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La desigualdad es uno de los grandes problemas del planeta en general y de los países en vías de desarrollo, en particular.

En América Latina, es cada vez más amplia la brecha entre los pocos que tienen los más altos ingresos y grandes mayorías que viven debajo de la línea de pobreza.

La pandemia de Covid-19 y el consecuente confinamiento está acentuando esta realidad (que no es nueva en la región) y empujando a los países a tomar decisiones muy cuestionadas por algunos sectores: más impuestos a los ricos.

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En efecto, en varios ya se habla de medidas fiscales extraordinarias dirigidas a los “ultra ricos”, a medida que los gobiernos intentan descubrir cómo obtener recursos ante los desajustes fiscales creados por el coronavirus.

La recaudación de impuestos no es eficiente en la región

En América Latina y el Caribe la recaudación tributaria promedia el equivalente al 23% del producto interno bruto (PIB) -dato de 2018-, en comparación con el promedio de los países de la OCDE, donde es del 34%.

En Perú, el presidente Martín Vizcarra dijo que apoyará un “impuesto solidaridario” y abrió el debate en ese país sobre cómo pagar la necesaria respuesta a la pandemia.

Samuel Pérez Álvarez, un congresista guatemalteco, dijo que “no van a ser las clases medias o bajas” las que “paguen esto”, según publica Americas Quarterly.

Allí se presentó un proyecto para aumentar la tasa del impuesto sobre la renta en un 0,1% para las personas con los mayores ingresos.

Julia Strada, investigadora y directora del Centro de Economía Política de Argentina, le dijo a AQ que “evidentemente, algo está cambiando: el problema de la desigualdad es más visible”.

Evasión y falta de controles

América Latina tiene serias deficiencias para gravar a las grandes fortunas debido a la alta evasión y el bajo control estatal.

En 2018, la tasa impositiva promedio en el tramo de ingresos más alto en 18 países de Latinoamérica fue de solo del 27% y ningún país grava a los mayores ingresos por encima del 35%, según información del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias.

El informe completo.

En Europa, la situación es muy diferente: los que más ganan pagan tasas marginales del impuesto sobre la renta, antes de las contribuciones a la seguridad social, del 60% en Suecia, el 55% en Francia, el 47% en Alemania y el 43% en España.

En cada país

En Ecuador, legisladores del partido del ex presidente Rafael Correa propusieron un paquete de reformas que incluye un impuesto al patrimonio del 0,9% sobre los activos de las personas con más de 1 millón de dólares.

En Paraguay, el Frente Guasú del ex presidente Fernando Lugo, propuso un impuesto del 1% sobre fortunas de más de 10 millones de dólares.

En Brasil hay varias propuestas que buscan convertir en ley una disposición existente del impuesto sobre el patrimonio, aunque las propone el partido del ex presidente Lula Da Silva.

En Chile, donde el propio presidente Sebastián Piñera tiene una fortuna valuada en 2.600 mil millones de dólares, la oposición impulsa una idea de gravar a los “ultra ricos”.

Sebastián Piñera presidente de Chile

Algo similar ocurre en Bolivia, donde Luis Arce, el candidato presidencial por el partido del ex presidente Evo Morales, propone una medida excepcional para gravar fortunas.

El escenario más probable para un nuevo impuesto al patrimonio es Argentina, donde lo proponen desde el propio gobierno de Alberto Fernández.

La idea que está siendo debatida habla de un impuesto único del 2% sobre fortunas de más de 3 millones de dólares, con una tasa que aumenta al 3,5% para las personas con un patrimonio de más de 30 millones de dólares.

Recaería sobre unas 12 mil personas en un país con 45 millones de habitantes.

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