Según las cifras ofrecidas por S&P Global, una calificadora de riesgos que evalúa la economía norteamericana con bastante frecuencia, se van reduciendo los peligros de una recesión en Estados Unidos.
Si en el pasado mes de noviembre, el rango era entre el 15 y el 20 por cientos, ahora se maneja entre 10 y 15, lo cual significa, más o menos, 5 puntos porcentuales menos.
Se puede hablar de crecimiento económico, políticas macroeconómicas más factibles y un marcado apoyo a la expansión. Un estimado indica que para el 2018 el PIB de EEUU se elevará al 2,8 por ciento, frente al 2,3 por ciento del año pasado, aunque a largo plazo puede regresarse a su mismo potencial, es decir, el 2 por ciento en el 2020.
Como consecuencia de tal hecho se incluye el desceleramiento del estímulo originado tanto de la reforma fiscal como del déficit presupuestario y eso es negativo.
El actual crecimiento, cuya extensión es de los últimos 104 meses, puede ubicarse entre las mayores en toda la historia de EEUU. Como antecedentes positivos están la de los años 60 tras la Segunda Guerra Mundial, e incluso, superar lo obtenido en el 90, cuando el crecimiento del país fue notable.
Estar frente a un menor riesgo de recesión, no obstante del desafuero vivido por los mercados financieros, otorga mayor tranquilidad a la rama empresarial y califica de positiva la gestión del sector gubernamental.

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