México importó durante 2017 diez más del maíz brasileño debido a la preocupación en torno al NAFTA (o TLCAN, Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Los productores se muestran atentos por la interrupción o modificación del acuerdo, que podría ocurrir de un momento al otro.

Por su parte, los productores estadounidenses también están preocupados ya que México es un aliado comercial agrícola, y la compra masiva de maíz de Brasil los deja en una situación aún más grave en el marco de la baja de los precios del cereal.

De hecho, los empresarios de cereales de los Estados Unidos están evitando a toda costa que el tratado de libre comercio desaparezca de una vez y para siempre. Si esto ocurre, el vínculo comercial entre Estados Unidos y México se vería seriamente afectado.

Se estima que las ventas a México por el NAFTA ascienden a más de 19 mil millones de dólares, incluyendo leche, maíz, queso, soja, y más.

Pero los esfuerzos de los productores estadounidenses no son suficientes para hacerle frente al gigante sudamericano. Durante 2017 México le compró a Brasil un 970 por ciento más que el año anterior, esto es unas 600.00 toneladas de maíz. Lo más sorprendente es que toda esa cantidad de maíz llegó en los últimos meses de 2017.

Los mexicanos fueron por años y años los principales importadores de maíz y soja de Estados Unidos. Ahora, con el giro hacia el maíz de Brasil, los productores de México buscan alejarse de la extrema dependencia de los estadounidenses.

Otra curiosidad: el precio del maíz brasileño es un poco más barato, pero a los mexicanos parece no importarles eso, ya que algunos productores pagaron incluso más por el mismo producto que le ofrecían los estadounidenses.

Según los productores mexicanos, esto se debe que el precio es competitivo y a que se trata de una prueba para ver si es rentable comprar maíz brasileño o argentino.

Tensa calma con el gobierno de Trump

Donald Trump insiste hace ya un tiempo que las negociaciones con respecto al NAFTA dependen de que Estados Unidos salga beneficiado de los acuerdos que se hagan con Canadá y México.

Si el NAFTA finaliza se elevarían los aranceles para los granos, lo cual perjudicaría a los estados que precisamente le aseguraron el triunfo a Trump durante las elecciones presidenciales.

La administración Trump, sin embargo, admite que el NAFTA ha sido beneficioso para Estados Unidos, aunque también dicen que queda trabajo que hacer.

Las empresas agrícolas más importantes de Estados Unidos se muestran a favor de mantener el NAFTA, mientras que los agricultores más chicos son críticos con respecto al acuerdo: competir contra importaciones baratas, dicen, perjudica sus negocios.

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