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La deflación en España producida por el impacto de la Covid-19 en la economía del país se consolida, tras mantener el IPC en el -0,8% durante el mes de noviembre. Así lo asegura el indicador adelantado del índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Según los datos del INE, la inflación anual estimada del IPC en noviembre de 2020 es del –0,8%, de acuerdo con el indicador adelantado elaborado por el INE.

Los datos, en el caso de confirmarse, supondrían una cierta estabilidad de la tasa anual ya que el IPC en el mes de octubre en España también se situó en el -0,8% interanual. Sin embargo, el INE avisa que la estabilización de los precios en noviembre se debe, principalmente, al incremento del precio de la electricidad. Un incremento que contrasta con la caída del coste de la energía registrada en el mes de noviembre de 2019. Por el contrario, el INE identifica una caída de los precios de la alimentación y las bebidas no alcohólicas, que registran un índice de precios considerablemente inferior al de ahora hace un año.

En todo caso, los datos registrados en el tercer y cuarto trimestre del año referentes al IPC muestran una tendencia clara hacia la deflación. De hecho, los precios de consumo en España se han mostrado en tasas negativas durante todos los meses desde la llegada del Estado de Alarma en el mes de marzo. Y a pesar de registrar un cierto repunte del IPC en junio, los datos de los últimos meses llevan a confirmar el cierre del 2020 con una deflación que podría ser cercana al 1%.

España lleva 8 meses consecutivos con un IPC interanual negativo

Los datos del IPC de España muestran el colapso de la economía del país vivido desde la llegada de la Covid-19. Así, en el mes de marzo, con un impacto todavía precoz de la pandemia, el IPC interanual ya se situaba en el 0%. Desde entonces, el IPC ha contado con tasas negativas mes tras mes. En abril, el IPC de España se situó en el -0,7%. Una caída de siete puntos que iría sucedida por una nueva caída en mayo que dejaba el IPC en el -0,9%. Con el levantamiento del Estado de Alarme en junio los precios subieron tímidamente y la tasa de inflación se situó en el -0,3%.

Fue entonces cuando las perspectivas económicas confiaban en terminar el año con una deflación residual o incluso con algún leve crecimiento de los precios. Sin embargo, la llegada de los rebrotes primero, y la segunda ola después, han vuelto a hundir los precios. En julio los precios ya retrocedieron hasta el -0,6%, en este caso por el escaso éxito de la campaña turística de verano. Y si bien en agosto (-0,5%) y septiembre (-0,4%) el IPC recuperó algo de terreno, en octubre los precios se volvieron a hundir hasta el -0,8%. La estabilización de los precios en el mes de noviembre muestra un cierto aguante del IPC pero también denotan una caída del consumo considerable.

El IPC podría recuperarse en 2021

Ante un 2020 que podría cerrar con una tasa de deflación cercana al 1%, las previsiones económicas estiman que el IPC de España se podría recuperar en 2021. Sin embargo, la recuperación sería parcial, con un incremento del 0,6%. Así lo asegura el último informe de previsiones macroeconómicas de Bankinter. Asimismo, el informe considera que el IPC de la Eurozona crecerá con mayor ritmo que el español, y podría cerrar el 2021 con un incremento del 1,1%. La misma previsión considera que la Eurozona, incluso en este 2020 podría cerrar con una inflación positiva. Sería mínima (del 0,3%) pero superior a la española.

Los españoles, los europeos que más han cambiado sus hábitos de consumo por la pandemia

Y este hundimiento del consumo tiene como principal motivo los estragos de la Covid-19 en la economía española. Pero los españoles no solo han reducido su consumo, sino que también han cambiado sus hábitos. Al menos, así lo asegura un informe del Consorcio europeo EIT Food, que asegura que España es el país de la Unión Europea donde más han cambiado los hábitos de consumo durante la pandemia. El informe identifica España como uno de los 4 países de la UE donde la Covid-19 ha generado más dificultades económicas.  Unas dificultades económicas que se han traducido en mayor contención a la hora de consumir. Según los datos del estudio, el 53% de los españoles reconoce ser ahora más cuidadoso a la hora de comprar. El mismo porcentaje asegura que el consumo lo hace ahora de una forma más planificada. Este porcentaje es considerablemente superior al de la media de la Unión Europea, que se sitúa en el 45%.

Por otro lado, el estudio apunta que un 46% de los españoles comprueba más las fechas de empaquetado y caducidad (frente al 36% de la media de la Unión Europea), y solo un 5% dice estar menos pendiente; y un 37% de los encuestados en España considera que es importante la cercanía de establecimientos de alimentación (en comparación al 30% de la media de la Unión Europea).

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