una recesión doble, se estima que la economía de la eurozona crezca por encima del 4% en 2021. Este crecimiento será impulsado por la recuperación del sector de servicios al terminar los bloqueos provocados por la pandemia de covid-19. Sin embargo, se prevé que volver al nivel de crecimiento antes de la crisis pandémica, tomará al menos otro año.

El repunte económico se ve reflejado en los rendimientos de los bonos alemanes a 10 años, que crecieron a un máximo de dos años. Estos instrumentos financieros que sirven de referencia para toda la zona euro, se están cotizando actualmente en menos 20 puntos básicos.  Es decir, unos 45 puntos básicos desde la reunión del BCE en diciembre.

A pesar de la compra mensual de aproximadamente 100 mil millones de euros, el aumento del rendimiento de los bonos no ha cesado. Si bien no se considera excesivo este aumento, el temor de los inversores es que el BCE decida una amplia liquidación ante algún signo de retroceso que observe.

No se reducirán las compras de bonos

A Schnabel no le preocupan los aumentos de los costos de los préstamos. Así mismo, rechaza las solicitudes formuladas por los políticos de línea conservadora del norte que piden reducir las compras de bonos.

La ejecutiva del BCE argumenta que el concepto de “reducir” o reducir gradualmente el Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP) de 1,85 billones de euros, es incompatible  con su objetivo.

“Siempre tenemos que estar dispuestos a reducir o aumentar las compras de activos en línea con nuestra promesa de mantener favorables las condiciones de financiación de la zona del euro”, manifestó Schnabel.

Explicó que la recuperación económica europea todavía “depende del apoyo continuo de las políticas”. Al igual que la presidenta del BCE, Christine Lagarde opina que “un retiro prematuro del apoyo fiscal o monetario sería un gran error”. Agregó que la mayor parte de la economía del bloque monetario aún está en modo de emergencia.

¿Aumentar o disminuir la cuota de compra?

El BCE necesita aumentar la cuota de compra de los bonos de emergencia si desea mantener el ritmo actual de adquisiciones. De lo contrario, el organismo agotará la cuota de compra antes de que finalice el programa en marzo de 2022. De no ser así, deberá entonces disminuir los volúmenes de compra.

Este tema no le preocupa por ahora a Schnabel. En su criterio, todavía hay suficientes recursos del PEPP y este problema no representa una limitante para tomar decisiones.

Debido a que la tasa de inflación en la eurozona seguirá por debajo del objetivo del BCE alrededor del 2%, aun después de que finalicen las medidas de emergencia, serán necesarios más estímulos mediante la incorporación de otras herramientas clásicas de política monetaria.

Una de ellas es el antiguo Programa de Compra de Activos, cuya aplicación es mucho más rígida. Adicionalmente, están el manejo de las tasas de interés y las operaciones de liquidez. Schnabel está clara que cabe la posibilidad de que “cuando finalice el PEPP, no hayamos alcanzado nuestro (objetivo)”.

Si esto llega a ocurrir, afirma que el BCE continuará “aplicando una política monetaria altamente acomodaticia también después del PEPP”.

El mercado cree que no habrá cambios

La campaña emprendida desde el BCE por los partidarios de mantener y extender los estímulos está dando resultados. El mercado parece estar convenciéndose de que en la reunión del 10 de junio no se producirán cambios sobre el ritmo de compras de los bonos de emergencia.

Esta política contrasta con las declaraciones previas emitidas por algunos miembros del Consejo de Gobierno del BCE y con los signos de recuperación económica de Europa. El organismo financiero no quiere correr riesgos y prefiere aguantar.

Quien comenzó esta semana la ofensiva de opinión favorable a mantener la actual política fue Christine Lagarde. Pero mucho antes ya otros miembros del consejo han adelantado criterio para despejar cualquier duda al respecto.

La situación en este momento es la siguiente. Los intereses de la mega deuda europea cayeron con fuerza. Los bonos alemanes de referencia europeos han aumentado desde hace varias semanas haciendo que los intereses terminen por poco en positivo y la rentabilidad volvió esta semana al -0,16%.

De otra parte, los analistas financieros están previendo que, finalmente, el BCE no cambiará la administración del PEPP. La respuesta del mercado junto con una buena dosis de prudencia, han sido claves para mantener esta política.

Es por ello que los gigantes financieros JP Morgan, HSBC, Allianz y UBS están convencidos de que el Consejo de Gobierno del BCE prologará el ritmo de compras alrededor de los 80.000 millones de euros mensuales.

Pese a que este no era la previsión inicial del BCE, el mercado está cambiando su perspectiva. Se creía que el organismo financiero comenzaría a disminuir la compra de bonos en el mercado secundario. Claro que quienes hablaron de esta posibilidad fueron los miembros conservadores del Consejo, proclives a la reducción de las adquisiciones hacia el tercer trimestre del año.

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