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La inversión de 2020 fue, sin dudas, el bitcoin.

La criptomoneda más conocida, que se vendía a 7.200 dólares en enero de este año, llegó a cotizar a 25.100 el 26 de diciembre, mientras se festejaba la Navidad.

Se trata de un incremento del 248 por ciento, un porcentaje que no pueden mostrar el resto de los activos de relevancia del mundo de los mercados.

El interés en aumento de compañías e inversionistas privados por el bitcoin está haciendo que no pare de aumentar porque se advierte que podría ser un refugio fiable frente a una suba de la inflación.

Siempre en el marco de poca seguridad general que se advierte desde la llegada del brote de coronavirus.

En total, se estima que en el mundo hay cerca de 451 mil  millones de bitcoin circulando.

El bitcoin sigue en aumento

Con el aumento del 5 por ciento este sábado 26 de diciembre, el valor del Bitcoin ascendió hasta los 25.101, un nuevo récord para la cripto más reconocida del planeta.

En su raid alcista, también traccionó a otras criptomonedas, como Ethereum, por ejemplo.

Los datos son de Coin Market Cap, que releva el valor de la criptomoneda más conocida en tiempo real.

De acuerdo con los analistas del mercado especialistas en criptomonedas, otra de las explicaciones para que el bitcoin siga en ascenso es la decisión de la plataforma Pay-Pal de empezar a ofrecer servicios de pagos y cobros con criptomonedas. 

El anuncio fue en noviembre y fortaleció una tendencia que ya se venía advirtiendo desde mayo, cuando pasó la etapa más dura de los aislamientos derivados de la pandemia de coronavirus.

De acuerdo con información de Finance Magnates, en el transcurso de 2020, distintos fondos de criptos ya sumaron ingresos por más de 4.800 millones de euros.

Si se compara con enero, el aumento del bitcoin es del 248 por ciento, pero si se coteja con los valores de marzo, cuando tocó los mínimos de 2020 en medio de la pandemia, el incremento supera el 298 por ciento.

El avance del Bitcoin. Fuente: Investing.

Cambios de paradigmas

Los aumentos de las criptos incrementaron los debates en el universo financiero.

De un lado, los expertos en este tipo de tecnología entienden que el fuerte aumento en la cotización demuestra el cambio estructural que se está produciendo.

La explicación que se argumenta es que la llegada del coronavirus cambió el patrón de comportamiento de las poblaciones al impulsar de forma más rápida la adopción de este tipo de inversiones digitales.

Los cambios se pueden advertir en el incremento exponencial de la ganancia de los sitios de ecommerce –como Amazon.com–, sin embargo, en forma paralela, en una cada vez más acelerada masificación de las inversiones en criptomonedas.

Aquellos que defienden el avance de las divisas digitales explican que en este planeta cada vez más conectado, su avance es absolutamente natural e imparable.

Para algunos, mientras más crezca la confianza en las nuevas tecnologías, mejor será el posicionamiento de la inversión en Bitcoin, incluso hasta terminar ocupando el lugar del oro como inversión de refugio.

La mayor disrupción que proponen las criptos es la anulación de los intermediarios.

Las personas no precisan de bancos o sistemas de pagos instalados sobre bancas centrales para resguardarse de posibles estafas.

Por su parte, las compañías tampoco precisan hacer contratos onerosos para asegurarse que sus clientes paguen ni para tener acceso a informaciones sobre cobros.

Cada transacción en la red de las criptomonedas (en el caso del bitcoin, puntualmente) se pueden monitorear sin resignar un ápice de seguridad.

Bitcoin

Argumentos en contra de las criptomonedas

Del otro lado están los escépticos, aquellos que entienden que es sólo fanatismo y que las criptomonedas son una burbuja que en algún momento va a explotar.

Para ellos, la explosión ocurrirá cuando los organismos de control de los países vean que están perdiendo el control de los activos y las criptos sean rechazadas de plano por el sector financiero mundial.

Para estos sectores, las criptomonedas son como lo fueron los tulipanes de los Países Bajos. Un día, todo se va a derrumbar, dicen.

Si bien critican el tema de la especulación, una de las mayores objeciones llegan por el lado del excesivo gasto de energía que demanda el minado para confirmar la seguridad de la transacción entre las diversas cuentas.

Y un planteo más: algunos científicos aseguran que el desarrollo de nuevas tecnologías en el campo de la física cuántica harán que sea innecesarios todos los protocolos criptográficos de seguridad utilizados por las criptos.

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