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España es el segundo estado de la OCDE donde los trabajadores que quieren continuar formándose encuentran más obstáculos para hacerlo. Según un estudio del organismo, el 16% de los trabajadores del Estado quiere acceder a formaciones para seguir aprendiendo, pero no puede hacerlo por “obstáculos” en el acceso. La media de la OCDE en cuanto a trabajadores que querrían acceder a formación se sitúa en el 11%, cinco puntos por debajo de la media de España, al que sólo supera Corea.

Además, el informe apunta que en España la desigualdad en el acceso a formación es “particularmente pronunciado” según el nivel educativo del trabajador. A nivel de la OCDE, los trabajadores con baja cualificación reciben menos formación que los que ya tienen una alta calificación, el equivalente a una hora a la semana menos.

Por otra parte, el informe señala que los indicadores de lectura han caído ligeramente entre los jóvenes del Estado. A diferencia de la tendencia general de los países de la OCDE, los jóvenes de 27 años que han hecho pruebas de comprensión lectora han sacado ahora una calificación inferior a la que obtuvieron los 15 años.

El Gobierno apuesta por la Formación Profesional para adaptarse a las demandas del mercado laboral

Las dificultades de asemejar la formación con las demandas del mercado laboral, ha llevado al Gobierno de España a fomentar la Formación Profesional. Una apuesta que se traducirá con la aprobación de la Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional, que el ejecutivo central pretende que sea “una de las palancas de cambio” para la transformación de la economía española.

La ley se encuentra ahora en fase de anteproyecto y el Gobierno pretende aprobarla durante esta legislatura. Entre las especificaciones de la ley, destaca que las empresas puedan impartir entre un 20% y un 40% del currículo de la Formación Profesional, y que toda la formación sea dual, es decir, que cuente con una parte impartida en las aulas y otra en las empresas en forma de prácticas. “Por primera vez se regula en España el carácter dual de la Formación Profesional”, aseguró ayer la ministra de Educación del Gobierno, Isabel Celaá.

El objetivo de la nueva ley pasa por establecer una oferta modular y flexible que forme a los estudiantes en aptitudes específicas según las necesidades de las empresas. De este modo, y a la espera de los últimos detalles de la norma, la propuesta presentará itinerarios formativos que permiten la progresión a través de cinco grados ascendentes: Un primer grado de acreditación parcial de competencias, un certificado de Competencia Profesional, un grado certificado profesional y ciclos medios formativos de grado básico, medio y superior.

El objetivo: llegar al 50% de estudiantes de Formación Profesional

La nueva norma impulsada por el Gobierno de España pretende incrementar de forma sustancial el número de estudiantes de Formación Profesional. Según datos del ejecutivo, actualmente solo el 12% de los estudiantes están cursando algún grado de Formación Profesional. Un porcentaje que, según la ministra Celaá, genera un “desequilibrio” entre el nivel de formación y las necesidades del mercado laboral. Los datos del gobierno sostienen que actualmente el 25% de la población dispone de alguna certificación intermedia, mientras que el 25% de la población activa cuenta con cualificación baja. En todo caso, los porcentajes se encuentran muy por debajo de las estimaciones del gobierno, que cifra en el 50% el porcentaje de la población activa que requerirá de una cualificación media. En cambio, los cálculos del gobierno consideran que solo se requerirá un 16% de la población activa con nivel de formación de nivel bajo.

Por otro lado, los datos del INE sostienen que el 46% de la población española carece de formación profesional. Un hecho que resta valor a las empresas, y que sitúa a España en la cola de la Unión Europea en este sentido. Así, el bajo porcentaje de jóvenes españoles matriculados en cursos de Formación Profesional (12%), contrasta con la media de la OCDE (25%) y de la Unión Europea (29%).

El 56% de las empresas de España considera que se requiere de mayor formación para afrontar la revolución digital

Otro d ellos elementos que puede restar competitividad al sector empresarial español es la falta de perfiles técnicos especializados en nuevas tecnologías. En este sentido, el último informe de Accenture “Reinventando la empresa europea”, sostiene que el 56% de las empresas españolas consideran “una prioridad” invertir en programas de formación para mejorar los conocimientos en materia de nuevas tecnologías de sus trabajadores.

De hecho, el informe constata que el 41% de las empresas de España cree que la falta de formación tecnológica de sus profesionales supone un impedimento para la transformación digital de su firma. Un porcentaje todavía mayor (46%) es el de las empresas que asegura que encuentra dificultades para localizar profesional técnico digital y cubrir sus necesidades empresariales.

La buena noticia del informe es la predisposición de las empresas en invertir en transformación digital. Así, el 85% de las compañías del país asegura que realizará inversiones en materia digital a corto plazo. Más concretamente, las empresas consideran que las inversiones estratégicas para los próximos años deberán ir centradas en la inteligencia artificial, el 5G, la nube híbrida, las baterías de nueva generación y el data analytics. Unos sectores estratégicos en los que también se espera un fuerte incremento de la demanda de puestos de trabajo relacionados con las nuevas tecnologías. La capacidad del sistema educativo de generar perfiles profesionales adecuados a las demandas del mercado laboral marcará, tanto la competitividad de las empresas, como la capacidad de generar empleo.

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