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El mercado global de vacunas contra el coronavirus Covid-19 no ha dejado de crecer. Al igual que las ganancias de los principales laboratorios farmacéuticos de Estados Unidos, Europa, China y Rusia que desarrollaron estos fármacos para inmunizar a la población mundial.

Las ventas anuales de estas compañías representan decenas de miles de millones de dólares que los gobiernos se han visto en la necesidad de adquirir para vacunar a su población. Las empresas más beneficiadas por las ventas de vacunas este año serán las estadounidenses Pfizer y Moderna.

Luego estarán las compañías chinas Sinovac Biotech y Sinopharm Group. Los ingresos estimados de ambas empresas representan cerca de una cuarta parte del total de ventas de las vacunas a nivel mundial. El resto se distribuye entre otras cinco empresas farmacéuticas, según la firma inglesa de análisis de datos Airfinity.

Fábrica de Pfizer en Bélgica.

Pfizer – BioNTech y Moderna las más beneficiadas

Las proyecciones de la empresa de investigación indican que las ventas de vacunas este año rondarán los 115 mil millones de dólares americanos, tomando en cuenta las limitaciones de tiempo y los déficits de producción.

La mayor parte de los compradores de las vacunas son los propios países que las producen, es decir, los más desarrollados. Estos países que representan el 13% de la población mundial, compraron un poco más de la mitad de las vacunas. Mientras los países con ingresos más bajos de América Latina, África y Asia han tenido un acceso limitado.

El gigantesco mercado de las vacunas contra el covid-19 no existía hace un año, afirma el director ejecutivo de Airfinity, Rasmus Bech Hansen. Y, desde luego, los países con más ingresos e influencia son los que han podido asegurarse un volumen de dosis mayor. De modo que el mercado de vacunas ha quedado acaparado.

Vacunar a la población de un país es muy costoso, habida cuenta de los precios de algunas de las vacunas. Por ejemplo, la de Pfizer – BioNTech SE, cuesta de 12 US$ a 14,50 US$ y la de Moderna entre 28 US$ y 32 US$.

Producción por debajo de las proyecciones

Las estimaciones de ingresos por venta de las vacunas se hacen de acuerdo con su precio y el volumen de producción y entrega. La mayoría de los laboratorios ha tenido problemas para producir las vacunas en tiempo récord y cumplir con los contratos.

Se prevé que la producción de vacunas este año no supere un 42% de lo proyectado por las farmacéuticas. De ser así, los ingresos de las compañías estarían por debajo de los 97.000 millones de dólares, indicaron los investigadores.

La farmacéutica china Novavax Inc., proyecta elevar su capacidad de producción a unas 2.000 millones de dosis en 2021. Pero, según los cálculos de Airfinity, serán alrededor de unos 400 millones de dosis la producción real de esta vacuna, cuyo uso de emergencia todavía no se ha aprobado.

La meta de la compañía es fabricar 100 millones de dosis mensuales para finales del tercer trimestre de este año. Al finalizar el cuarto trimestre de 2021 Novavax espera llegar a unos 150 millones de dosis mensuales.

Uso geopolítico y ganancias de las vacunas

China está utilizando las ventas de vacunas contra el covid-19 como un elemento de influencia geopolítico, además de mercantil. El gigante asiático ha enviado al extranjero más dosis que todos los demás países juntos. Adicionalmente, EE.UU ha acusado a China de estar detrás de la campaña de descrédito contra las vacunas occidentales.

Otro gran productor de vacunas patentadas es India. No obstante, ha tenido que cerrar la exportación del fármaco debido a la crisis sanitaria interna que padece. Toda la producción de India está siendo destinada a inmunizar a su propia población que supera los 1366 millones de habitantes.

El precio de las vacunas Sinovac y Sinopharm es 12 US$ y 23 US$ por dosis respectivamente, según Airfinity. Las ventas estimadas de Sinovac entonces serían de unos 25.000 US$ millones y las de Sinopharm de 23.000 US$ millones, aproximadamente. Sin embargo, las farmacéuticas chinas prefirieron no hacer comentarios al ser consultadas.

