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Donald Trump tiene que atender varios frentes al mismo tiempo. Mientras debe resolver la crisis del coronavirus (a la que primero subestimó), el consecuente golpe a la economía y el desastre que supone el derrumbe del precio del crudo estadounidense (WTI), no puede descuidar la carrera electoral.

Así es, en noviembre de 2020 hay elecciones presidenciales en los Estados Unidos y lo que hasta enero pasado parecía simple para el magnate (el hecho de conseguir su reelección), con el Covid-19 provocando más de 43 mil muertes y el desempleo en alza, el escenario podría alterarse.

En este sentido, Trump volvió a apelar esta semana a una vieja estrategia, la misma que lo llevó a la Casa Blanca en 2016: la inmigración. En este caso, vinculada con el coronavirus.

En una publicación en Twitter, Trump dijo que está analizando suspender la inmigración a los Estados Unidos para frenar la propagación del coronavirus y proteger los empleos estadounidenses.

“¡Ante el ataque del enemigo invisible [el Covid-19], así como por la necesidad de proteger los trabajos de nuestros GRANDES [escribió la palabra en mayúsculas] ciudadanos estadounidenses, firmaré una orden ejecutiva para suspender temporalmente la inmigración a los Estados Unidos!”, dijo en Twitter.

Como suele suceder con este tipo de publicaciones de Trump, luego no aportó ningún otro detalle.

El mensaje llegó a la red cofundada por Jack Dorsey cuando el número de muertos en los Estados Unidos por el brote de coronavirus superó la barrera de las 43 mil personas y el número de casos confirmados se acerca a los 800 mil.

Estados Unidos es el país, por lejos, con más afectados.

También se produjo dos días después de que el presidente estadounidense afirmara que su país había superado el punto más grave de la pandemia y que pronto se podría reabrir la economía, en especial los viajes con Europa y Asia.

No queda claro cuándo Trump firmará la orden de frenar la inmigración. De hecho, la llegada de extranjeros está casi paralizada porque el mismo gobierno estadounidense suspendió la mayoría de los servicios consulares en todo el mundo debido al coronavirus.

Por estos días, los potenciales inmigrantes no están pudiendo solicitar visas.

La última vez que Trump intentó algo similar fue en 2017, cuando firmó una medida para prohibir que los musulmanes ingresaran a los Estados Unidos, pero terminó en un conflicto que por estos días se dirime en la Justicia.

El plan de reapertura

El viernes 17 de abril, la Casa Blanca presentó un plan para abrir de manera escalonada el aislamiento social. Se trata del llamado Opening Up America Again, que habla de identificar y activar las regiones del país pasibles de ser reabiertas para que los empleados vuelvan a trabajar.

El plan es un conjunto de directrices generales de tres fases de flexibilización, pero la decisión final y la “sintonía fina” de cada reapertura estará en manos de los gobernadores de cada estado.

La decisión fue muy criticada tanto por los gobernadores demócratas como por los republicanos, que dicen que sus estados carecen de kits de prueba y de reactivos químicos para realizar las pruebas.

Los tests son la estrategia clave para reabrir la economía.

Crisis coronavirus

Mientras tanto, Joe Biden, el más probable candidato presidencial demócrata, criticó a Trump por su respuesta al avance del Covid-19.

Trump quiere reabrir la economía por el inédito aumento del número de desempleados, algo que, evidentemente, podría perjudicar sus posibilidades de reelección.

Más de 22 millones de personas presentaron en las últimas cuatro semanas solicitudes de desempleo, según el Departamento de Trabajo.

En algunos estados, los cierres han provocado protestas de personas que afirman que sus derechos están siendo vulnerados. Lo hacen aún ante el riesgo para la salud.

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