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Las cinco compañías de tecnología más grandes del mundo, son conocidas con el acrónimo de GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft). Aunque rivales en los negocios, estos gigantes tecnológicos se necesitan entre sí más de lo que se cree.

Eso no quiere decir que no compitan encarnizadamente por el abarcar más espacio o, al menos, tratar de mantener su posición de liderazgo en cada segmento del mercado tecnológico que ocupan.

Alguna vez en sus comienzos Amazon.com Inc. fue una gran librería en línea, mientras Apple Inc. se dedicaba a la venta de ordenadores portátiles. En tanto que Google se mantenía ocupado tratando de posicionarse como un gran diccionario.

Ahora eso es parte de su historia. Estas compañías junto con Facebook Inc. y Microsoft Corp. son megaempresas tecnológicas con una diversidad de nichos de mercado y una influencia en el mundo digital demasiado grande.

Tanto así que han despertado celos y hasta temores en el propio poder político estadounidense y europeo. Esta acumulación de poder e influencia en los usuarios de internet, ha llevado al Congreso de los Estados Unidos a revisar su operatividad.

Sin embargo, las Big Tech se defienden y argumentan que al enfrentar una gigantesca competencia entre sí, y más recientemente con sus homólogas chinas y de otras nacionalidades, necesitan mantenerse innovando para no perder su vigencia y relevancia.

Necesidad de crecimiento y evolución permanente

En parte, los gigantes tecnológicos estadounidenses tienen razón. Si bien en este momento reinan, eso podría cambiar en cualquier momento frente a las empresas chinas que han copiado su modelo de negocio.

Aunque sus críticos las consideran monopolios, en realidad existe una relación de colaboración y competencia entre ellas. Tal interacción es lo que ayuda a mantener su alcance y preservar la naturaleza de la influencia que ejercen en la economía, la política y en la vida diaria de las personas.

Pero esta interacción evoluciona y se diversifica. Las Big Tech necesitan incursionar en nuevos territorios o, mejor, invadir el campo de las otras para no quedarse atrás. Solo así aseguran seguir construyendo, creciendo y protegiendo sus espacios de poder.

De alguna forma, los gigantes tecnológicos han logrado protegerse de las amenazas competitivas que representan las nuevas empresas. Apenas aparece un competidor en el mercado, inmediatamente apelan a su tamaño y recursos para comprarla.

Incluso, su lobby mercantil y financiero se extiende a empresas de otros países. El objetivo es impedir la competencia, pero al mismo tiempo adquirir más talento para ampliar sus líneas de productos y servicios, a través de las empresas más pequeñas que adquieren.

El poderoso sindicato tecnológico

Las Big Tech mantienen una sociedad no escrita que funciona en la práctica. Aunque tal entente no ha impedido que rivalicen duramente cuando es necesario. Es proverbial, por ejemplo, la relación antagónica entre Mark Zuckerberg, el presidente ejecutivo de Facebook y el presidente ejecutivo de Apple, Tim Cook.

Ambos se han criticado y se siguen criticando mutuamente en muchos temas. Desde la privacidad de los datos hasta las tarifas de las aplicaciones. No menos agria ha sido la relación entre los ejecutivos de Microsoft y Google. Recientemente mostraron sus diferencias sobre alojamiento de contenido de noticias y los editores de pago.

A pesar de la diferencia de criterios en muchos aspectos, este sindicato tecnológico está consciente de sus necesidades de cooperación. Las cinco empresas de tecnología siguen trabajando juntas para mantener el equilibrio de fuerzas en la industria.

Desde el desarrollo de software hasta la defensa de los derecho de la industria tecnológica. Entre ellas se ayudan mediante la comercialización de aplicaciones y productos en sus respectivas plataformas.

Desde hace un poco más de una década, las GAFAM figuran entre las marcas más valiosas del mundo. Cada uno de estos gigantes de la tecnología se ha especializado en un sector tecnológico: desarrollo del software o hardware, publicidad en línea o servicios de mensajería.

¿A qué se debe su extraordinario crecimiento?

Cómo lograron estas compañías escalar tanto en el mundo de los negocios, es objeto de estudio en las universidades y centros de análisis empresarial.

La particularidad entre ellas es que no compiten entre sí por productos específicos, sino como un todo. El incesante crecimiento de las cinco megacompañías de tecnología en los últimos años se debe a dos razones fundamentales.

La enorme inversión que han hecho en desarrollo y la adquisición de empresas emergentes. Solo así es posible preservar el liderazgo y eliminar de forma segura la carrera de los futuros competidores en su mercado.

Los expertos sostienen que su modelo de negocio logró consolidarse y expandirse debido a las favorables reglas del mercado. Además de la forma como operan intrínsecamente las tecnológicas, es decir bajo una especie de “círculo virtuoso”.

El beneficio obtenido de las economías de escala en la venta de sus productos, particularmente, a través de la red de internet que dominan por completo. Conforme crece la economía digital estas empresas se benefician. Facebook y Google ganan por la publicidad y también por las comisiones que obtienen en cada transacción.

La información como características en común

Otro rasgo común de estas empresas tan poderosas es la extraordinaria importancia que tiene para su negocio la recopilación de información sobre sus usuarios. La big data para empresas como Google o Facebook es vital, en tanto que representa su principal insumo.

