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Al menos 25.000 millones de euros menos en ingresos para el 2020 y una caída de hasta el 50% en el comercio de la no alimentación.

La Asociación Nacional Grandes Empresas de Distribución (Anged) prevé que desde que se cerraron las tiendas en marzo hasta que se puedan retomar las actividades económicas, la venta en productos no alimentarios habrá caído 50%.

“Para salvar puestos de trabajo primero hay que salvar las empresas”, han asegurado en una vídeoconferencia Alfonso Merry del Val y Javier Millán-Astray, directivos de la instancia.

Siguiendo los cálculos, se perdería más por la pandemia del COVID-19 que en toda la crisis económica 2008-2013, en la que el consumo cayó 35%. Con esta nueva baja, los comerciantes consideran “imposible” que las empresas subsistan con la misma nómina y condiciones laborales.

Anged ha señalado que 100.000 de 250.000 trabajadores del sector tienen abierto un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

El cálculo pasa por considerar que 40 millones de turistas no irán este verano a España, lo cual incide en el consumo, según ha declarado Anged.

En consecuencia, con la caída de los 25.000 millones de euros se requiere “medidas urgentes” como financiación, dar facilidades fiscales, moratorias y suspensión de la aplicación de impuestos.

Medidas urgentes

Con estos valores, “con las mejores previsiones y pensando que se pueda comenzar la actividad en mes y medio”, Anged estima una caída global del comercio superior al 10 %.

Por ello, Anged ha plenteado la suspensión del pago de tributos y bonificaciones fiscales en el IVA, IRPF o las cotizaciones a la Seguridad Social. También apoyó en adelanto la medida del gobierno en conceder 14 millones de euros a las comunidades autónomas en compensación.

Otra propuesta es la la eliminación del impuesto sobre los grandes establecimientos comerciales y bonificaciones fiscales para nuevas inversiones creadoras de empleo.

La asociación también se preocupa por sus empleados, insistiendo en la importancia de que se les facilite las pruebas rápidas del coronavirus, sobre todo a los encargados de distribución de alimentos.

Por otro lado, solicitan mayor flexibilidad para adaptar la oferta de trabajo a los requerimientos sanitarios y más agilidad en la entrada y salida de los empleados en los ERTE.

Proponen una negociación con los sindicatos que sirva como “puente” para no tener que abrir más expedientes por razones económicas, técnicas y organizativas, sino que se considere a la pandemia como una causa productiva y se habilite la recuperación de la actividad.

Tomando en cuenta las nuevas exigencias de producción que se requieren para recuperar la economía, proponen que los días de inactividad se cuenten en las vacaciones de estos empleados, y que se pueda recuperar las horas no trabajadas más allá del 31 de diciembre de 2020.

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