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martes, 18 enero , 2022
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Escenarios económicos a tener en cuenta para invertir seguro en 2022

A la hora de invertir debes tomar en cuenta una serie de eventos que podrían ocurrir este año que, de seguro, van a influir de una manera u otra en los retornos que esperas este año para tus inversiones. 

Tiempo de lectura: 9 min

Los analistas de Bloomberg Economics, describen un escenario base ideal en el que las economías estadounidense y mundial tendrán una sólida recuperación. Basan sus expectativas económicas para 2022 en previsiones optimistas con riesgos latentes.

Se espera que haya una progresiva disminución de la escalada de precios y que al finalizar las políticas monetarias de emergencia adoptadas durante la pandemia, la economía global salga fortalecida con las enseñanzas que dejó la crisis.

Pero, los riesgos de que los llamados cisnes negros aparezcan en cualquier momento del año no están descartados. Hay una serie de elementos de carácter sanitario, económico y político que pueden dar al traste con la recuperación. 

La virulencia de la variante ómicron del coronavirus covid-19, los altos niveles de inflación en los Estados Unidos, el cambio de política monetaria de la Fed, el impacto de la caída de Evergrande en China y la crispación que producen las tensiones entre Rusia, EE. UU y Europa pueden cambiarlo todo. 

A continuación presentamos seis posibles escenarios económicos a tener en cuenta para invertir en 2022. 

1. Inflación creciente

Es muy importante no descuidar esta variable económica que está preocupando a las economías más grandes del mundo. Pero también a los gobiernos de los países emergentes. Su crecimiento y desempeño económicos dependerán del comportamiento de los índices de inflación.

El inicio de una espiral inflacionaria que se está observando actualmente en muchos países industrializados es una consecuencia directa de los estímulos financieros otorgados durante la pandemia de coronavirus en 2020 y 2021. 

Montañas de dinero fueron lanzados al mercado con la intención de evitar que la recesión económica se extendiera. Adicionalmente, la misma crisis pandémica produjo los llamados cuellos de botella en la producción y en la cadena de suministros de bienes y servicios.

Esto trajo como consecuencia un incremento sustancial de los precios de la energía y los alimentos. A medida que las economías se abrían nuevamente después de los cierres obligatorios causados por los contagios masivos de covid-19, los niveles de precios crecieron.

Hay todavía mucho dinero en la calle. Una oferta de bienes y servicios disminuida y un aparato productivo trabajando a media máquina. Las fallas en los suministros de materias primas a la industria y la escasez de mano de obra han generado problemas de oferta. 

Altos salarios e inflación

En países como Estados Unidos para incentivar el empleo, las empresas aumentaron los salarios sustancialmente. Por ejemplo, los trabajos de ocio y hostelería que en julio de 2020 pagaban en promedio 14,58 dólares por hora, aumentaron a US $16.47 un año después. 

Igual ocurrió en el comercio minorista, que en julio de 2021 pagó a US $18.62 la hora en comparación con los US $17.50 el mismo mes en 2020. Desde entonces, los salarios no han dejado de aumentar y con ello los precios de los productos.

La subida incesante de los precios contrae la demanda y disminuye la capacidad de compra de los consumidores. Es un círculo vicioso que afecta a todo el circuito económico y a la sociedad en general. Y todo hace suponer que la situación se puede complicar más todavía.

Para 2021 se esperaba una inflación de EE. UU. de 2%, pero en diciembre se disparó al 7% . Es decir, 0,5% más que el mes anterior cuando estuvo en 6,8%, según datos del Departamento del Trabajo. 

Este nivel de inflación obligará a la Reserva Federal a subir los tipos de interés en marzo, si no antes.

2. Subida de los tipos de interés

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos.

La brecha entre las tasas de interés (en 0 actualmente) y la inflación está en niveles récord también. Estos máximos históricos no se veían desde 1982, cuando las tasas de interés tocaron un pico máximo de un 10,25%. 

Para detener la inflación el banco central estadounidense tendrá que subir los tipos de interés necesariamente. Porque para los inversores de los bonos a 10 años no están arrojando retornos atractivos. 

Los bonos alemanes a 10 años ofrecen una rentabilidad del 9,3%, mientras que la de los bonos estadounidenses es de 10,2%. El caso es que la inflación está ya en 7% y tal vez crezca más en enero. En tanto que las tasas de interés se ubican en 0%.

¿Por qué los bancos centrales han esperado tanto tiempo para subir las tasas de interés?

Esa es una pregunta de perogrullo. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y la presidente del BCE, Christine Lagarde, estuvieron repitiendo por mucho tiempo que la inflación sería pasajera. Aunque el resto del mundo pensaba lo contrario.   

Una explicación lógica de algunos analistas es que los gobiernos querían mantener bajas sus deudas. Aunque a los ahorristas su dinero se les volviera sal y agua. Estados Unidos y los países europeos debieron endeudarse a niveles insólitos para enfrentar la crisis.

