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El próximo miércoles 7 de abril arranca la campaña de la renta 2020. Una campaña que estará marcada por los efectos de la pandemia en la tributación de los ciudadanos y las repercusiones que pueden tener los ERTE en la declaración. A partir del día 7 de abril podrá solicitarse el borrador de la declaración. Sin embargo, las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia también comportan diferencias en la presentación de la declaración de la renta 2020: entre el 7 de abril y el 4 de mayo solo se podrá presentar la declaración de la renta a través de internet. A partir del 4 de mayo, la Agencia Tributaria ha anunciado que también se podrá solicitar cita previa para presentar la declaración por teléfono.

Por otro lado, la presentación del borrador de la declaración de la renta 2020 solo se podrá realizar de forma presenciar a partir del 2 de junio. Unos días antes, a partir del 27 de mayo se podrá solicitar cita previa. Donde no hay novedades en la declaración de la renta de este año es en el plazo para presentar la campaña: terminará el 30 de junio, como cada año. Con estas medidas, los ciudadanos tendrán un plazo de menos de tres meses para declarar sus ingresos de 2020 a la Agencia Tributaria.

Durante estos tres meses la declaración se podrá presentar de forma telemática. En cambio, se contará con menos de dos meses (del 4 de mayo hasta el 30 de junio) y todavía menos para realizar la declaración de forma presencial en las oficinas de la Agencia Tributaria: del 2 al 30 de junio de 2021.

¿Quién está obligado a presentar la declaración de la renta 2020?

Como en otros años, solo tienen obligación de presentar la declaración de la Renta aquellas personas que hayan facturado o cobrado más de 22.000 euros brutos durante el 2020, siempre que sea de un único pagador. Sin embargo, esta cifra baja hasta los 14.000 euros para aquellos trabajadores que hayan contado con dos pagadores o más durante el año pasado. Esto implica que los trabajadores que hayan cobrado de dos empresas distintas estarán obligados a presentar la declaración de la renta si su sueldo ha sido superior a los 1.000 euros brutos al mes.

La principal novedad de esta normativa del IRPF para este 2020 es el impacto de los ERTE en la declaración de muchos trabajadores. Todos aquellos trabajadores que hayan percibido prestaciones por desempleo o ERTE por valor de más de 1.000 euros en 2020 se verán obligados a realizar la declaración de la renta, siempre que hayan cobrado más de 14.000 euros durante el ejercicio. Este hecho, que se produce al considerarse el SEPE un segundo pagador, obligará a muchos trabajadores a realizar la declaración de la renta. Este hecho producirá, según los fiscalistas, un incremento de las personas que tendrán que pagar en la declaración de la renta debido al bajo IRPF que se aplica en las prestaciones de desempleo o ERTE.

Otro colectivo que se verá obligado a realizar la declaración de la renta a pesar de no llegar a los 22.000 euros de facturación en 2020 son los trabajadores autónomos. En este caso, no hay variaciones en relación con otros años. Sin embargo, los trabajadores autónomos también tendrán que considerar los ingresos obtenidos por ayudas del gobierno, ya que algunos de ellos no estarán exentos de tributación.

Catalunya aprueba una deducción del IRPF para las rentas más bajas

Ante la previsible avalancha de ciudadanos que se verán obligados a pagar cantidades importantes en la declaración de la renta de 2020, el Govern de la Generalitat de Catalunya anunció en noviembre una deducción autonómica del IRPF equivalente a la diferencia entre la cuota íntegra catalana y la cuota íntegra estatal. Con esta deducción, la Generalitat dejará de cobrar el diferencial del tramo de IRPF que le corresponde para aliviar el sobrecoste de la declaración de la renta de muchos trabajadores afectados por ERTE. Sin embargo, la medida, que podría beneficiar a unas 250.000 personas en Catalunya y que supone una rebaja de la recaudación de 16,3 millones de euros, podría no llevarse a cabo.

Y es que el Gobierno de España tiene previsto presentar un recurso de inconstitucionalidad a la medida aprobada por la Generalitat. El ejecutivo considera que la medida invade competencias de la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas y que super su capacidad legal al crear “una nueva categoría de contribuyente”.

Incertidumbre sobre la veracidad de los datos de Hacienda en la declaración de la renta

Otro elemento que preocupa a los fiscalistas es el quebradero de cabeza que puede suponer la declaración de la renta para aquellos afectados por ERTE que han cobrado más o menos de lo establecido. Durante el 2020 el SEPE registró retrasos en el pago de las prestaciones contributivas y los ERTE y registró errores con pagos superiores a lo establecido. En este sentido, aquellas personas que hayan cobrado más de los que les tocaba del SEPE y el organismo público todavía no haya reclamado el reintegro deberán declarar el total de ingresos recibido.

En el momento de que el SEP pida el reintegro el contribuyente podrá presentar una solicitud de rectificación a la Agencia Tributaria de autoliquidación para corregir la declaración y recuperar el dinero adelantado a Hacienda. Por todos estos motivos, los fiscalistas alertan de la complejidad de realizar la declaración de la renta este año y la importancia de revisar todos los datos del borrador.

Importar datos de libro de registros

Otra de las novedades de la declaración de la renta 2020 es la posibilidad de importar libros de registro del IRPF de los declarantes de forma telemática. De este modo, la Agencia Tributaria permitirá que aquellos contribuyentes que realizan actividades económicas y están obligados a presentar estos libros, como los autónomos, tengan mayores facilidades a la hora de cumplimentar dicha sección.

Esta nueva aplicación de la Agencia Tributaria permitirá importar en la sede electrónica de Hacienda el libro de ventas e ingresos, así como el registro de compras y gastos.

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