En cambio, AstraZeneca Plc, del Reino Unido anunció que no tiene previsto obtener ganancias por la venta de la vacuna. El precio por cada dosis de su vacuna oscila entre 3,50 US$ y 5,25 US$. La carencia de información detallada sobre el volumen de ventas y los precios de los contratos, ha dificultado las estimaciones de ingresos.

Los laboratorios farmacéuticos cobran distintos precios por sus vacunas, según los niveles de ingresos del país que las adquiere.

Ventas de Pfizer y Moderna

Se calcula que las ventas de Pfizer ronden este año los 44.000 US$ millones. Por encima de las de Moderna que estarían por el orden de los 32.000 US$ millones. Aunque no se descarta que tales cifras puedan, finalmente, ser inferiores.

La proyección de ventas de Pfizer en 2021 es de 26.000 US$ millones. En tanto que Moderna planea obtener ingresos de 19.000 US$ millones aproximadamente. El precio de las vacunas más potentes contra el covid-19, representa una limitante muy grande para que los países más pobres o de ingresos medios pueden adquirirlas.

A medida que los países ricos han ido acaparando las vacunas, ha crecido la presión política y social sobre ellos. Distintos sectores y gobiernos se han sumado al coro que pide a los países más avanzados compartir sus vacunas con los más pobres. También aumentar el apoyo financiero para tratar de disminuir la amplia brecha de acceso existente.

Se ha pedido a China y EE.UU., y a las empresas fabricantes un mayor compromiso de cooperación global para combatir la pandemia. La semana pasada Pfizer asumió el compromiso de aumentar en los siguientes 18 meses el envío de vacunas a los países con menos recursos.

Para inmunizar al 40% de la población del mundo se requiere una inversión de unos 50.000 US$ millones en 2021. Y un 60% o tal vez más para el primer semestre del próximo año, estimó el Fondo Monetario Internacional (FMI) la semana pasada.

Liberación de patentes de las vacunas covid

El desarrollo de las vacunas fue apuntalado por grandes subsidios provenientes de gobierno de todo el mundo. Ahora las compañías farmacéuticas están obteniendo ganancias inusitadas, dada la gigantesca demanda global, que sigue aumentando cada día.

A fin de que las vacunas lleguen a todos los rincones del mundo donde se esconde el coronavirus, se ha propuesto suspender las patentes de las vacunas contra el covid-19 de forma temporal. EE.UU, la Unión Europea y el Reino Unido han sido los principales oponentes a la idea.

Pero uno de los que apoya la audaz propuesta, es el propio presidente estadounidense, Joe Biden. Este giro de Estados Unidos es una respuesta a las estrategias geopolíticas desplegadas en torno a las vacunas. Biden busca enfrentar así la “diplomacia de vacunas” hábilmente aplicada por China y Rusia.

Ambos países han logrado penetrar en mercados que anteriormente eran casi imposibles. China ha vendido vacunas en Ucrania y Marruecos y Rusia en Brasil y Argentina. La que no ha sabido aprovechar esta situación inédita con un propósito geopolítico ha sido Europa.

Considerada como la farmacia del mundo, Europa ha dejado pasar esta oportunidad única para hacer valer su know how farmaceútico. Ahora debe enfrentar el debate relacionado con la liberación de las patentes de las vacunas. Alemania ya ha dicho que no está de acuerdo, en cambio España sí, pero no se sabe por cuánto tiempo.

¿Por qué liberar las patentes?

Los argumentos para que aumente la disposición y aplicación de vacunas en el mundo son dos. Uno de carácter moral en el sentido de que ningún derecho de propiedad intelectual puede prevalecer sobre la salud y la vida de la humanidad. El otro, es el riesgo que corren los propios países ricos al dejar que la pandemia prospere en los países pobres.

Ahora el problema es cómo acelerar el acceso a las vacunas. Se necesita igualmente el apoyo de las farmacéuticas para fabricar las vacunas y asegurar su calidad. No basta con la transferencia de tecnología para su desarrollo. Además, podría tener un efecto más bien negativo sobre la innovación.

Quizás la alternativa más viable sea que los países ricos estimulen a los fabricantes para que cooperen y, de forma voluntaria, otorguen licencias a otros fabricantes. En tal caso, deberían compartir sus conocimientos científico – técnicos relacionados con la patente y asistirlos en el proceso de producción y venta.

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