El negocio de ambas empresas está cimentado sobre datos. Dicha información es estratégica para alimentar su potente maquinaria de publicidad y conocer mejor a los usuarios que interactúan en sus plataformas de servicio. La inteligencia artificial que desarrollan es lo que permite micro segmentar el mercado y hacer anuncios personalizados.

En cambio Apple, Microsoft y Amazon se concentran en la venta de productos. Pero, igualmente, necesitan recopilan información acerca de sus potenciales compradores y usuarios. Especialmente, su ubicación o el tipo de dispositivos que utilizan.

No es casual que los productos de las grandes empresas de tecnología se orienten a este objetivo cada vez más. Solo por mencionar dos ejemplos de esto, tenemos productos como los “wearables” (‘ponibles’): Google Glass, Apple Watch.

Tales dispositivos son capaces de ofrecer información en tiempo real sobre las rutinas diarias y el estado físico de las personas. Es el mismo caso de redes sociales como Facebook o Instagram, que compilan datos sobre gustos y preferencias de sus usuarios.

Amenaza de competencia con las empresas chinas

Facebook se encarga de conectar a quienes desarrollan contenido con quienes tienen medios de comunicación. Mientras que “Google lo hace con gente que tiene preguntas con gente que tiene respuestas”, señala el experto en FinTech y autor del libro Humano digital: la cuarta revolución de la humanidad”, Chris Skinner.

En los últimos dos años, las GAFAM han sido objeto de críticas en EE.UU Europa. No son pocos los gobiernos y funcionarios que han manifestado su deseo de escrutar a estos gigantescos conglomerados industriales.

Y el lado más débil y sensible de ellas es su fiscalidad. Han sido acusadas y multadas por “evasión fiscal” y también por “su capacidad de pagar impuestos casi inexistentes”, como explica el consultor tecnológico estadounidense, John R. Levine.

Ahora las tecnológicas enfrentan un desafío adicional: las BATX chinas. Son sus homologas asiáticas (Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi) en el sector tecnológico amenazan con poner en riesgo su hegemonía.

Las BATX desde hace años controlan el mercado tecnológico chino y ahora como toda la economía de China se están expandiendo en el extranjero.

Internamente, el poder de las GAFAM ha sido desafiado por otras compañías de tecnología de más reciente creación que crecen muy rápidamente. Es el caso de Spotify en el sector musical en streaming. O los gigantes jóvenes Netflix, Airbnb Tesla y Uber (conocidas como NATU).

Cada una de ellas posee productos que han revolucionado el consumo en varios sectores del mercado. Desde las películas – series y el alojamiento de viajeros, hasta la industria automotriz y el transporte urbano de pasajeros.

Más fuertes durante la pandemia

La pandemia de coronavirus golpeó muy duró a casi todos los sectores económicos en el mundo entero. Manufacturas, energía, construcción, minería, etc. quedaron en la lona tras los cierres decretados en todos los países para evitar la propagación del virus de origen chino.

Sin embargo, las empresas de tecnología no solo se beneficiaron sino que crecieron aún más reafirmando su poderío. Así lo indican los resultados financieros de las GAFAM correspondientes el año pasado. Cada una registró un impresionante crecimiento promedio de dos dígitos.

Por ejemplo, Amazon vio un aumento de su facturación de casi un 40% en relación con los resultados de 2019. El éxito de Amazon durante el encierro era previsible pero no el de Google o el de Facebook. A pesar de la disminución del gasto publicitario mundial, ambas compañías resultaron beneficiadas también.

En la actualidad la acción de Alphabet se cotiza en 2.082 euros. Un poco más por debajo están los valores de las otras cuatro compañías de tecnología, pero son igualmente sorprendentes.

Tendencia a la monopolización y la colonización

Esto representa un peligro para las demás empresas y sectores económicos. Sobre todo, si continúan diversificándose y colonizando sectores que hasta ahora están fuera de su alcance total.

Ya Google ha mostrado sus intenciones de querer incursionar en la banca digital, junto con Amazon que planea desarrollar los servicios de telemedicina. Esta expansión puede resultar muy negativa para otras empresas pero también para el mismo negocio.

Su posición dominante en el mercado las está llevando a querer abarcar cada vez más. Incluso a desafiar al poder político o tomar partido, como ocurrió recientemente en el debate electoral estadounidense.

Esto no pasará por debajo de la mesa, al menos no en los Estados Unidos. Si bien son empresas emblemáticas que representan el poder de la primera potencia mundial, invadir campos ajenos hará que las suspicacias y los temores hegemónicos aumenten. Los desafíos para las empresas de tecnología aumentan a medida que crece su poder.

La Comisión Europea ha emitido muchas quejas y multas contra las GAFAM en varias ocasiones por sus prácticas monopólicas. Últimamente, el Congreso de EE.UU ha interpelado a los CEOs de Facebook, Google y Twitter sobre los recientes acontecimientos políticos en ese país.

Es probable que próximamente se aprueben legislaciones para hacer que paguen más impuestos y no puedan expandirse hacia otros sectores económicos. Indudablemente, las tecnológicas darán su pelea. Para ello utilizarán todo su poder económico y comunicacional; pero en definitiva será el poder político quien decida.

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