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El mundo de los negocios especializado en el comercio exterior se revolucionó esta semana luego de que el Tesoro de los Estados Unidos acusara a Suiza de llevar adelante prácticas de manipulación monetaria para conseguir ventajas comerciales prohibidas.

La acusación fue terminantemente negada por Suiza, a través del BNS, el banco nacional del país europeo

Como parte de su habitual informe semestral, el Tesoro estadounidense aseguró que Suiza, igual que Vietnam, están produciendo intervenciones en el mercado de divisas con el objetivo de alterar el balance de pagos (importaciones y exportaciones) y conseguir ventajas de índole comercial.

China, el antecedente

En 2019, el país que hasta el 19 de enero de 2021 gobernará Donald Trump, había acusado a China de llevar adelante prácticas nada claras y muy poco transparentes con su moneda con el mismo fin.

Junto con Suiza y Vietnam, el Departamento del Tesoro estadounidense analizó el estado de una veintena de naciones que son socios comerciales de la principal potencia mundial.

El informe dice que hay otros países que están siendo vigilados, aunque en estos casos no habla de manipulación.

Entre esas naciones están “gigantes” como Alemania, Italia y Japón. En Asia, el listado incluye a India, Taiwán y Tailandia.

A partir de enero de este año, en la Casa Blanca ya no entienden que China haga manipulación monetaria. Igualmente, el informe aclara que el país de Xi Jinping permanece vigilado.

Estados Unidos no tiene razón, dice Suiza

La reacción desde Suiza llegó de parte del BNS y fue terminante: “No hacemos manipulación”. 

Además, la entidad rectora de la política monetaria suiza dijo que están en contacto con sus pares de Estados Unidos para que estos entiendan sus estrategias financieras, monetarias y económicas.

Según el BNS, ese país no tiene ninguna intención de conseguir ventajas competitivas indebidas ni injustificadas.

Para el gobierno suizo, la política con la moneda de ese país (el franco suizo) apela a intervenciones estratégicas para dar garantías a sus planes económicos, contener la suba de precios y la inflación.

El franco suizo es tomado por los grandes inversores internacionales como uno de los tradicionales refugios en tiempos de crisis como la que transita el mundo por estos meses.

En ese sentido, funciona como el crudo, el oro o el yen japonés porque históricamente es una de las monedas más estables, aun en tiempos de problemas económicos internacionales.

De hecho, este es uno de los grandes conflictos que tiene el BNS, ya que considera que su divisa se sobrevalora y eso perjudica a su economía.

Desde hace al menos un lustro, la estrategia monetaria de Suiza se concentra en tasas de interés negativas con el objetivo de desalentar la inversión en sus francos. Algo extraño, pero real.

Para lograrlo, suele intervenir en el mercado vendiendo francos suizos para hacer bajar el precio.

Respecto de qué hará a partir del informe estadounidense, el BNS dijo que “de ninguna manera” y que “no habrá cambios”.

La guerra comercial no ha terminado

Junto con el informe, el secretario del Tesoro estadounidense, Steven T. Mnuchin, dijo que la denuncia demuestra que ese país está decidido en salvar la mejora económica y la posibilidad de dar trabajo para compañías y empleados locales.

Desde que asumió, pero en especial a partir de 2018, cuando se inició la “guerra comercial” con China, Trump ha denunciado repetidas veces manipulaciones de divisas en las naciones que poseen superávit comercial con EE.UU.

Los ha acusado en numerosas oportunidades de debilitar intencionalmente a sus monedas para vender sus artículos a precios menores, perjudicando a los que producen en los Estados Unidos.

El principal blanco de las críticas, en especial, siempre fue Beijing, pero tampoco ahorró críticas hacia Alemania y hacia otros países de la zona euro.

La disputa con China terminó cuando sellaron la primera fase de un nuevo acuerdo comercial, pero las críticas duraron más de dos años.

De cualquier modo, en el texto se le pide a China que “optimice sus prácticas” y que transparente la gestión” en relación con los tipos de cambio, en especial en lo relacionado a intervenir en el mercado de divisas.

Todo lo que dicen estos informes del Tesoro es, en realidad, de carácter simbólico, ya que no supone sanción.

Sin embargo, genera compromisos bilaterales entre Estados Unidos y los países aludidos.

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