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Bélgica, al igual que otros países del Europa, y del mundo, han cerrado sus industrias no esenciales debido al brote del Covid-19. La medida alcanzó, entre otras, a la industria chocolatera belga, que con su actividad genera alrededor de 5 mil millones de euros ($ 5,5 mil millones) al año.

La pandemia de coronavirus, con sus bloqueos y distanciamientos sociales, ha hecho que Bélgica replantee la actividad de esta tradicional y lucrativa industria. En especial por la llegada de la fecha del domingo de pascua que es normalmente la fecha más importante en el calendario de los fabricantes de chocolate.

La pascua en Bélgica representa una tradición que se asocia con el inicio de la primavera y es una mezcla de creencias religiosas y tradiciones populares. El chocolate es la parte central de las celebraciones. Son mundialmente conocidos los huevos de chocolate decorados que se regalan las familias en ocasión de estas festividades. Es costumbre que para estas fechas todos los negocios de venta de chocolates estén a reventar de clientes que buscan hacerse con una de estas exquisitas piezas.

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La situación, en este 2020, no fue así por razones por la razón anteriormente descrita. Los chocolateros se vieron en la necesidad de repensar la actividad para lograr salir de la mejor manera posible de la crisis. Ventas en línea y entrega a domicilio fueron algunas de las estrategias implementadas para poder cumplir con la ola de pedidos por las fiestas de pascuas.

Sin embargo, esto no es suficiente. Máquinas detenidas y empleados suspendidos o cesanteados son solo una muestra de lo que puede haber en el futuro para los chocolateros de Bélgica. A pesar de esto, los industriales y distribuidores no se resignan y se mantiene generado ingeniosas maneras de comercializar sus productos.

Bélgica, el chocolate y el coronavirus

En fechas recientes, el maestro chocolatero Dominique Persoone declaró a los medios que estaban ante un posible colapso económico. En lo personal ya el había cerrado sus tiendas como medida de precaución hacía unas semanas antes. Dijo también conocer casos de cientos de fabricantes de chocolate de Bélgica que habían hecho lo mismo.

No es lo mismo que el coronavirus ataque en Pascua que en otra parte del año. Durante la pascua, el daño es doble, comentó Persoone. En el curso de la misma declaración, comentó que alrededor del 20% de su facturación anual se genera en la semana de Pascua. Este año, habiendose limitado a ventas web y entregas en sus instalaciones mientras sus tiendas de lujo en las ciudades turísticas de Brujas y Amberes estaban cerradas, fue mucho menos que esto.

En medio de la tristeza general, Bélgica se permitió ciertas ligerezas para enfrentar la caída en la comercialización del chocolate. Entre ellas, vender huevos de Pascua o conejitos con máscaras médicas como parte de la estrategia para que no decayera el espíritu de las fiestas. Asimismo, obtuvieron que el gobierno extendiera pases de circulación especiales a trabajadores en trajes de conejos haciendo los deliveries a los niños. Estos conejos salvaron de perdidas mayores a los empresarios del chocolate durante la temporada.

En general, el país tiene un consumo anual de chocolate per cápita de seis kilogramos. De esa cantidad, gran parte se consume durante el período de Pascua. La gente disfruta sus chocolates, los huevos de Pascua, los huevos rellenos y las pequeñas figuras de chocolate, dijo la chocolatera Marleen Van Volsem. Remató diciendo que el chocolate era algo muy importante para los belgas. Por eso, estrategias como la de los conejos haciendo deliveries, estaba segura, ayudarían a minimizar las perdidas.

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