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Los niveles de paro estructural en el mercado laboral español son peores que los obtenidos en 2008, antes del estallido de la crisis económica y financiera, según un informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas Esenciales (IVIE)

Llueve sobre mojado en el mercado laboral del Estado español. La crisis económica producida por la alarma sanitaria de la Covid-19 prevé un impacto sin precedentes en la ocupación. El Fondo Monetario Internacional ha publicado recientemente sus previsiones para España y sus predicciones no son alentadoras. El organismo internacional calcula que el desempleo español se eleve hasta el 21% en 2020. Un incremento que en 2021 se podría reducir moderadamente pero que precisaría de años para recuperar los niveles anteriores a la crisis.

Pero la alarma en el mercado laboral español viene de más lejos. La crisis de la covid-19 llega en un momento de cierta recuperación económica del país. Sin embargo, los estragos que produjo la crisis económica de 2008 todavía son evidentes en el mercado laboral español. Unos estragos que a 2019 producían un desempleo de larga duración sin precedentes. Según un informe realizado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas Esenciales (IVIE), el 44,3% del desempleo del mercado laboral español es estructural. Se trata de una tasa que, a pesar de haberse reducido en los últimos años, sigue siendo significativo.

Según la investigación sociológica, el 44% de los ciudadanos en paro lo está durante un tiempo superior a un año. Y más de un 30% permanecen en situación de desempleo durante dos años o más. Esto supone, según el estudio, más de un millón y medio de personas en edad activa que no encuentran trabajo.

Las consecuencias del paro de larga duración desde el punto de vista económico son especialmente relevantes. Según el informe, genera un efecto de obsolescencia del capital humano acumulado y la pérdida creciente de competencias a medida que aumenta el tiepo en situación de desempleo.

El mercado laboral enfrenta la crisis más mermado que en 2008

A finales de 2019, y antes de la crisis sanitaria de la covid-19, el desempleo estructural español ya mostraba tendencias preocupantes. El colectivo de desempleados de larga duración en 2008 era del 21,54%. Con la crisis económica y financiera de 2008 ese porcentaje se elevó hasta el 61,8%. Diez años después, el porcentaje se había reducido hasta el 44,3%. Esto ratifica que la situación del mercado español actual es mucho más frágil que en 2008. España afronta la crisis de la covid-19 con un paro estructural mayor.

Y para los investigadores preocupa especialmente el porcentaje de parados que lleva más de 4 años sin trabajo;  Actualmente,  representan un 18,1% de los desempleados  y, según el informe, podrían haber entrado en un “estado de desánimo” ante el mercado laboral.

El abultado volumen en las cifras de desempleo de larga duración, incluso en período de recuperación económica, indican problemas estructurales en el mercado laboral español.

Los mayores de 50 años, el grupo poblacional de más riesgo

La crisis económica y financiera de 2008 generó estragos en el empleo de todas las franjas de edad. Sin embargo, cinco años después,  se identifican mejoras substanciales entre los más jóvenes. La población activa entre 16 y 30 contaban con un porcentaje de paro estructural del 51,3% en 2013. En 2019 este porcentaje se había reducido hasta el 29,3%. Entre la franja de población de 31 a 50 años también se observaban mejoras. Mientras que los parados de larga duración en 2013 representaban el 58,9%, en 2019 eran el 45,6%.

Sin embargo, el paro estructural entre los mayores de 50 años se ha consolidado durante estos años. A pesar del período de crecimiento económico, el paro estructural en esta franja de edad apenas se ha reducido 10 puntos. En 2013, el paro estructural de los mayores de 50 años representaba el 70,2% del total. Actualmente representa el 60,4%.

Los jóvenes, acostumbrados a la poca estabilidad del empleo

A pesar de las cifras analizadas por el informe, los jóvenes afrontan esta nueva crisis económica con ciertas ventajas y desventajas. Acostumbrados a subsistir en períodos de recesión, los jóvenes pueden ser los más golpeados, otra vez, en la destrucción de empleo. Según los primeros datos del mes de marzo publicados por el Servició de Empleo Público de España (SEPE), los menores de 25 años han sido los más golpeados. El desempleo entre los jóvenes se ha incrementado un 10% en marzo, con 26.112 parados más. Esta inercia se puede dar a la inestabilidad de sus empleos y al auge de empleos temporales producidos en los últimos 5 años.

Sin embargo, como asegura el informe de la fundación BBVA e IVIE, los jóvenes se encuentran más preparados para volver a entrar en el mercado laboral. Esto llevaría a confirmar la debilidad y volatilidad del mercado laboral español. Mayor eventualidad, menos contratos indefinidos y menor poder adquisitivo.

El paro de larga duración produce la mayor diferencia entre territorios de la historia

El informe sobre el paro estructural español de la Fundación BVVA e IVIE también muestra diferencias substanciales entre territorios. Si en 2013 las diferencias entre territorios llegaban a alcanzar los 15,9 puntos porcentuales, en 2019 ascienden a 28,4 puntos.  En el lado positivo de la balanza encontramos las Baleares, Navarra, La Rioja y Cataluña, donde el paro estructural se encuentra por debajo del 40% del total. Por el contrario, en territorios como Asturias y Extremadura, el paro estructural se sitúa por encima del 50%.

Otro de los territorios del Estado español donde preocupa especialmente en términos de empleo es Andalucía. Con los datos de marzo publicado por el SEPE, el número de parados registrados en la comunidad autónoma se vuelve a acercar al millón de personas. Esto supone que la Comunidad andaluza concentró el 45,8% de la subida del paro en España en marzo. Los datos del SEPE también muestra que los afiliados a la Seguridad Social en Andalucía rebasan por poco los 3 millones de ocupados. Andalucía afronta la crisis de la covid-19 con un paro ya superior al 20%. Y en relación al paro de larga duración de la Comunidad Autónoma, según el informe de la Fundación BBVA e IVIE se sitúa en el 44,6%. Una cifra que no es la más alta de España, pero que supondría más de medio millón de personas.

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