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Con el inesperado giro en la política monetaria de la la Reserva Federal (Fed) estadounidense, el mundo asume que ha comenzado el fin del dinero barato. La política monetaria y los estímulos iniciados por Donald Trump y seguidos por el presidente Joe Biden destinados a enfrentar las secuelas de la pandemia, podrían pronto comenzar a cambiar.

Analistas redirigen el zoom a las señales de los mercados, en una semana que ha resultado más intensa de lo esperado. Se tenía algunos indicios. A Comienzos de junio, la Fed anunció que vendería algunos de los títulos en su cartera corporativa. El mercado de deuda entonces quedó prevenido.

Para muchos actores económicos se han encendido las alarmas. La prueba más fehaciente han sido las palabras del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. Los mercados han reaccionado cautelosamente ante la preocupación por las medidas que se adopten para contener la inflación. De por sí el mayor temor en los mercados globales.

El funcionario de la Fed, James Bullard, dijo algo que ya los estadounidenses observan en la calle. La inflación es más fuerte de lo previsto. Ahora el organismo tendrá que dedicarse a analizar en múltiples reuniones el alcance de la subida de precios y cómo disminuir el estímulo.

James Bullard, presidente y director ejecutivo del Banco de la Reserva Federal de St. Louis.

Aumentarán las tasas de interés pero… ¿Cuándo?

El anuncio del Banco Central estadounidense en el que modifica las expectativas inflacionarias para el año, originó la natural turbulencia en Wall Street. De momento, se ha creado un escenario a mediano plazo manteniendo el tipo anclado en 0.25%. Aunque ha anticipado que las alzas se darán hacia 2023 y no 2024, como se estimaba.

Sin embargo, la estimación formulada por Jerome Powell de un incremento en el IPC de 3,4% es considerada un valor “transitorio”. La reacción negativa de los mercados no se hizo esperar.  La caída del Dow Jones el viernes fue de 0.77% para ubicarse a 34.000 puntos. Mientras que en el de S&P 500 fue de 0,53%, hasta los 4.223 puntos. Y el índice Nasdaq retrocedió 0,24 puntos quedando en 14,000 puntos.

Las expectativas apuntan a ajustes hacia el mediano plazo, desde un entorno más confiado por parte de los formuladores de política económica. Esa es la visión Simon Harvey, analista senior de divisas de Monex Europe Ltd, según una reseña publicada en el portal Bloomberg. Por su parte, el experto analista de Kayne Anderson Rudnick, Julie Biel, admite que hay temores por un posible recalentamiento de la economía, si la espera es prolongada.

Mientras sanitarios, investigadores, farmacéuticas y en particular los pacientes y sus familiares se diluyen entre resultados y efectos de las vacunas intentando contener la pandemia, los actores financieros hacen otro tanto en el entorno económico. Hay razones para estar en guardia. El mercado norteamericano ha reaccionado con cautela.

Retroceden los indicadores europeos

Los encuentros en la Fed también proyectan sus secuelas en las bolsas europeas, afectadas por la coincidencia del “día de las brujas cuádruple”, que incluye el vencimiento trimestral a futuro, las opciones en acciones y el índice.

El impacto ha sido menor en los mercados de renta variable. A diferencia de las divisas, los metales preciosos y los papeles de deuda. Mientras subía la cotización de la divisa estadounidense, la libra retrocedió a 1, 38 dólares y el euro a 1.18 dólares.

Lo propio ocurrió con las estimaciones de rentabilidad de deuda, tanto en Estados Unidos como en Europa. El oro, al igual que el dólar, experimentó variaciones significativas.

Después de semanas de incremento, el metal dorado mostró un retroceso importante para ubicarse en los 1770 dólares la onza. En el mercado digital, el bitcoin también cedió terreno, encabezando el retroceso de distintas criptomonedas.

La inflación, nudo gordiano

Tanto si se trata de sus mecanismos de propagación como de la inflación en sí, hay razones para estar preocupados. Algunos, como el economista Jamie Dimon, director general de JPMorgan dudan que el impacto inflacionario sea temporal.

En principio, todo indica que se está ante una presión coyuntural. El punto está en poder establecer si la modificación en las expectativas estadounidense va más allá de un asunto puntual. Y en esto, los mercados suelen ser muy sensibles. Al igual que los anfibios, que suelen ser los primeros sensores ante un evento ecológico inusitado.

El asunto es que, como en el mito de la Leyenda de Gordio, no es tan simple como cortar el nudo con la espada. Nadie querría en plena emergencia sanitaria esperar que se desate una crisis de mayor magnitud de la que hasta ahora el mundo ha vivido.

Allí, justamente, entra en juego la moderación, un ingrediente que pudo incidir en los anuncios de las últimas horas.  ¿Cómo han reaccionado los mercados? La contracción de liquidez, obviamente, impulsará a buscar refugio antes que se desate la tormenta. También es el acuse natural, luego de semanas de relativa calma con aumentos durante semanas consecutivas.

Reacción de los bancos centrales y el mercado de monedas

Los bancos centrales, por su parte, reaccionan tomando las medidas preventivas necesarias para acoplarse. Ante la presión del fortalecimiento del dólar y el temor a una estampida hacia la divisa estadounidense que tuvo una apreciación superior al 2.02% en la semana (también el rendimiento a 10 años).

Se ingresa en un nuevo ciclo con menos recursos persiguiendo menos bienes. Esto contrasta con necesidades ingentes, tras largos meses de parálisis endémica.

El ajuste en la expectativa de crecimiento económico a 7.0% en 2021, es otro elemento importante de los anuncios de la Fed, que alimenta los temores de una mayor presión inflacionaria. Por ende se espera que el banco central de EE.UU adopte medidas.

El impacto de los anuncios ha sido de tal magnitud, que han experimentado retrocesos monedas en Latinoamérica, Europa y Asia. El peso mexicano perdió 3,75% frente al dólar. El euro se depreció 2,23%; la libra esterlina perdió 1,74% y el yen japonés 0,79%. En tanto que el yuan chino retrocedió 0,85% y el rublo ruso 0,77%. Menos que el franco suizo que cayó 2,49%, según fuentes especializadas.

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