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Suecia evitó confinamientos generales durante los meses más duros de la pandemia de coronavirus, sin embargo, los números de su economía no se salvaron de la debacle que ha sido común a todos los países del mundo, incluidos los europeos.

De acuerdo con los datos preliminares de la oficina de estadísticas sueca, el producto interno bruto (PIB) de Suecia se redujo un 8,6 por ciento en el segundo trimestre de 2020, en relación con los tres meses previos.

El retroceso es el peor registro trimestral en ese país en al menos 40 años, según se indicó.

Más allá del dato (muy negativo, por cierto), hay que destacar que le fue algo mejor que a otras naciones de la Unión Europea que tomaron medidas más estrictas contra la pandemia y cuyas economías se derrumbaron aún más.

El promedio de caída del PIB de la Unión Europea fue del 11,9 por ciento entre abril y junio.

Las economías más afectadas fueron España, con una contracción del 18,5 por ciento, seguida por Francia y por Italia, que cayeron 13,8 y 12,4 por ciento, respectivamente.

Lo que queda claro es que los números divulgados por el gobierno sueco no son lo suficientemente contundentes como para que se pueda develar si finalmente la estrategia frente al coronavirus tuvo éxito o fue un fracaso.

Suecia basó sus medidas frente al Covid-19 en pautas voluntarias de distanciamiento social desde el comienzo de la pandemia, que incluyeron trabajar desde los hogares siempre que sea posible y evitar el transporte público.

Pero no hubo toques de queda, cuarentenas, confinamientos obligatorio ni controles estrictos.

Las empresas siguieron operando de forma normal.

Más allá de esto, la contracción de la economía fue de casi el 9 por ciento. ¿Cómo se explica?

Simple: la economía del país nórdico depende en gran medida de las exportaciones, que se vieron muy afectadas por la falta de demanda del exterior durante la pandemia.

Así, aunque internamente el país funcionó más ágilmente que el resto de las naciones equivalentes, pero con sus poblaciones confinadas, con las fronteras cerradas y sin demanda externa, Suecia no tuvo a quién venderles productos.

Suecia y la salud

Por otra parte, cuando se analiza el saldo sanitario, los números no favorecen a Suecia. Más bien todo lo contrario. 

Hasta mediados de julio, el país escandinavo era el segundo con mayor tasa de contagios cada 100 mil habitantes (550), sólo superado por Luxemburgo. 

El objetivo de los responsables de salud de Suecia fue lograr que con los sucesivos contagios, incluso con el riesgo de mayor número de muertes, se lograra lo que se conoce como “protección de rebaño”. 

Esto se logra cuando más del 65 por ciento de una población supera una enfermedad y adquiere inmunidad. Esto corta, supuestamente, la circulación del brote del virus.

El problema es que la jugada es muy arriesgada ya que puede hacer colapsar el sistema sanitario, y eso sin tener en cuenta la mucha mayor probabilidad de víctimas fatales y de enfermos que se recuperan, pero con graves secuelas.

Suecia mantuvo “abierto” todo el país con la excepción de algunas medidas restrictivas puntuales, como determinados niveles escolares y la población de más de 65 años.

En mayo, alcanzó las 3.830 muertes por coronavirus, un valor que si bien era mucho mejor que otros países europeos, era mucho más elevado que el registrado en sus vecinos nórdicos, como Noruega, Finlandia, Dinamarca e Islandia, que sí apelaron a las estrategias aconsejadas por la Organización Mundial de la Salud.

La idea del epidemiólogo que pergeñó el plan, Angels Tegnell, es un camino de largo plazo contra el virus, siempre que no colapse el sistema de salud.

El problema es que, por ahora, ya han fallecido cinco veces más suecos que en la vecina Dinamarca.

A pesar de la contracción entre abril y junio, Suecia aún no está en recesión, ya que el primer trimestre tuvo un crecimiento del 0,1 por ciento. 

Se considera que una economía está en recesión si se contrae por dos trimestres consecutivos. Eso le sucedió a la mayoría de los países de Europa.

Alemania en la misma línea

Alemania, por caso, anotó un retroceso de 10,1 por ciento en el segundo trimestre, luego de haber caído 1,9 por ciento entre enero y marzo. 

Las previsiones oficiales del país de Angela Merkel adelantan que el PIB podría caer 2,8 por ciento este año, a pesar de ser una de las economías más fuertes del mundo.

Para Suecia, los pronósticos hablan de un retroceso de la actividad del orden del 5 por ciento para este año.

La tasa de desempleo de Suecia, en tanto, es una de las más altas de la región: 9 por ciento, por sobre el promedio de los países nórdicos.

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