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En medio de seis años consecutivos de recortes presupuestarios, las Fuerzas Armadas afrontan el mayor despliegue de la historia contemporánea española. Tal despliegue está integrado por una docena de misiones internacionales en los escenarios estratégicos más inestables del mundo. 

En los actuales momentos, el gobierno está a punto de concluir los Presupuestos Generales del Estado para 2015. En medios militares se espera que los recursos económicos del próximo ejercicio frenen la caída libre que comenzó con la crisis económica. Asimismo se espera que se mantengan, al menos, en los mismos niveles de 2014.

La crítica situación debido a los recortes ha acelerado la transformación de las estructuras operativa y orgánica de las Fuerzas Armadas. Como consecuencia el presupuesto de Defensa sufrió una reducción de un 30%. Dicha reducción ha acelerado la transformación de las estructuras operativa y orgánica de las Fuerzas Armadas. Como resultado, se priorizaron algunas capacidades y se postergaron otras. Ambas capacidades tienen el objetivo de garantizar la Defensa Nacional y cumplir los compromisos con nuestros aliados.  

 Nunca en nuestra historia reciente los militares españoles habían tenido ningún despliegue simultáneo en el este de Europa, África subsahariana, Asia Central, Oriente Medio, océano Índico y Centroeuropa. En dicho despliegue han formado parte de coaliciones multinacionales en el seno de la OTAN, lideradas por la Unión Europea o Naciones Unidas.

Detalles del despliegue español

¿De que se trata este despliegue?

Contingentes españoles están actualmente en Afganistán, en la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) y en Líbano, como parte de la Fuerza de Naciones Unidas (UNIFIL). Así mismo el despliegue se da en Mali, junto a Francia en la misión de la UE contra el yihadismo. Asimismo, la UE ha lanzado misiones en Bangui (República Centroafricana) y Libreville (Gabón), para estabilizar el país en guerra civil y combatir la piratería somalí, respectivamente.

Pero el despliegue español se ha ampliado desde este verano a Europa del Este, como consecuencia de la guerra en Ucrania que enfrenta a Rusia y la OTAN. España enviará a partir de enero cuatro cazabombarderos Eurofighter a Estonia, junto a cazas del Reino Unido y Polonia, a fin de reforzar el espacio aéreo del Báltico. Ha ofrecido, asimismo, un avión Boeing 707 con capacidad de guerra electrónica, dos fragatas y un batallón mecanizado.

Posición del Ministerio de Defensa

La semana pasada el ministro de Defensa, Pedro Morenés, anunció el despliegue en el Congreso de los Diputados fijando la fecha  para finales de enero. El lugar sería la frontera sur de Turquía, que comparte con Siria e Irak. Allí, en la fecha indicada, se ubicaría una batería de misiles antiaéreos Patriot con seis lanzadores y 130 militares españoles.

Estos misiles tierra-aire están ubicados habitualmente en el estrecho de Gibraltar. Con la movilización pasarán a formar parte del operativo de la OTAN. El objetivo del operativo es proteger a la población turca de posibles ataques aéreos y de misiles balísticos lanzados desde Siria.

Según Defensa, el despliegue español se ampliará tras la reciente cumbre de Gales en la que la OTAN aprobó la creación de una fuerza de reacción rápida. Esta fuerza estará formada por entre 4.000 y 5.000 efectivos con capacidad de ser desplegada en 48 horas. La finalidad de esta fuerza es sacar músculo ante Putin. No obstante, podrá ser aerotransportada a cualquier espacio estratégico donde peligren los intereses aliados como, por ejemplo, el Sahel.

El Ministerio de Defensa estudia actualmente la aportación española a esta fuerza, que se concretaría en el batallón mecanizado citado anteriormente. Con la misma intención se movilizará el cuartel general terrestre de alta disponibilidad de la OTAN en Bétera (Valencia). La coordinación estaría en un centro de mando y control proyectable que de forma rotatoria sería uno de los cuarteles generales de la fuerza de acción rápida. 

Morenés explica más sobre el asunto

Morenés desveló en su comparecencia ante la Comisión de Defensa que un general y siete oficiales estaban ya en el Cuartel General de Tampa (Florida, Estados Unidos). Reveló que se encontraban allá participando en conversaciones sobre las capacidades militares que aportará cada uno de los 48 países que integrados a la coalición. 

Como de momento Estados Unidos solo plantea ataques aéreos contra el ejército del EI, y no una intervención terrestre. En consecuencia, el gobierno español estudia el tipo de apoyo aéreo que podría prestar, excluidos los bombardeos. Fuentes militares señalan que nuestra participación podría limitarse a proteger con cazas la zona de exclusión aérea en torno a las zonas de Siria e Irak. El despliegue similar al de la campaña de Libia que acabó con el régimen de Gadafi.

Sin embargo, el interés del Pentágono respecto a nuestra aportación a la coalición se centra en asuntos específicos. En este caso, obtener del Gobierno español facilidades logísticas en las bases de utilización conjunta de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla). Tal cual y como ocurrió en las anteriores guerras del Golfo. Ambos enclaves son imprescindibles para el “puente aéreo” que se establecerá desde el territorio norteamericano al teatro de operaciones.

Al final, ¿qué implica esta movilización militar?

Como puede verse, el despliegue exterior de las Fuerzas Armadas españolas abarca escenarios impensables hace apenas unos años como el Este de Europa. Asimismo, pone fin a la luna de miel Rusia-OTAN, alborota el avispero iraquí y aumenta la inestabilidad en el Sahel, nuestra frontera sur. 

Estas movilizaciones necesitan sistemas de mando y control modernos y un esfuerzo en la obtención de inteligencia que permita adelantarse a las amenazas. De igual modo se requieren eficaces unidades de operaciones especiales y capacidad de respuesta ante las ciberamenazas. Por último, también se espera contar con un  sistemas de armas adecuados para cada tipo de operación.

Pero todo este esfuerzo para hacer posible una presencia eficiente en una docena de teatros de operaciones necesita de recursos económicos suficientes. Esto solo puede materializarse si las fuerzas políticas y la sociedad son conscientes de la situación. Deben estar claros que el poder de una nación y el respeto de la comunidad internacional depende de múltiples factores. No solo son importantes el peso económico, comercial y diplomático; sino que son vitales también sus capacidades militares.

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