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Deutsche Bank, el banco más importante de Alemania y uno de los más relevantes de Europa, reportó beneficios en 2020, el año del mayor impacto de la pandemia.

El resultado es el primero positivo en seis años.

Así es, la última vez que el Deutsche había cerrado un balance con números positivos había sido en el ejercicio de 2014.

La banca alemana ha obtenido 112,9 millones de euros en 2020, información que se contrapone con las fenomenales pérdidas de 2019, cuando reportó un “rojo” de 5.690 millones de euros.

El beneficio de 2020 se potencia aún más cuando se compara con las previsiones de los analistas de Wall Street, que anticiparon un déficit de cerca de 310 millones.

Dos años de Christian Sewing

El resultado positivo de 2020 es un punto a favor de la gestión de Christian Sewing, quien lleva apenas dos años al mando del Deutsche Bank.

Christian Sewing
Christian Sewing.

Sewing llegó a la dirección de la entidad alemana en el año 2018, en medio de una serie de escándalos: el banco estaba al borde de la quiebra por problemas de gestión, había acusaciones de lavado de activos y muy malos resultados por hipotecas calificadas como “basura”.

En la década entre 2010 y 2020, el Deutsche Bank ha registrado resultados negativos que sumaron más de 8.100 millones de euros. 

“Bases firmes”

Para lograr los beneficios del año pasado, fue clave para el Deutsche Bank el resultado de la banca de inversión, que reportó un incremento de ingresos del 31,9 por ciento (consiguió 9.290 millones de euros).

Por su parte, el ingreso por operaciones de renta fija crecieron un 17,1 por ciento (aumentaron hasta 1.390 millones de euros).

La razón de ambos aumentos se debió a la alta volatilidad de los mercados, aun cuando el CEO ordenó el cierre de las operaciones de renta variable.

De esta forma, el Deutsche Bank logró sortear los tipos de interés negativos.

En el reporte anual, Sewing habló de “bases firmes” fundadas en 2020 para conseguir “a futuro” una “rentabilidad sostenible”.

“Entendemos que las tendencias positivas continuarán en el año 2021, aunque seguirán los problemas”, explicó.

El director comercial del Deutsche Bank, James von Moltke, dijo que hay un “impulso positivo” que continúa este año en la banca comercial y que esto “es muy alentador”.

Las expectativas del Deutsche Bank

En 2020, las provisiones para préstamos que no se han podido cobrar crecieron exponencialmente debido al efecto del coronavirus, acumulando a lo largo del año casi 1.800 millones de euros.

Más allá del buen rendimiento de la banca de inversiones, el resto del negocio operativo del Deutsche Bank no consiguió beneficios. Ni la banca corporativa mayorista, ni la banca privada ni la gestión de activos lograron buenos rendimientos en el último trimestre de 2020.

Hay que recordar que en diciembre pasado, el consejero delegado bajó el objetivo para estos tres sectores de negocios del Deutsche Bank y para todos los ingresos del holding, hasta 24.450 millones de euros.

Así como le fue muy mal en 2019, también el 2018 fue un pésimo año. En ese periodo el Deutsche Bank registró pérdidas por 5.290 millones de euros.

En este caso, hay que tener en cuenta el costo de una serie de medidas de reestructuración que, entre otras cosas, impulsa la salida de 17.900 empleados hasta el año que viene.

La década perdida

El banco alemán no pudo adaptarse rápidamente a los cambios en el control de activos que nacieron luego de la crisis de las hipotecas subprime 2008/2009. 

Fundamentalmente, su problema fue que se sumaron condicionantes como la obligación de que los prestamistas operen con más cantidad de capitales y menos volumen de deudas.

Sólo entre 2012 y 2018, la banca con centro de operaciones en Frankfurt anotó números en “rojo” por casi 6.000 millones de euros. 

El valor de sus acciones, en tanto, tocó los mínimos en los casi 150 años de vida de la entidad.

En 2019, el gobierno de Angela Merkel propició la fusión del Deutsche Bank con el Commerzbank, otro de los grandes bancos de Alemania, pero las tratativas fueron un fracaso.

Incluso se habló de la liquidación del banco.

El Deutsche Bank llegó a ser la quinta entidad bancaria más relevante de Europa, sólo más abajo del HSBC, BNP, Credit-Agricole y Barclay’s.

Hay que tener en cuenta que algunas de las empresas financieras más importantes del mundo conforman la estructura que soporta al Deutsche Bank, como BlackRock, el fondo de gestión de activos de Estados Unidos.

Desde 2015, en distintos países del planeta, ya inició su salida.

Por ejemplo, anunció (y en algunos casos ya concretó) planes de éxodo en Latinoamérica (México, Argentina, Chile, Perú y Uruguay) y en Europa (Dinamarca, Finlandia y Noruega). También en Nueva Zelanda.

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