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La “guerra” por el dominio de las redes 5G en el mundo avanza más allá de la pandemia.

En rigor, luego de un breve impasse en los meses más duros del confinamiento, la disputa por saber qué compañía liderará el desarrollo de la Internet de máxima velocidad vuelve a estar en la agenda mundial.

Este martes se conoció un dato clave para el mercado de la infraestructura de telecomunicaciones global: el Reino Unido expulsa a Huawei de la disputa por sus redes 5G.

Lo hace en línea con las recomendaciones de Washington, que asegura que el gobierno chino utiliza a Huawei como un canal para espiar y que es una amenaza a la seguridad mundial.

Esto es algo que la compañía china, por supuesto, niega.

“No fue fácil”

Según dio a conocer oficialmente el gobierno británico, “la decisión no fue fácil”, pero dice que “es la correcta” por la “seguridad” de las redes de telecomunicaciones del Reino Unido a corto y largo plazo.

Debido a que las exigencias de los Estados Unidos sobre las redes solo afectan los equipos 5G, el gobierno de Boris Johnson no eliminará la presencia de Huawei en los equipos de infraestructura de las redes 2G, 3G y 4G, también con alta presencia de la tecnología de la empresa china.

Huawei respondió diciendo que son “malas noticias” para las personas en el Reino Unido porque producirá un “retraso tecnológico”, “aumentará los costos” y “profundizará la brecha digital”.

La novedad, por el contrario, es excelente para los rivales de Huawei en la instalación de infraestructura de alta velocidad de comunicaciones, las nórdicas Nokia y Ericsson, que esperan aprovechar al máximo la prohibición que recae sobre la compañía china.

Además, la decisión del Reino Unido, que se suma a las anteriores de los Estados Unidos, Australia y Japón, abre la puerta para que otros países (en especial las mayores potencias) sigan el ejemplo y se les abran nuevos mercados.

La decisión de UK es que desde el 31 de diciembre de 2020, ninguno de los operadores de telefonía del país pueda adquirir equipos a Huawei y, para 2027, deberán haberlos sacado de toda la red.

Huawei contragolpeó reordando diciendo que emplea a más de 1.500 personas en el Reino Unido y que es una de las mayores fuentes de inversión de China en Gran Bretaña.

La empresa con sede en Beijing y cuyas acciones no cotizan en bolsa no proporciona datos con desglose regional de sus ganancias.

Igualmente, esta semana anunció un aumento del 13 por ciento en sus ventas en el primer semestre de 2020, en comparación con el mismo período en 2019. Con pandemia y todo.

En el Reino Unido, Huawei ya había desplegado unas 20.000 estaciones base de telecomunicaciones de redes 5G. En todo el mundo, la compañía espera proveer unas 500.000 unidades este año.

La firma china ha patrocinado trabajos de investigación en varias universidades, como Imperial College, Southampton y Surrey, y tiene centros de estudios propios en UK que emplean a unas 400 personas.

Huawei y el “corazón” de la red

Las redes móviles se dividen en dos partes: el núcleo y la red de acceso de radio (llamada RAN, por sus siglas en inglés).

El núcleo es el “cerebro” de la red y lleva a cabo las operaciones más sensibles, incluidas la autenticación de las identidades de los usuarios y la confirmación de que las llamadas se envíen a la torre de radio correcta para conectarse luego al teléfono de otra persona.

El RAN abarca las estaciones base y las antenas usadas para ofrecer un enlace entre los dispositivos móviles individuales y el núcleo.

Lo que no quiere Gran Bretaña (y Washington, por detrás) es que Huawei (y China) tengan control del núcleo, del “cerebro” de las comunicaciones.

Huawei es el mayor player a nivel planetario en la construcción de redes de infraestructura de telecomunicaciones para redes 5G. 

Lo ha logrado en base a su estrategia de experiencia y bajos precios. A esto último, lo ha logrado gracias a fuertes aportes estatales de Beijing, con créditos sin interés a plazos largos.

En el mercado, sus seguidores son dos ex gigantes de la telefonía: Nokia y Ericsson. Más atrás están la también china ZTE y Samsung, que llegó muy tarde a la carrera.

Estados Unidos viene intentando apostar a empresas locales para desarrollar equipos competitivos, pero ni Qualcomm ni Intel se han mostrado interesadas, por lo que la alternativa que le queda es “golpear” a Huawei y apuntalar a sus rivales nórdicas.

Otro punto importante en esta verdadera “guerra” no declarada es que Huawei posee patentes clave de la infraestructura 5G.

Además, como participa del mercado desde hace tiempo, logró que sus desarrollos fueran luego estándares técnicos universales, lo que favoreció su crecimiento.

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