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Las cifras oficiales indican que el año pasado el intercambio comercial entre el bloque europeo y el gigante asiático superó los 709.000 millones de dólares. De esta forma, China se pone a la cabeza como principal socio comercial de la UE, según informó Eurostat.

Por otro lado, el Reino Unido que acaba de separarse formalmente de la UE debido al Brexit, pasó a ser el tercer socio comercial más importante del bloque europeo, detrás de China y EE.UU.

China viene apuntalando su producción y liderazgo comercial, mediante la conformación del bloque comercial más grande del mundo en la región Asia – Pacífico, a través de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), y la intensificación del comercio con casi todas las economías avanzadas o emergentes a nivel global.

A pesar del fuerte impacto sufrido durante los primeros tres meses de 2020, como consecuencia de la pandemia de coronavirus que se originó en ese país, China logró recuperarse rápidamente. Al punto que a finales de 2020 ya el consumo había crecido a niveles superiores con respecto a hace un año.

La segunda economía del mundo consiguió cerrar 2020 con una tasa de crecimiento del 2,3% en comparación con 2019. Su producto interior bruto (PIB) alcanzó los 101,598 billones de yuanes (€ 12,97 billones). De hecho, fue la única potencia económica que consiguió crecer y hasta se benefició de la pandemia.

Las cifras aportadas por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) de China indican que la economía de ese país sigue creciendo vigorosamente. Solo en el último trimestre del año pasado el PIB chino vio un aumento de un 6,5%, equivalente a medio punto porcentual por encima del mismo período en 2019, previo al comienzo de la pandemia.

Beneficio comercial mutuo entre Europa y China

El crecimiento del consumo interno de China contribuyó a impulsar la venta de productos procedentes de Europa. Especialmente, las exportaciones de la industria automotriz y los artículos de lujo. En tanto que China obtuvo grandes beneficios con el extraordinario aumento de la demanda de materiales y equipos médicos y electrónicos.

El desplazamiento de los EE.UU como principales socio comercial de Europa por parte de China es producto de varios factores. Uno de ellos fue la crisis pandémica, el otro la áspera relación entre los socios de EE.UU en el continente europeo en los últimos años.

Las disputas comerciales y las medidas de represalias han agriado la relación entre los dos socios. No fueron pocas las veces en que el entonces presidente Donald Trump amenazó a la UE con imponer o elevar los aranceles a diversos productos europeos.

Entre ellos, acero, quesos, vinos, aceite de oliva y que Europa respondiera con el mismo nivel de acritud. Los productos estadounidenses perjudicados por las represalias europeas fueron los aviones Boeing, ciertos productos agrícolas y algunos bienes industriales como las motocicletas Harley Davidson.

Durante 2020 el intercambio comercial UE – China creció

El otro factor que ha influido en el crecimiento del intercambio con China es su agresiva política comercial. La potencia asiática se ha planteado muy seriamente convertirse en los próximos dos años en la primera economía del mundo. Este es una de las metas quinquenales del partido Comunista Chino y el gobierno.

El volumen del intercambio comercial con China en 2020 llegó a los € 586.000 millones (cerca de USD709.000 m) con respecto a los € 555.000 millones (USD671.550 m) que mantuvo con EE.UU durante el período, reveló Eurostat.

La agencia europea de estadísticas, también informó que las exportaciones europeas aumentaron un 2,2% hasta € 202.500 millones (USD 245.025 m). Al igual que las importaciones de China que se elevaron un 5,6%, a € 383.000 millones de euros (USD 463.430 m).

Mientras tanto las exportaciones de la UE a los EE.UU, disminuyeron un 13,2% el año pasado. Así como las importaciones que cayeron un 8,2%.

El polémico acuerdo con China

Videoconferencia entre los líderes de la UE y el presidente de China, Xi Jinping. La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Emmanuel Macron

Por otra parte, la Unión Europea está buscando la ratificación de un acuerdo con China para que sus empresas mejoren el acceso al mercado de ese país. Tal acuerdo que se viene negociando desde hace siete años, ha suscitado preocupación en los sectores políticos y económicos de Europa.

La UE aspira que el acuerdo de inversión extranjera con China sea más justo para sus empresas europeas, ya que están compitiendo con empresas que financia el Estado chino. Durante las negociaciones, Beijing se comprometió a ser transparente en relación con los subsidios para sus empresas y sobre las transferencias de tecnología forzadas.

Sin embargo, en ciertos círculos políticos se considera el acuerdo con China carece de mecanismos para obligar a su cumplimiento. Así mismo, la violación de los derechos humanos por parte del gobierno comunista de China, podría contribuir a deteriorar más la relación de Europa con EE.UU.

De allí que haya cierto pesimismo respecto a la implementación del nuevo acuerdo de inversión UE – China. Si no se superan algunos escollos, el acuerdo anunciado el pasado 30 de diciembre, podría no ser aprobado por los legisladores europeos.

Los abogados de ambas partes trabajan en la redacción final del documento que necesariamente debe ser aprobado por el Parlamento Europeo. Pero, “la aprobación no es de ninguna manera un hecho”, afirmó el legislador alemán ante el Parlamento Europeo, Reinhard Bütikofer a principios de enero.

Apertura de Europa con China no es recíproca

Según el jefe de comercio de la UE, Valdis Dombrovskis, “el objetivo principal de este acuerdo es abordar el desequilibrio económico en nuestras relaciones”. Añadió que el mercado europeo “está sustancialmente más abierto a las empresas e inversiones chinas que el mercado de China a las empresas de la UE”.

Dijo que el acuerdo a punto de ser sometido al examen legislativo “ayuda realmente a abordar este desequilibrio”. El acuerdo de inversión establece que China “ya no podrá prohibir el acceso o introducir nuevas prácticas discriminatorias”, tanto en la fabricación como en algunos sectores de servicios.

“Hay algunas mejoras (en el acceso al mercado)”, dijo Bütikofer del Partido Verde Europeo. Aunque cuestionó el hecho real de es probable que tal acceso sea solo para un grupo de grandes corporaciones europeas, mientras el resto de las empresas queden por fuera. “En igualdad de condiciones, el problema real es la implementación”, precisó.

La ejecución del acuerdo estaría monitoreada por altos funcionarios europeos y chinos, explicó la Comisión Europea. Esto se haría a través de la implementación de un mecanismo de resolución de disputas entre las partes.

Sin embargo la también legisladora francesa al Parlamento Europeo Marie-Pierre Vedrenne, considera que esto no es suficiente. Su mayor preocupación es que la UE no tenga el poder necesario para poder defender sus intereses en una disputa futura con China.

Para apoyar su argumento dijo que “hay muchas pruebas” de que China suele no cumplir totalmente los acuerdos internacionales que suscribe. Citó como ejemplo el retraso de China en el cumplimiento de sus compromisos con el acuerdo comercial de “fase uno” suscrito con los Estados Unidos.

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