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La racha perdedora del euro que viene observándose desde junio se ha extendido después de que el Banco Central Europeo (BCE) mostró su preocupación por el mantenimiento de su fortaleza. Inmediatamente el mercado reaccionó y brotaron las especulaciones en torno a una posible flexibilización mayor de la política monetaria.

Hasta el jueves la moneda común europea se había debilitado hasta un 0,6%. No así los bonos italianos que aumentaron sus ganancias durante las dos sesiones previas y superaron a los papeles de otros países europeos.

El euro se cotizó a 1,2 dólares a principios de la semana, lo que encendió las alarmas del Banco Central Europeo (BCE), justo antes de su reunión mensual el 10 de septiembre. El instituto emisor se vio obligado a revisar más a la baja sus anteriores previsiones de inflación.

En consecuencia, se prevé que el BCE anuncie de seguidas la ampliación de colosal programa de compra de deuda de 1,35 billones de euros. Desde que superó el precio de $1,20 por primera vez durante un período de más de dos años, el euro ha descendido cerca de 1,5%. Este es un nivel psicológico que resulta clave para los operadores.

Intervención del BCE para calmar el mercado

Christine Lagarde, presidente del BCE.

El martes, Philip Lane, economista jefe del BCE, debió intervenir. Sus palabras generaron una caída del euro al decir que el avance de la moneda está estimulado por las previsiones del banco y el propio diseño de la política monetaria. “El tipo de cambio nos importa, si hay fuerzas que mueven el euro y el dólar, influyen en nuestras previsiones y a su vez influye en nuestro marco de política monetaria”, dijo Lane.

Más tarde Financial Times informó que a varios miembros del Consejo del banco les preocupaba el repunte del euro y sus implicaciones sobre las exportaciones y la recuperación económica de Europa.

“El BCE se ha mostrado reacio hasta ahora a bajar las tasas más profundamente en territorio negativo, pero podrían verse bajo más presión para recortar las tasas nuevamente si el euro más fuerte se convierte en una preocupación mayor”, señaló el estratega de divisas de MUFG Bank, Lee Hardman.

El euro podría caer a $1,15

Los últimos datos de la economía estadounidense – que han resultado mejores de lo esperado- y las recientes declaraciones de funcionarios del BCE, ayudaron a algunos inversores a capturar ganancias en operaciones largas en euros, comentó la estratega de ABN Amor, Georgette Boele.

El miércoles al mediodía hora de Londres, el euro disminuyó su caída al 0,3% a $ 1,1817. Georgette Boele de ABN Amro, estima que la moneda caerá a un mínimo de $1,15 dólares a final de mes.

Los inversores especulativos a corto plazo están buscando alcanzar ganancias en posiciones cortas que giran en torno a $1,1750, según la opinión de operadores europeos que hablaron bajo condición de anonimato.

Otra señal de que el deslizamiento del euro es percibido solo como un bache, es que los inversores institucionales compran a la baja a medida que la moneda se acerca a $1,16. Según el estratega de divisas de Nomura, Jordan Rochester, los movimientos del euro han estado estimulados por la “jawboning” (discurso persuasivo) del BCE.

Opciones limitadas para contener el euro

Sin embargo, las herramientas con que cuenta el banco central europeo para parar la caída de la divisa podrían ser más limitadas de lo que la retórica de los funcionarios indica. Por cerca de un año la tasa de política clave del banco se ha ubicado en un mínimo histórico de menos 0,5%.

“Una intervención verbal sutil es lo máximo que pueden hacer, ya que las opciones de política son bastante limitadas, a pesar de que el mercado está especulando sobre recortes de tasas nuevamente”, apunta el director de tasas de Commerzbank AG, Christoph Rieger.

En este contexto, solo la perspectiva de relajar más la política monetaria sería un alivio para la deuda pública. Particularmente para la de los países de la periferia de la zona euro que más se han beneficiado de las medidas de emergencia del BCE.

Los futuros del Euribor vinculados a la tasa de financiación de referencia a tres meses, continuaron subiendo, justamente ante la perspectiva de una mayor flexibilización de la política monetaria.

Los contratos con vencimiento en 2021 y 2022 se ubican por encima de 100,50. Quiere decir que el Euribor a tres meses podría deslizarse por debajo de – 0,50%, más bajo que el mínimo histórico de – 0,491% que se establecido en agosto.

Un dolor de cabeza para el BCE

Mantener la fortaleza del euro se está convirtiendo en un dolor de cabeza para el BCE. Esta situación, además, se produce precisamente cuando las esperanzas de recuperación económica se están desvaneciendo como consecuencia del rebrote de coronavirus. Pero también comienza a acentuarse el peligro de la deflación.

Los miembros del Consejo bancario han apelado a la cartilla retórica usual en estos casos para intentar calmar al mercado y contener el movimiento alcista de la moneda. El euro se ha revaluado frente al dólar un 12% desde los mínimos registrados de marzo.

Durante su reunión mensual, el BCE podría revisar nuevamente sus previsiones de inflación a la baja. El banco estima que este año la inflación se sitúe en 0,3%, luego aumente al 0,8% en 2021 y logre estabilizarse al 1,3% en 2022. Aunque el objetivo es llegar al 2%. En la zona euro, la inflación entró en terreno negativo por primera vez desde 2016.

La fortaleza del euro presiona los precios internos a la baja al abaratarse las importaciones. Pero, adicionalmente, resta competitividad a los productos europeos en el extranjero. Una apreciación de la moneda en estos momentos debilitaría a la economía europea que tiene una alta dependencia de las exportaciones.

Recorte de las previsiones de inflación

“En las últimas semanas ha habido una apreciación del euro, lo que siempre es preocupante cuando hay una demanda débil, especialmente porque la zona del euro es la economía más abierta del mundo y es inusualmente dependiente de la demanda global”, precisó al FT un miembro del Consejo de Gobierno.

Otro miembro del consejo dijo que “es una preocupación creciente, aunque todavía no es enorme, y si la tendencia continúa será una preocupación y tendremos que vigilarla”. En este sentido advirtió que es probable que se requiera que el BCE recorte todavía más su pronóstico de inflación.

“El mensaje que viene del BCE es notable, ya que rara vez escuchamos mensajes sobre la moneda, justo cuando el espectro de la deflación está aumentando en todo el mundo”, explicó el estratega del Canadian Imperial Bank of Commerce,  Patrick Bennett.

Al parecer también el objetivo de inflación que fijó la Reserva Federal está presionando al euro. “El problema es que la FED ya lo ha decidido y, por lo tanto, el mercado puede interpretar que las tasas de interés son estructuralmente más altas en la zona del euro, lo que podría conducir a una mayor apreciación del euro”, dijo a Bloomberg un analista de FT.

El posible agravamiento de la situación actual del BCE es explicado así por el economista de ING, Carsten Brzeski. “Cuando se tiene un euro más fuerte, las expectativas del mercado es que siga subiendo, con lo que es probable que las previsiones de inflación se revisen a la baja”.

Sin embargo, el experto considera que ya en otras oportunidades cuando la moneda europea se ha salido del cauce, el BCE ha tomado medidas drásticas.

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