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La “guerra comercial” que envuelve a las dos mayores potencias económicas del mundo sigue generando nuevas derivaciones negativas.

En este caso, para Apple, la fabricante de tecnología que podría ver cómo uno de sus mayores mercados, China, se derrumba debido a las última decisiones de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.

La semana pasada, un decreto ley de Trump (orden ejecutiva, para los estadounidenses), determinó prohibir a las empresas locales a que pudieran hacer negocios con Tencent, la compañía detrás de WeChat (el Whatsapp chino).

La orden comenzará a regir el 15 de septiembre si es que Tencent, un enorme conglomerado dueño de múltiples compañías en todo el mundo, no vende su negocio de WeChat en la tierra de Trump.

En otra orden ejecutiva similar, decidió lo mismo, pero para ByteDance, la empresa detrás de TikTok.

Apple, en problemas

Pero hay múltiples derivaciones si la decisión de Trump se concreta y muchas de las perjudicadas serían compañías estadounidenses, la mayoría de la industria tecnológica.

Puntualmente, la prohibición podría tener un gran impacto en Apple, que está profundamente arraigada en China.

Apple tiene una importante base de clientes chinos, y casi todos sus socios clave para la fabricación y ensamblaje de los iPhone están allí.

La prohibición de Trump podría no sólo obligar a Apple a eliminar a WeChat de su App Store, lo que destruiría el negocio chino de teléfonos inteligentes de Apple, sino que podría cambiar la forma en que Apple fabrique y venda nuevos productos en el futuro.

Imaginemos que en tu nuevo móvil no pudieras utilizar Whatsapp. Sería un fracaso. Eso le podría pasar a Apple. Si los chinos instalan WeChat, ¿para qué querrían un iPhone?

En realidad, WeChat es mucho más que Whatsapp para los chinos. Los habitantes del gigante asiático lo usan para leer noticias, para pedir taxis, para pagar el almuerzo, para acceder a recursos gubernamentales, para hacer negocios. 

Para entenderlo de otra forma: un iPhone sin WeChat no es un teléfono para los cientos de millones de usuarios que dependen del servicio, clientes en los que se basa todo el modelo comercial de la marca de Apple.

Si Apple no puede ofrecer WeChat en el iPhone debido a la prohibición de Trump, es casi seguro que gran parte de su negocio chino se evaporará de la noche a la mañana.

Algunos analistas calculan que las ventas anuales de iPhone en China podrían caer entre un 25 y un 30 por ciento si no tuvieran disponible WeChat en la App Store. 

También caerían las ventas de otros dispositivos de Apple, como sus Watches, iPads, AirPods y Macs, que podrían descenderían entre un 15 y un 25 por ciento.

El problema para Apple es que estaría atrapada en su propia “trampa” de haber creado una plataforma de software cerrada. Un sistema más abierto, similar Android, de Google, le permitiría a los usuarios instalar WeChat sin la aprobación explícita de Apple.

No sería lo ideal para Apple, pero al menos millones de clientes chinos podrían usar sus iPhones.

Guerra comercial

Pero quizás el mayor problema de la decisión de Trump es que se intensificará aún más el conflicto entre Estados Unidos y China, una disputa comercial desde hace años.

Apple ya ha sentido ese impacto: un arancel del 25 por ciento en insumos clave de sus computadoras de escritorio Mac Pro; y tarifas del 10 por ciento para sus cargadores, HomePod, AirPods y Apple Watch

Además, estuvo a punto de pagar otro arancel del 15 por ciento para los iPhones, lo que podría haber elevado el costo de su producto más importante en 150 dólares.

Apple hoy depende casi exclusivamente de fabricantes chinos para la mayoría de sus productos. En especial, del gigante Foxconn, la compañía tecnológica que más empleo genera en el mundo.

China es tan importante para Apple que cuando las fábricas cerraron por el inicio de la crisis del Covid-19, se generaron contratiempos insuperables en toda la cadena de proveedores de Apple. Incluso causó retrasos en el próximo producto de la marca, el iPhone 12.

Si bien ha estado haciendo pruebas de fabricación en India para disminuir la dependencia de construir exclusivamente todo su hardware en China, todavía es mínima la porción de mercado que puede abastecer de esa manera.

Un negocio millonario

El negocio de la compañía de Tim Cook en China es enorme: el año pasado, obtuvo un total de 44 mil millones de dólares en ese país, más que cualquier otra compañía estadounidense. 

El gigante asiático es el tercer mayor “aportante” a los resultados de Apple: en el reporte más reciente, el del tercer trimestre fiscal de 2020, en China obtuvo el 15 por ciento de los ingresos de la compañía.

Y a diferencia de Europa o de los Estados Unidos, donde la participación de mercado de Apple se ha estancado, en China todavía tiene un enorme potencial de crecimiento, ya que sólo detenta el 9 por ciento del mercado total de teléfonos inteligentes, hoy liderado por Huawei, Vivo, Oppo y Xiaomi.

Otro dato: los clientes chinos gastaron 1.530 millones de dólares en abril de 2020 en compras de la App Store, una cifra que no incluye otros ingresos por servicios para Apple, como las suscripciones a iCloud o Apple Music, partes clave de Apple en su nueva estrategia comercial.

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