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La lista de personas que, en medios de comunicación, cuentan mal cómo llegó Felipe V al trono es interminable. La lista es larga e incluye firmas prestigiosas, respetadas y muy reconocidas en la prensa escrita y hablada. Es larga la lista de citas de de colaboradores y secciones de efemérides que desconocen, y luego refieren mal, un hito clave de la Historia de España, la llegada de Felipe V.

No está en duda el declarado amor de unos y del respeto de otros al pasado de nuestra España. Por el contrario, es reconocido que es el mismo sentimiento de nuestros padres, abuelos, bisabuelos y demás familia. Sin embargo, la verdad sea dicha, no hay en ellos contumacia, es decir, no padecen “tenacidad y dureza en mantener un error”. Peor aún, no saben que caen en él cuando califican a Felipe V como “aspirante” al trono durante la guerra de Sucesión.

Se excluyen en esta lista a aquellos que relatan historias locales inventadas de los tiempos de Felipe V y predican unos hechos que no ocurrieron. De igual manera se excluyen a todos aquellos que pintan en grabados antiguos unas banderas que no existían. 

Con mayor razón no se toma en cuenta a los que interesadamente ocultan hechos, bien documentados, que presentan como amantes de España a sus propios antepasados. Aquellos que ahora dicen que lo que querían era independizarse de aquella España y, sin embargo, a la que también amaban. En las próximas líneas, se contará la historia real de Felipe V.

Felipe V: Su historia

Tiempos de Carlos II

A finales del siglo XVII, el rey Carlos II, sin descendencia, se enfrenta al dilema de a quién nombrar heredero de la gigantesca Monarquía Hispánica. En la corte pugnaban varias propuestas a favor de diferentes candidatos extranjeros. Finalmente, Carlos II, deseando por encima de todo preservar la integridad de la Monarquía decide no fraccionarla. Esta solución era la propuesta que promovían algunos para que llenara, en principio, las ambiciones de otras potencias europeas como el Reino Unido.

La decisión de Carlos II, luego de largas reflexiones, informes, consultas y opiniones, fue nombrar, el 3 de octubre de 1700, como su único heredero a Felipe de Borbón Anjou. Este era el príncipe francés nieto del rey de Francia, a quien se le reconocieron derechos hereditarios por ser tataranieto de Felipe III de España, abuelo del propio rey Carlos II. En la elección también debió de pesar, la vecindad de Francia y el hecho de que ésta se estaba convirtiendo en la gran potencia militar de Europa.

Carlos II muere el 1 de noviembre de 1700 y su testamento se comunica, entre otras autoridades españolas y extranjeras, al rey de Francia Luis XIV. Este, por su parte, acepta el 12 de noviembre que uno de sus nietos pase a España a ceñir su corona. En una de sus últimas conversaciones, le encarece a su nieto “Sé buen español, ése es tu primer deber…”. 

Felipe de Borbón Anjou, de 16 años, llega entonces a Madrid el 18 de febrero siguiente.  El 8 de mayo, en la iglesia de San Jerónimo el Real, se celebra el juramento que le convierte en Rey de Castilla. Siguiendo un proceso de ceremonias que le convertirán, finalmente, en rey de toda España, en Barcelona, el 14 de enero de 1702.

La guerra “de Sucesión”  

Con este nombre se conoce a una guerra iniciada por una gran alianza anti borbónica, compuesta por el Imperio, Inglaterra, Portugal, Holanda y otros estados menores. Esta confrontación empezó en Flandes e Italia en 1701 y alcanzó la periferia de la península, Cádiz y Vigo, en 1702 y Gibraltar en 1704. Su objetivo era  apoderarse de partes de la Monarquía Hispánica que no habían logrado por las intrigas previas a la decisión de Carlos II de legarla íntegramente.

El error, probablemente, está en seguir llamando “de Sucesión” a una guerra que debería ser llamada, “de Robo”. Pues los que declararon la guerra a las coronas de España y Francia lo que pretendían robar la corona que ya ceñía Felipe V en sus sienes. Con el agravante de que la ceñía con todos los requisitos de legalidad exigibles, siendo el primero de ellos la voluntad del último rey, Carlos II.

En esta guerra no se dirimía ninguna sucesión que estuviera pendiente de resolverse. El rey anterior, Carlos II, abdicó con todas las de la ley y Felipe V asumió la corona. Adicionalmente, se cumplió con el trámite de los juramentos correspondientes de las diversas cortes de las Españas. 

Felipe V ya era rey de España, de hecho y de derecho, durante la Guerra de Sucesión. Carece, pues, de sentido llamar así a esta guerra porque no se trataba por competir por una herencia. Felipe V no competía por conseguir la corona de España, pues la había recibido plenamente, sino defenderse de los que querían arrebatársela. La Guerra de Sucesión, pues induce a error en una referencia superficial de la historia.

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