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Un robot social en forma de adorable osito de peluche ayuda a los niños a transitar por la difícil situación de estar hospitalizados. Canta, juega, y es “abrazable”, este oso de peluche, podría ser una buena medicina para los niños que se reponen en los hospitales.

En un estudio conducido por especialistas, se concluyó que el robot social aumentó los espíritus, alivió la ansiedad y redujo los niveles de dolor percibido de los pequeños pacientes. Dicho estudio fue conducido en una población de 50 niños, de entre 3 y 10 años, según reportan investigadores del Boston Children’s Hospital.

Deirdre Logan, psicólogo pediátrico en el hospital y parte del equipo de la investigación dijo que era reconfortante comprobar los tipos de apoyos que pueden brindar. Especialmente si los receptores son niños que pueden sentirse aislados o asustados por lo que están pasando.

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Logan señaló adicionalmente que el personal del hospital brinda mucho apoyo para ayudar a los niños a sentirse cómodos. Lamentablemente, no pueden estar con ellos todo el tiempo. En estas situaciones el robot social crea una presencia más constante durante todo el día. También puede darse el caso de niños que les cuesta hablar con la gente y responden mejor cuando tienen un animal de peluche robótico acompañándolos.

Los autores del mencionado estudio señalaron que el robot no estaba diseñado para reemplazar a los especialistas en atención médica, solo para ayudarlos. Cynthia Breazeal, también coautora del estudio, dijo que su grupo diseña tecnología teniendo en mente que esta debe funcionar como soporte de los usuarios. Breazeal es también directora fundadora del Grupo de Robots Personales del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

El robot social da resultados alentadores

Para el estudio, los investigadores dividieron a los pacientes jóvenes en tres grupos. El primero de ellos usó el robot social (peluche robótico), el segundo un peluche virtual desde una tableta. Finalmente, al tercer grupo se le asignó ositos de peluche tradicionales.

El oso de peluche robótico fue operado desde el pasillo del hospital, fuera de la habitación de los niños por un especialista, El especialista controlaba las expresiones faciales y las acciones corporales del robot. También hacía que dirigiera su mirada a los niños y hablaba con ellos a través de un altavoz. Al hablar, el robot usaba una voz en un tono más alto para que sonara más infantil.

Durante todo el proceso, el especialista monitoreaba al paciente mediante una cámara instalada en el robot social. Asimismo, hizo que cantara canciones infantiles para niños más pequeños y movió los brazos robóticos del oso durante la canción.

Por otro lado, el osito de peluche de la Tablet tenía gestos idénticos al del robot social. También fue operado de forma remota.

Al final del estudio, se pudo conocer que los niños prefirieron jugar con el robot social en vez de la versión virtual de Tablet o al osito de peluche tradicional. Los niños que jugaban con el robot se levantaron de la cama y se movieron más. Asimismo, hicieron una conexión emocional, le hacían preguntas personales y lo invitaban a regresar más tarde para conocer a sus familias.

Por otro lado, los padres informaron que sus hijos tenían menos dolor luego de haber interactuado con el robot social. Esto hizo concluir a los investigadores que la interacción emocional, física y verbal era un factor positivo para el paciente. A tal grado que “podrían contribuir a una mejor y más rápida recuperación en niños hospitalizados”.

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