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La crisis causada por pandemia de coronavirus ha borrado los últimos cinco años de crecimiento de la economía estadounidense. Durante el segundo trimestre de 2020 probablemente la primera economía del mundo se haya contraído a un ritmo mayor desde la llamada Gran Depresión de los años 1930.

Según el informe del Departamento de Comercio, el peor mes fue abril, cuando el producto interno bruto del país se detuvo de forma abrupta. Fábricas, tiendas, restaurantes y bares fueron cerrados por completo desde mediados de marzo en un intento por frenar la ola de contagios.

A pesar de que la actividad económica se reactivó con restricciones desde mayo, el impulso que llevaba la economía se desaceleró. Las regiones más afectadas han sido las del sur y el oeste con mayores volúmenes de población, donde se produjeron nuevos brotes del covid-19.

Los negocios y las plantas industriales ubicadas en áreas muy afectadas, han sido cerradas o pausado su reapertura. De modo que las esperanzas de que en el tercer trimestre el crecimiento del país se produjera un repunte han disminuido.

La FED admite que la economía se desaceleró  

El miércoles, el presidente de la Reserva Federal (FED), Jerome Powell, admitió que la actividad se ha desacelerado. El incierto panorama económico llevó al banco central estadounidense a mantener las tasas de interés cercanas a cero. Al tiempo que asumió el compromiso de continuar con los estímulos monetarios pese a las advertencias de inflación.

“El panorama no es muy bueno. Los estadounidenses no se están comportando bien en términos de distanciamiento social, la tasa de infección es inaceptablemente alta y eso significa que el crecimiento económico no puede ganar fuerza”, comentó la profesora de finanzas y economía de la Universidad Loyola Marymount, Los Ángeles, Sung Won Sohn.

Los expertos prevén que el PIB haya colapsado hasta un 34.1% anual durante el segundo trimestre. De ser así, sería la mayor caída de la producción desde 1947. Y más del triple de la caída registrada en el mismo período en 1958 que fue de 10%. El producto habría caído 10,6% en los dos primeros trimestres.

“El pronóstico implica que el nivel del PIB real en realidad cayó aproximadamente un 11% en los dos primeros trimestres de 2020. Si es así, eso eliminaría más de cinco años de crecimiento y devolvería el PIB real a sus niveles vistos por última vez a mediados de 2014”, afirmó el economista jefe de Wrightson ICAP en Jersey City, Lou Crandall.

Gobierno y Congreso deben ponerse de acuerdo

Desde febrero la economía de Estados Unidos cayó en recesión. Ahora con el informe del PIB correspondiente al segundo trimestre, el gobierno publicará los datos de crecimiento de los últimos cinco años.

Con estas cifras alarmantes, el gobierno federal y el Congreso tendrán que acordar un nuevo paquete de estímulo para mantener a flote la economía.

La crisis amenaza con llevarse a Trump de la Casa Blanca, cuya aceptación viene en picada. Sin embargo, el mandatario declaró que no tenía prisa. En medio de un ambiente de caos y protestas raciales callejeras previas a las elecciones del 3 de noviembre.

Los estímulos han impedido que la crisis sea mayor

Los expertos coinciden en que de no haber sido aprobado el histórico paquete fiscal cercano a los 3 billones de dólares, el colapso económico habría sido colosal. Gracias a estos incentivos, las empresas pudieron pagar nóminas y millones de ciudadanos estadounidenses han podido enfrentar el paro.

El sábado vence el aporte semanal de 600 dólares que se ha venido entregando a los trabajadores desempleados. El gobierno ha propuesto bajar esta ayuda a 200 dólares mientras los estados buscan como hacer sus aportes también. Habiendo agotado sus préstamos, muchas compañías deberán enfrentar problemas de liquidez.

Los contagios por coronavirus en el país se mantienen muy elevados al igual que el número de despidos.

La expectativa por el informe del Departamento de Trabajo es por una elevación de los reclamos de beneficios de desempleo. El aumento en la semana terminada el 25 de julio fue 1,46 millones con respecto a los 1,416 millones que arrojó el período anterior.

Si las previsiones sobre el desplome del PIB son correctas, la actividad habrá caído un 11,5% desde el punto más bajo registrado durante la crisis. Estas cifras pondrían de relieve la magnitud de la recesión actual, más profunda que la vivida en la Gran Recesión.

“Esto está a la par con la recesión experimentada cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, pero eso ocurrió durante tres años, no dos trimestres, como está sucediendo hoy. Los mercados financieros han valorado una recuperación vigorosa. Me temo que podría haber más obstáculos”, comentó el economista jefe internacional de ING, James Knightley.

Elevada contracción del consumo

Los pronósticos son de una contracción del gasto del consumidor al mismo nivel que el del PIB durante el segundo trimestre. Este indicador representa un poco más de dos tercios de la economía estadounidense. Minoristas como JC Penney y Neiman Marcus, se declararon en bancarrota.

Con respecto a la inversión empresarial se anticipa que la disminución marche a un ritmo similar. El miércoles Boeing Co informó que su pérdida trimestral fue superior a la esperada. Además redujo la producción de aviones de fuselaje ancho.

La crisis ha erosionado igualmente los precios del petróleo a pesar de los históricos acuerdos de reducción de bombeo entre los países OPEP +. Otro sector golpeado es el inmobiliario. Pese al gigantesco paquete fiscal, se espera que el gasto público caiga a niveles históricos.

Los recursos previstos en los presupuestos estatales y locales han sido reducidos o reconducidos hacia la lucha contra la pandemia.

“El estímulo fiscal significativo se presenta principalmente como pagos de transferencia para facilitar el gasto de los consumidores y las empresas, en lugar del gasto gubernamental”, afirmó el economista de Bank of America Securities, Alexander Lin.

Las exportaciones e importaciones se han visto afectadas por las interrupciones en la producción y el transporte. Sin embargo, las empresas han reducido las existencias debido a un proyecto de ley reduciendo las importaciones. Si bien esto ayuda al PIB perjudica la producción.

La FED propone relajar el apalancamiento bancario

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, considera que a pesar de la capitalización de los bancos de EE.UU, una relajación temporal de las normas de apalancamiento ayudaría a impulsar el crédito en la economía.

“Nos daría la capacidad de permitir que los bancos hagan crecer su balance”, indicó Powell. El funcionario hacía referencia a una legislación potencial que se discutiría en el Congreso para hacer más flexible los estándares de capital.

En este sentido, la FED implementó una medida similar que elimina temporalmente las tenencias de bonos del Tesoro de EE.UU del cálculo.

Otros bancos centrales del mundo han aprobado alivios de apalancamiento para su banca. Como es el caso de Japón, Canadá, Suiza y otros países de la zona euro, argumentó Powell.

Sin embargo aclaró que la medida tendría carácter estrictamente temporal. “En otras palabras, esto no será un cambio permanente en los estándares de capital”.

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