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A pesar de los esfuerzos de muchos países y asociaciones de combatir el cambio climático, estos serán no conseguirán reducir el consumo energético del mundo. Así lo asegura el informe Energy Outlook 2020 elaborado por la compañía energética BP. El informe dibuja tres posibles escenarios respecto al consumo energético en los próximos 30 años. Tres escenarios poco esperanzadores para la lucha contra el cambio climático y la transición energética. En el primer escenario, BP contempla que las medidas de los principales gobiernos del mundo permitan reducir un 70% la emisión de gases de efecto invernadero en comparación con los existentes en 2018.

En este primer escenario, se conseguiría limitar la temperatura global a un incremento inferior de los 2 ºC para 2100, pero el consumo de energía seguiría subiendo en las próximas décadas. A partir de 2050, la previsión concluye que se podría reducir el consumo energético principalmente gracias a las mejoras en la eficiencia energética.

En el segundo escenario, denominado Emisiones Limpias Cero, también se contempla un cambio en los hábitos de consumo de la población. Este cambio en el consumo permitiría implementar la economía circular. En esta perspectiva, el informe asegura que las emisiones de gases efecto invernadero se reduciría un 95% dentro de 30 años. Una reducción que permitiría limitar el incremento de la temperatura del planeta a 1,5 ºC. Sin embargo, como en el caso del primer escenario, la demanda energética seguiría subiendo hasta 2050.

El consumo energético en 2050 podría ser un 25% superior al actual

Finalmente, el informe contempla un tercer escenario considerado “Sin cambios”. Este escenario contempla que la efectividad de las políticas públicas en la lucha contra el cambio climático de los próximos años será parecida a la de la última década. En este escenario, que no contempla cambios disruptivos, las emisiones solo se reducirían un 10% en los próximos 30 años. En este escenario la demanda energética seguiría subiendo exponencialmente hasta llegar a un nuevo máximo de consumo energético en 2050. Concretamente, el informe calcula que si las políticas públicas siguen la tendencia de los últimos años en 2050 se consumirá un 25% más de energía que actualmente.

En todo caso, el informe asegura que la pandemia generada por la Covid-19 no producirá ningún cambio estructural en el consumo energético y la emisión de gases de efecto invernadero. “A pesar de que la pandemia haya reducido drásticamente las emisiones globales de carbono, el mundo sigue por un sendero insostenible”, aseguró el CEO de BP, Bernard Looney, durante la presentación del informe.

Según los autores, el estudio demuestra que llegar a las cero emisiones y reducir el consumo energético es posible si se cumplen dos premisas: compromisos claros e inalterables de los gobiernos y la sensibilización de la sociedad. En este sentido, los autores aseguran que “con medidas políticas decisivas y más alternativas bajas de carbono la transición energética todavía es posible”. Sin embargo, alertan que de dichas políticas deben aplicarse de inmediato, tanto en los tejidos productivos y empresariales como en los consumidores.

El informe concluye que si se produce el tercer escenario (el más pesimista) los efectos para el planeta pueden ser devastadores. Así, si en 2050 no se ha conseguido reducir de forma drástica el volumen de emisión de gases, se habrá llegado a un punto de no retorno.

La demanda del crudo caerá a mínimos históricos en los próximos 30 años

En todo caso, el informe de BP sí prevé una caída generalizada del consumo del crudo en los próximos años. Una caída que, según la compañía, irá condicionada al grado de exigencia de los gobierno en la limitación de gases de efecto invernadero. De  esta forma, en el caso de producirse el tercer escenario, la demanda del petróleo caería un 10% comparado con la demanda actual. En el caso de producirse el escenario de emisiones cero, la demanda del petróleo caería más de un 80%. En el tercer escenario Rápido, la reducción del consumo del petróleo sería de cerca del 55%.

La compañía vincula la caída de demanda de petróleo a la creciente eficiencia y electrificación del transporte por carretera. Sin embargo, el propio informe calcula que el consumo de petróleo seguirá incrementando en la próxima década. Así, a pesar de una posible prolongación de los efectos de la Covid-19 en la movilidad, el informe sitúa a finales de la década de 2020 como el punto más álgido de consumo de petróleo.  En cambio,  a partir de 2030 la demanda de crudo iría cayendo paulatinamente, a ritmos distintos dependiendo de los escenarios dibujados.

Estados Unidos y China, los dos países más contaminantes del mundo

Ante una situación climática que puede ser crítica en los próximos años, Europa ha abanderado el liderazgo político para aplicar políticas públicas contra el cambio climático. Sin embargo, son China y Estados Unidos las dos principales potencias más contaminantes del mundo. De hecho, se calcula que entre los dos países acumulan el 40% de emisiones de gases de efecto invernadero.

Un volumen de emisiones que, en el caso de Estados Unidos se redujo en 2016, pero que volvió a incrementar en 2018. De hecho, entre 200 y 2016 EE.UU disminuyó en un 14% las emisiones.  Convirtiéndose en la décima nación contaminante per cápita. Según un informe de Global Carbon Project, entre 1751 y 2017, Estados Unidas liberó 399 mil millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, la más alta a nivel global. En segundo lugar aparece China, con 200 mil millones de toneladas. Por este motivo, EE.UU. representa el 25% de las emisiones acumuladas globales.

Europa debería incrementar sus esfuerzos si quiere cumplir con los Acuerdos de París, según Greenpeace

En el caso de Europa, la movilidad y la industria son, a día de hoy, los dos principales caballos de batalla para combatir el cambio climático. Según un informe presentado por Greenpeace, Europa necesita reducir un 47% su flota de vehículos terrestres en 2040 para poder cumplir con los Acuerdos de París. Esta reducción del uso del vehículo deberá ir acompañada de un incremento considerable (Greenpeace lo cifra en el 48%) del uso del ferrocarril en el transporte interurbano. Finalmente, el informe alerta que para poder cumplir con los acuerdos de Paris, en el campo de la movilidad, Europa deberá poner fin a la comercialización de los vehículos diésel y gasolina en 2028.

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