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En opinión del vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, lo más probable es que el crecimiento económico de la eurozona en el cuarto trimestre sea negativo. Las nuevas restricciones impuestas por los países a las actividades económicas para intentar detener la rápida propagación de los contagios de coronavirus en las últimas semanas, han trastocado la frágil recuperación.

Esta semana la Comisión Europea rebajó sus perspectivas sobre el Producto Interno Bruto para 2020 y 2021. El pronóstico se da después de incrementarse la segunda oleada de infecciones. Cuando apenas comenzaba a recuperarse del primer bloqueo impuesto por el covid-19, la economía europea ahora deberá enfrentar a una recuperación lenta el próximo año.

Las expectativas de crecimiento de la Comisión Europea para la economía de la eurozona en 2021 es de un 4,2%. Menos de lo que había previsto antes. Nuevamente, los países europeos están expuestos a más cierres de empresas y al creciente desempleo que puede extenderse por largo tiempo.

La comisión espera que la recesión sea menos pronunciada en 2020. Aunque el pronóstico no está tomando en cuenta los recientes bloqueos ordenados por los gobiernos. Algunas de las economías más grandes de la región, podrían entrar de nuevo en recesión como consecuencia de estos cierres.

Luis de Guindos, Vice-Presidente del Banco Central Europeo.

“El repunte de Europa se ha interrumpido debido al resurgimiento de los casos de Covid-19. En el contexto actual de altísima incertidumbre, las políticas económicas y fiscales nacionales deben seguir siendo de apoyo”, comentó el comisionado de Economía de la Unión Europea, Paolo Gentiloni, en un comunicado.

El rebote del próximo año

Para 2021 los analistas coinciden en que la economía experimentará un rebote menor del esperado anteriormente. La actividad en la zona euro tendrá una expansión en 2021 de un 4,2% y de 4,1% en toda la Unión Europea. La rebaja en las expectativas de crecimiento está marcada por virulencia con que ha regreso el coronavirus.

Durante varios meses los gobiernos se resistieron a ordenar nuevos bloqueos. Pero ante la amenaza de propagación del virus de forma descontrolada, no les quedó más alternativa que adoptar medidas drásticas. En las últimas semanas, se impusieron estrictas restricciones al comercio minorista, la hostelería, los viajes y sitios de diversión.

Sin embargo, se está apoyando más a las empresas con ayudas para que puedan superar los efectos de las interrupciones. Pero el riesgo de que la situación empeore sigue latente. Hasta tanto no haya una vacuna probada para frenar la pandemia, la economía global continuará con un rumbo incierto.

La CE ya advirtió que el covid-19 amenaza con dejar “cicatrices más profundas” de lo estimado inicialmente. “Principalmente por un mayor número de quiebras corporativas y efectos de histéresis en los mercados laborales”. También dijo que podrían registrarse “trayectorias de crecimiento bastante diferentes” entre los países miembros.

España y Reino Unido los países europeos más golpeados

Todo dependerá de la estructura de cada economía y de su fortaleza para navegar la crisis. El pronóstico para España es de una contracción superior al 12% este año. La economía española es la que sufrirá el mayor impacto dentro del bloque de países unidos en torno al euro.

La caída de España será mayor a lo anticipado en anteriores proyecciones. Mientras que para la zona euro el promedio de disminución de la actividad está en -7,8%. La explicación del porqué la economía española se hundirá más que el resto de los países, está en su estructura económica.

La economía ibérica depende excesivamente del turismo y este ha sido uno de los sectores más golpeados por la pandemia. Al comienzo de la crisis, ya el Banco de España había pronosticado un descalabro colosal en el PIB español. Y luego a finales de agosto el presidente español, Pedro Sánchez, advirtió claramente que vendrían meses muy duros”

Para Reino Unido, la Comisión Europea prevé una contracción de dos dígitos. Además, por primera vez, las expectativas sobre las negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial pos Brexit están en cero.

Desempleo y mayor nivel de deuda en la zona euro

Las medidas gubernamentales, los estímulos a las empresas y las ayudas directas a las familias, han logrado contener una crisis del empleo de mayores proporciones en Europa. Algunas de estas medidas incluyen licencias laborales.

Sin embargo, es bastante probable que el desempleo aumente al 9,4% en 2021, según el pronóstico de la comisión. La eliminación del apoyo por la crisis sanitaria dejará a miles de empleados en la calle seguramente.

Los inmensos desembolsos récord en ayuda fiscal, aumentarán las deudas gubernamentales en la zona euro. El incremento será superior al 100% del PIB de este año y la previsión es que se mantendrá por encima de este nivel hasta 2022. Tanto así que la deuda de Grecia, uno de los países más endeudados del mundo, subirá un increíble 207%.

El Banco Central Europeo pronto anunciará un nuevo paquete de estímulo financiero para proteger a las economías del daño permanente. Las empresas, las familias y el empleo necesitan de nueva ayuda para sobrellevar la crisis. Mientras tanto, el organismo financiero europeo lucha para alcanzar los objetivos de inflación este año.

Antes de la segunda ola de coronavirus, el BCE preveía un aumento de la inflación de tan solo 1,3%. Una cifra bastante por debajo del 2% que esperaba alcanzar este año. Para diciembre el BCE ofrecerá una actualización de sus nuevas previsiones, durante su habitual reunión de política.

El vicepresidente Luis de Guindos adelantó esta semana que es muy poco probable que las proyecciones del banco sean distintas a las de la CE. Manifestó que el recrudecimiento del virus en Europa continúa siendo la principal fuente de incertidumbre en los mercados y gobiernos.

La “recalibración” del paquete de estímulo del BCE

En Bruselas, por ahora, legisladores y diplomáticos europeos siguen discutiendo los detalles de los nuevos estímulos. Se espera que la respuesta fiscal conjunta sea de grandes magnitudes dada la profunda caída registrada en la Unión Europea.

Mientras tanto, el BCE está ejerciendo presión sobre los negociadores el plan de ayuda sea acordado sin más demora. Para la institución está claro que los recientes cierres van a requerir de un nuevo paquete de ayuda fiscal. Solo de esa forma será posible sostener los niveles de consumo. Particularmente en los sectores comerciales más afectados.

La firme promesa del Banco Central Europeo de presentar a la región un nuevo plan de estímulo monetario durante su próxima reunión de política en diciembre, tiene pensando a los mercados.

La presidente del BCE, Christine Lagarde, fue clara al informar la semana pasada que la institución apoyará plenamente la economía de la eurozona. Aunque insistió también que hacer lo mismo no forma parte del espíritu del plan. Lagarde ha pedido asumir políticas audaces en un momento en que la pandemia ataca de nuevo con fuerza.

En sus declaraciones habló sobre la recalibrar las medidas del BCE. Eso supone hacerlas más puntuales y precisas.

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