La deuda pública española, por ejemplo, alcanzó máximos históricos el año pasado. Se ubicó en 1253,3 % del PIB. Para 2021, la deuda pública de los EE. UU. ascendió a US $28,427 billones, según datos de Statista

Mientras que la deuda pública mundial después de 2020 aumentó a US $226 billones, de acuerdo con las cifras del Fondo Monetario Internacional. Desde luego, los gobiernos no tenían ningún interés en subir las tasas de interés para no aumentar sus deudas. 

Menos aún las grandes empresas, particularmente las petroleras, que debieron endeudarse ampliamente para disponer de efectivo durante la pandemia. Gobiernos y empresas dispusieron de dinero barato durante casi dos años. 

Los primeros para estimular sus economías, las empresas para mantenerse a flote. Pero parte de ese dinero también ayudó a muchos a llenar más sus pesadas alforjas. Durante la crisis pandémica algunas empresas duplicaron su valor de mercado. ¡Increible no!

Riesgos de recesión en el horizonte

Si la inflación no se detiene, la Fed puede subir los tipos de interés en marzo a 0,5 % o, incluso, hasta 2% y más en los siguientes meses. Para 2022 están programadas tres posibles alzas de las tasas.

Si la tasa llega a ubicarse en 2,5% para elevar los rendimiento de los bonos del tesoro y provocar una ampliación de los spreads de crédito, el efecto será una segura recesión a comienzos de 2023, advirtieron los analistas de Bloomberg.

La repercusión en las economías industrializadas al igual que en los mercados emergentes será inmediata. Se producirá un elevado impulso en la cotización del dólar y una estampida de capitales.

Por eso es tan importante saber cómo invertir el dinero y analizar crudamente el entorno nacional y mundial. Si los tipos de interés se disparan el impacto sobre las bolsas y el crecimiento económico de los países será catastrófico.

Los inversores en activos de renta variable serán los primeros afectados. Si suben los tipos de interés los valores se desplomarán. La burbuja que se observa en ciertos sectores como el tecnológico y en los cripto activos podría explotar. 

Con Ómicron acechando y las economías sorteando todas estas dificultades, cualquier cisne negro puede aparecer. Nadie lo sabe. 

3. Ómicron en el ambiente 

El ritmo de contagios de ómicron en Estados Unidos y Europa es ya alarmante. Esta variante del covid-19 es por mucho la más contagiosa de todas las conocidas hasta ahora (Beta, Delta, Flurona).

Aunque se ha dicho que es menos letal para las personas vacunadas con dos dosis de la vacuna. Sin embargo, el número de personas hospitalizadas y muertas sigue en aumento obligando a los gobiernos y las empresas a tomar medidas sanitarias nuevamente.

Si no hay un nuevo confinamiento para evitar los contagios y las empresas siguen trabajando como hasta ahora, el gasto tenderá a reequilibrarse, según Bloomberg Economics. Esto podría impulsar un crecimiento económico mundial de un 5,1%.

Pero, si se implementan nuevamente medidas restrictivas en restaurantes, tiendas, gimnasios y viajes como en 2020 y parte de 2021, el crecimiento se verá afectado. El ritmo se reduciría a 4,2%.

Aumento de los contagios pueden hacer caer nuevamente la demanda

Del comportamiento de omicron dependerá buena parte de la economía global. Los expertos predicen que esta variante contagiará a casi todo el mundo hasta llegar a convertirse en una gripe más. 

No obstante, las economías serían arrastradas y resultarían muy debilitadas. La demanda mundial caería nuevamente y continuarían los problemas de suministro que los países han tenido hasta ahora.

Las restricciones en el transporte provocarían un nuevo retroceso de los precios del petróleo afectando a los países productores. Aunque las tensiones de Occidente con Rusia por las amenazas de invasión a Ucrania también podrían elevar los precios del crudo.

Una subida de precios de la energía afectaría directamente a los hogares de Europa y EE. UU. Los precios del gas se encarecerán y con ellos el precio de los alimentos, el transporte y todos los demás sectores económicos aguas abajo.

A esto debe sumarse otros fenómenos perturbadores que se están observando debido al cambio climático. Las bajas temperaturas están afectando los suministros. Si todos estos elementos se combinan se produciría una tormenta perfecta que empujaría a las economías hacia un shock estanflacionario.

4) Política monetaria y fiscal expansiva

Joe Biden
El Plan de Infraestructura del presidente de los EE. UU. Joe Biden lanzará a la calle miles de millones de dólares.

La pandemia llevó a los gobiernos a endeudarse a niveles históricos también. Casi todos los países tuvieron que intensificar los esfuerzos para elevar el gasto para que las empresas se mantuvieran abiertas y los trabajadores pudieran cobrar un salario.

Las proyecciones del banco suizo UBS sitúan este año el gasto público mundial en un gigantesco 2,5% del PBI global. Esta cifra representa un gasto cinco veces mayor que el aprobado tras la crisis financiera de 2008.

Según Brookings Institution, la política fiscal de EE. UU. dejó de impulsar la economía con el fin de desacelerarla en el segundo trimestre de 2021. La administración de Joe Biden lanzará en los siguientes años miles de millones de dólares a la calle a través de su Plan de Infraestructura. 

