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Los estragos de la pandemia generada por la Covid-19 en el empleo, junto con los problemas estructurales previos del mercado laboral español, dibujan un escenario cada vez más negro, sobre todo para las oportunidades laborales de los más jóvenes. El desempleo juvenil en España presenta uno de las tasas más altas de toda Europa. Pero los problemas endémicos de los jóvenes para acceder al mercado laboral no empiezan ni terminan con los efectos derivados de la Covid-19. Según el último informe Jóvenes y Mercado de Trabajo publicado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en el segundo trimestre de 2020 había en España un total de 987.400 jóvenes de hasta 24 años ocupados. La cifra supone menos de la mitad de los jóvenes de entre 16 y 24 años que tenían trabajo en 2007.

Las cifras muestran cómo el acceso al mercado laboral de los más jóvenes es cada vez más complicado, llegando a tasas de paro cercanas al 50%. Pero los datos tampoco son nada alentadores para los jóvenes de hasta 29 años. Según los datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en España había 2,67 millones de jóvenes ocupados  en el segundo trimestre de 2020. La cifra es prácticamente a los que había en 2007 (4,85 millones).

La incapacidad del mercado laboral de generar ofertas de empleo para los más jóvenes también ha producido un descenso notable en el número de trabajadores jóvenes activos. Actualmente, se calcula que hay 3,2 millones de jóvenes de entre 16 y 29 años inactivos. En cambio, en 2007 la cifra se situaba en 2,8 millones. Es decir, los jóvenes posponen su acceso al mercado laboral, principalmente por falta de oportunidades.

La tasa de empleo entre jóvenes desciende del 57% al 39% en tan solo 13 años

Los datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social muestran una brecha evidente entre la recuperación del empleo entre los más jóvenes y el resto de la población. Más allá del impacto de la Covid-19 en el empleo, las cifras del Gobierno muestran que la tasa de empleo en España se situaba en 2020 en el 63,6% de la población de entre 16 y 64 años. El porcentaje es cerca de tres puntos inferior a la existente en 2007 (66,3%) y se ha ido recuperando paulatinamente desde 2014.

Sin embargo, esta tendencia no se produce entre los más jóvenes. En 2007 la tasa de empleo de las personas de entre 16 y 64 años se situaba en el 57,8%. Los efectos de la crisis económica y financiera de 2008  y 2009 en el mercado laboral hizo hundir el porcentaje hasta el  35% en 2012, el peor año del mercado laboral español. Pero a pesar del crecimiento de la economía desde 2015, el empleo juvenil en España apenas ha subido. En 2020 la tasa de empleo juvenil de España se situaba en el 39,4%. Lo mismo pasa con los jóvenes de hasta 24 años. La crisis de 2009 hizo hundir el empleo juvenil en España hasta menos del 20%. Más de una década después, el empleo entre los jóvenes no se ha recuperado. Entre los menores de 25 la tasa de empleo se encuentra en un ínfimo 23,2%.

Por otro lado, el informe alerta que la población joven de hasta 25 años ha ido disminuyendo en los últimos trece años. Más concretamente, el informe detecta una reducción de cerca de 450.000 personas en este periodo. En 2007 había contabilizados 4,7 millones de personas de entre 16 y 24 años. Por el contrario, en el 2020 la cifra se reducía hasta los 4,25 millones.

La tasa de temporalidad de los menores de 25 es casi el triple que la media española

Pero las dificultades del mercado laboral para incorporar la población activa joven no se constata solamente en las altas tasas de desempleo. Otro factor al que deben hacer frente los jóvenes que se enfrentan al mercado laboral es la temporalidad de los empleos. Una temporalidad que, según el informe, es cerca de tres veces superior a la media española. Entre 2007 y 2020 el informe detecta un cierto estancamiento e incluso reducción de la temporalidad laboral de la población activa del país.

Así, si en 2007 el 31,8% de los asalariados del país, en 2020 el porcentaje se reducía hasta el 25%. Un porcentaje que, a pesar de haber mejorado, sigue siendo el tercer peor dato de la OCDE, tan solo superado por Chile y Colombia. De hecho, la tasa de temporalidad de España es la más alta de España y prácticamente duplica a la temporalidad de Alemania, Dinamarca o Bélgica.

Pero, en todo caso, el porcentaje de trabajo temporal en España es ínfimo si se compara con la temporalidad entre los jóvenes. Según el informe Jóvenes y Mercado de Trabajo la tasa de empleo temporal entre jóvenes de entre 16 y 24 años es del 67,5%. Es decir, dos de cada tres jóvenes empleados en España tienen un empleo temporal. La cifra marcó récords de más del 70% en 2016. Desde entonces se percibe una cierta moderación. Sin embargo, y a pesar de que el informe no detecta al completo el impacto de la Covid-19 en el mercado laboral, el porcentaje es superior al existente en 2007. Hace trece años la tasa de empleo temporal entre los jóvenes era del 62%.

La cifra de empleo temporal juvenil de España es prácticamente el doble de la media de la Eurozona (36,3%).

Menos trabajadores jóvenes autónomos y más trabajos a jornada parcial

Los datos de empleabilidad entre jóvenes son malos en prácticamente todas sus facetas. Así, el informe concluye que, además del desempleo y la temporalidad, los jóvenes todavía tienen más dificultades de encontrar un trabajo a jornada completa. Más allá de contar con un contrato temporal o indefinido, en el primer trimestre de 2020 el 39,1% de los jóvenes con contrato laboral trabajaban a tiempo parcial. Un porcentaje que sigue siendo mucho mayor a la media del Estado (14,5%). En el caso de los jóvenes de hasta 29 años la cifra es alta, aunque algo menor (26,1%). Además, según el informe, más de la mitad de jóvenes que trabajan a tiempo parcial lo hacen de forma involuntaria.

Por otro lado, el mercado laboral español tampoco es capaz de fomentar el autoempleo entre los jóvenes. A finales del primer trimestre de 2020 había en España 245.067 jóvenes de hasta 30 años afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). La cifra supone un descenso del 4,1% con respecto a los datos del primer trimestre de 2019. Es decir, en un año España ha perdido 10.448 trabajadores autónomos. La cifra confirma una tendencia a la baja en el emprendimiento joven. De hecho, se trata de la peor cifra de los últimos 13 años y supone prácticamente la mitad de los trabajadores autónomos jóvenes que había en 2007.

Además, en el caso de jóvenes afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, el informe destaca una brecha considerable entre hombres y mujeres. Al finalizar el primer trimestre de 2020 había 155.167 jóvenes menores de 30 años hombres dados de alta como autónomos. En el caso de las mujeres la cifra disminuye hasta los 89.900.

 

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