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El Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de España han recomendando y pedido prudencia a las entidades financieras para que no repartan los dividendos de los años fiscales 2019 y 2020 con el objetivo de aumentar la capacidad de los bancos de absorber las pérdidas ante la crisis global de la Covid-19.

Según el BCE, la recomendación no afecta a los dividendos que ya se han pagado para el año fiscal 2019.

Tal y como apunta en un comunicado, estas medidas temporales se realizan a la banca de la eurozona hasta al menos el 1 de octubre de 2020 para “aumentar la capacidad de los bancos de absorber pérdidas y apoyar los préstamos a familias, pequeños negocios y empresas durante la pandemia de coronavirus”.

El BCE espera que los accionistas de la banca se unan a esta recomendación, que también ha pedido la Federación Bancaria Europea (FBE).

A esta petición se ha sumado el Banco de España que ha instado a la prudencia a las entidades financieras para repartir los dividendos, dado que los bancos tienen un “importante” rol en el área económica ante esta crisis en la que hay tensiones de liquidez. El fin es recuperarse después de que se supere el brote del nuevo coronavirus, según el supervisor del sistema bancario español.

En esta semana, los tres grandes bancos españoles han apostado por ese ajuste en su política de dividendos con el fin de reservar la mayor parte de los beneficios durante el año fiscal y así poder garantizar la ayuda tanto a las familias como a las empresas.

Estas entidades son Banco Santander, que anunció la suspensión del pago de dividendo en los resultados de este año, pensado para noviembre y dejando solo un abono en mayo de 2021.

Ana Botín, presidenta de Banco Santander, anunció la suspensión del pago de dividendos para el ejercicio en curso. 

Igualmente, la entidad de Ana Botín ha indicado que su beneficio antes de provisiones de 2019, que triplicó el coste del riesgo, les permite poder soportar una caída rápida de la economía, pero que también supondría una recuperación rápida dado que mantiene su previsión de cerrar 2020 en torno al 12% del capital CET1, lo que representa “fully loaded”, es decir, la máxima calidad.

CaixaBank, por otro lado, ha recortado incluso a la mitad del dividendo que iba a pagar con cargo a 2019 y reduce del 50 al 30% el porcentaje de beneficios de 2020 que se va a repartir entre sus accionistas.

Por último, Bankia ha comunicado su renuncia de retribuir hasta 2.500 millones en tres años a los accionistas tras anunciar que no va a pagar un dividendo extraordinario.

Estas medidas tomadas se producen en un momento en el que la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha subrayado que la pandemia del nuevo coronavirus ha provocado que la economía mundial haya entrado en una “recesión”.

Georgieva ya avisó a España, del que se anticipaba un crecimiento económico del 1,8% para 2020, que su economía se ralentizará finalmente en 2020 por el efecto del la Covid-19, pero que su magnitud dependerá de dos factores: la expansión y la duración.

Dos parámetros, según Georgieva, que son “sumamente inciertos”.

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