Algo similar están haciendo otros gobiernos. Este endeudamiento mundial alguien tendrá que pagarlo. Los recursos aprobados al Plan de inversión de Biden se traducirán en una ampliación de la base tributaria estadounidense. Es posible que no se aprueben nuevos impuestos, pero sí habrá más contribuyentes. 

5. Caída de la economía china

En el tercer trimestre del año pasado, la economía de China se ralentizó por varios factores adversos. El impacto de la pesada deuda del gigante inmobiliario Evergrande, las restricciones generadas por la pandemia y la escasez de energía.

De llegar a esta cifra, quiere decir que se desaceleraría en un 3% con las consiguientes repercusiones en todo el mundo. Particularmente para los países exportadores de materias primas. 

Este cúmulo de elementos causó una caída del crecimiento anualizado que se ubicó en 0,8%. Cuando lo habitual en años precedentes a la pandemia era un 6%. Actualmente, su crecimiento anualizado es de 4,9%.

El crecimiento de China se está desacelerando y parece que por un período largo. Aunque las previsiones de crecimiento de Bloomberg Economics para la economía de China este año son de 5,7%. 

El actual plan de covid cero establecido por Pekín con la aparición de ómicron puede generar una débil demanda débil. Al igual que una baja financiación para la industria de la construcción que comprende cerca del 25% de la economía china.

Los impagos de Evergrande, una de las mayores empresas inmobiliarias chinas, cuya deuda sobrepasaba los 300 mil millones de dólares. El impacto sobre los mercados de Asia desde el año pasado todavía se está sintiendo. 

Además de Evergrande, otros promotores inmobiliarios chinos tienen dificultades financieras producto de sus prácticas de comercio ilegales. Otro en problemas es Fantasía. Recientemente, la compañía no pudo hacer frente a un pago de 106 millones de dólares de una emisión de deuda. Kaisa y Shimao también presentan problemas de liquidez.

Y esto es apenas la punta del iceberg. Todo indica que las cosas podrían estar peor en la economía del gigante asiático. Es de todos sabido que la transparencia informativa no es precisamente una de las virtudes del régimen chino. 

6. Conflictos geopolíticos con Rusia, China e Irán

Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin y los Estados Unidos, Joe Biden.

Las amenazas de invasión del presidente de Rusia Vladimir Putin a Ucrania, han exacerbado los ánimos de la OTAN. Putin reclama la anexión de Ucrania, país al que considera como parte del territorio ruso por razones históricas.

Ucrania fue parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y está en el centro de la disputa entre Rusia y Occidente. La OTAN quiere ampliarse hacia Oriente instalando bases militares en Ucrania para evitar el expansionismo ruso y chino. 

La respuesta del gobierno ruso esta semana fue una amenaza del vicecanciller de ese país, Alexander Grushko, sugiriendo la instalación de tropas y misiles en Venezuela y Cuba. Algo parecido a lo que hizo Nikita Kruschov en 1962 provocando la crisis de los misiles con EE. UU.

Putin, quien pareciera estar probando a Biden, argumenta que la presencia de la OTAN en Ucrania amenaza la seguridad de Rusia. Afirma que un misil lanzado desde la vecina Ucrania alcanzaría su país en tan solo 5 o 6 minutos. EE.UU.

El aumento de las tensiones y una eventual confrontación entre Rusia y Occidente y entre los EE. UU. y China por Taiwán, que el gobierno chino ha amenazado con invadir también, pondría la economía mundial de cabeza.

Otro tema no menos alarmante es el desarrollo nuclear de Irán. El país de los ayatolás ha prometido vengarse de los EE. UU. y amenazado con fuertes respuestas militares si ve su seguridad amenazada. EE.UU. presiona para que Irán no desarrolle su propia bomba atómica.

Cualquiera de estos conflictos impactaría los mercados de inmediato. Especialmente, los de materias primas y energía. Pero se extendería a otros sectores por los intereses en juego y las repercusiones geopolíticas y económicas para el mundo.

¿Por qué los más ricos están vendiendo acciones de sus empresas?

Otro dato para completar el análisis del panorama mundial para invertir son los movimientos que vienen haciendo los archimillonarios del mundo. Los dueños de las grandes empresas de tecnología han comenzado a vender grandes cantidades de acciones de sus empresas. 

Por ejemplo, Mark Zuckerberg dueño de Facebook (ahora Meta), se ha desprendido últimamente de 9,4% de sus acciones por un valor de más de US $2000 millones. Elon Musk salió del 9% de su participación en Tesla. Las acciones vendidas ya rondan los 15 millones. 

La familia Walton propietaria de los supermercados Walmart ha hecho lo propio. Ha vendido acciones por un valor de US $6,000 millones. Otros inversores han dejado de invertir en bolsa para mantener mayores niveles de liquidez.

En 2021 las transacciones de valores bursátiles por parte de muchos inversores multimillonarios aumentaron un 31%. ¿Qué saben estas personas con información privilegiada que no sabe el resto de los mortales?

¿Manejan acaso la posibilidad de que se presente un mercado bajista a principios de 2022 como se está observando?

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