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El Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminó este lunes que los trabajadores homosexuales y transgénero están protegidos por las leyes federales de derechos civiles. 

Se trata de una decisión histórica (e inesperada) contra la discriminación del máximo órgano de la Justicia del país que gobierna Donald Trump.

Dos miembros conservadores del Tribunal se unieron a los cuatro jueces de origen demócrata para votar y decidir la disputa en un fallo que finalizó 6 a 3, estableciendo que la Ley de Derechos Civiles (de 1964) también se aplica a las personas homosexuales y transgénero.

Esto, en los hechos, significa que los empleadores no pueden despedir trabajadores debido a esas características, algo que aún no estaba claro en las leyes federales de los Estados Unidos.

La novedad es una gran victoria para el activismo LGBTQ.

Según el Título VII de la mencionada ley, está prohibida la discriminación por “raza, color, religión, sexo u origen nacional”. Lo que hizo el fallo del Tribunal Supremo es puntualizar que la prohibición de la discriminación por “sexo” cubre a las personas homosexuales y transgénero.

La decisión se produce cinco años después de que el mismo Tribunal legalizara el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Un gran avance en los Estados Unidos

“Un empleador que ahora despida a un individuo simplemente por ser homosexual o transgénero estará quebrantando la ley”, dijo el juez Neil Gorsuch, designado por Donald Trump, en su fallo.

En tanto, John Roberts, presidente del Tribunal y designado por George W. Bush, que también votó a favor, argumentó en su texto que la discriminación contra las personas homosexuales y transgénero necesariamente incluye juicios sobre su sexo.

Brett Kavanaugh, juez designado por Trump, votó en contra.

Gorsuch también señaló que un empleador que despide a un trabajador masculino porque se siente atraído por los hombres, “lo discrimina por los rasgos o acciones que tolera en sus colegas femeninas”.

Del mismo modo, dijo en su escrito que si un empleador despide a una persona que fue identificada como hombre al nacer, pero que posteriormente se identificó como mujer, está penalizando “los rasgos o acciones que tolera en un empleado identificado como mujer al nacer”.

La semana pasada, la administración de Trump había retirado las protecciones para los trabajadores transgénero en la atención médica que se habían instituido bajo la presidencia del demócrata Barack Obama.

La decisión fue festejada por demócratas y por organizaciones LGBTQ. Joe Biden, el presunto candidato demócrata a la presidencia, dijo que el fallo es un “paso trascendental para el país”.

Amit Paley, director ejecutivo de The Trevor Project, la organización que se dedica a prevenir suicidios en el colectivo LGBTQ, dijo que la decisión “envia un mensaje rotundo a los jóvenes para que sepan que son libres de seguir sus talentos y sueños”.

Entre las empresas

La decisión también fue bien recibida por varios directores ejecutivos de grandes empresas.

“Fue un día histórico para los estadounidenses LGBTQ y estamos orgullosos de apoyar a esta comunidad”, escribió Mary Barra, CEO de General Motors.

Satya Nadella, de Microsoft, llamó a sus seguidores de las redes sociales a “utilizar esta decisión como un catalizador para impulsar el progreso en nuestra sociedad”.

El fallo del Tribunal Superior se produjo a raíz de tres de casos en que trabajadores homosexuales y transgénero denunciaron que habían sido despedidos por esas características.

En uno, Aimee Stephens había sido despedida de una funeraria después de que comenzar a vivir como mujer.

En otro, Gerald Bostock fue despedido de su trabajo en el condado como defensor del bienestar infantil en Georgia después de unirse a una liga de softball gay.

El tercer caso involucró a Donald Zarda, quien fue despedido como instructor de paracaidismo días después de decir que era homosexual.

Tanto Stephens como Zarda fallecieron antes de poder celebrar el fallo del Tribunal Superior de los Estados Unidos.

Los tres jueces conservadores que se opusieron al fallo argumentaron que la decisión fue más allá del texto de la ley aprobada por el Congreso en 1964.

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