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El alto perfil de todos los negocios relacionados con las criptomonedas tiene toda clase de derivaciones.

Una es la valoración ascendente de las compañías vinculadas a ese mercado.

Por eso no sorprende la última noticia en materia de lanzamientos a la escena pública de las empresas: Coinbase quiere lanzar su OPI. Y lo quiere hacer cuanto antes.

Nacida en el año 2012 con la idea de facilitar la adquisición de bitcoin, Coinbase no ha dejado de crecer.

Tanto lo ha hecho que ahora es un holding multiplataforma con negocios que exceden largamente la compra y venta de la criptomoneda más famosa.

Por estos días, Coinbase es algo así como la compañía abanderada de la industria de las criptomonedas, y es por eso que está siendo cada vez más observada por los organismos reguladores de todo el planeta.

El bitcoin cotiza a 23 mil dólares

La decisión de Coinbase de ser pública llega justo cuando el bitcoin está, literalmente, “explotando” en sus cotizaciones, con valores siderales por arriba de los 23.000 dólares.

Es un hecho inédito desde su irrupción hace ya una década.

En paralelo, el volumen de operaciones con bitcoin –y con otras criptomonedas– sigue creciendo a tasas incalculablemente elevadas. 

Esto favorece notablemente a Coinbase, que obtiene la mayoría de sus ingresos de las comisiones y tarifas que cobra por cada transacción de criptos.

La forma en que Coinbase comunicó su intención llamó la atención: en un post en su blog en el que no brinda mayores detalles relacionados con la forma en que busca estructurar la oferta. Sí habla de “conversaciones confidenciales”.

En las ofertas públicas iniciales tradicionales, los bancos acuerdan para que una serie de fondos consigan las primeras cuotas de los papeles por un precio fijo, pero no se conoce cuál será la estrategia de Coinbase.

Ser pública está en el “espíritu” de la compañía

Hace unos meses, uno de los cofundadores, Fred Ehrsam, dijo que la empresa está “espiritualmente” estructurada para ser pública, pero por medio de una oferta inicial que involucre tokens digitales en una blockchain.

Las cadenas de bloques son la base de la tecnología de seguridad detrás de las criptomonedas que los seguidores y fanáticos del bitcoin aseguran que será la infraestructura de las finanzas del futuro.

Pero hay un problema: ¿la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos y los organismos de regulación financiera de otros países aprobarán este formato? 

Nada es seguro.

Si esa agencia se negara a hacerlo, Coinbase dice que una alternativa sería buscar una cotización directa para vender sus papeles de manera lineal al público, sin intermediarios.

Es un modelo de OPI que usaron, por ejemplo, gigantes tecnológicos como Spotify y Slack.

Coinbase podría ser un ejemplo perfecto para ese tipo de lanzamiento a la cotización pública, pero todo está en el terreno de las especulaciones.

Hasta ahora, más allá de la comunicación en el blog, Coinbase no ha dado explicaciones más precisas respecto de su decisión.

Tampoco sus fundadores han dado entrevistas para explicar detalles.

Señores de Coinbase: se necesita más información

Un punto clave es saber cuánto gana Coinbase.

Es que si la empresa está buscando inversores, deberá revelar con más precisión sus números.

Nadie quiere invertir en una compañía que aún no dice cuánto dinero está ganando (o perdiendo).

Es que si bien periódicamente fuentes relacionadas de forma cercana con Coinbase publican qué nivel de ganancias obtiene, esto no es suficiente.

La última ronda de recaudación de fondos de Coinbase fue de 275 millones de euros y terminó valorando a la compañía en alrededor de 7.200 millones de euros.

Pero ese valor no es nuevo, es del año 2018.

Probablemente Coinbase esté ganando mucho más y pretenda una valoración notablemente más elevada en 2020. Más aún si se tiene en cuenta que el bitcoin está “volando por los aires” arriba de 23.000 dólares por unidad.

Una gran oportunidad

Hay varias cosas para decir de esta posible OPI.

Por un lado, será la gran oportunidad para que sus accionistas iniciales, entre los que se cuentan a Brian Armstrong y el fondo de capital de riesgo propiedad de Andreessen Horowitz, comiencen a recuperar su inversión.

Además, marcará un mojón clave para la industria de las criptomonedas y sus pretensiones de ser legitimada.

Hay que recordar que cuando Coinbase nació, muchos (más de los que hoy lo reconocen) dijeron que se trataba de una moda que no duraría mucho tiempo.

Por otra parte, también se intenta vincular a las criptomonedas con el crimen organizado y el tráfico de armas y droga, algo a lo que el ecosistema de las cripto busca restarle relevancia.

Esta hostilidad sigue siendo muy marcada en algunos círculos de políticos y gobiernos, aunque la tendencia va en retroceso y cada vez se advierte una mayor aceptación.

Esta OPI, de realizarse, ayudaría a avanzar en ese sentido.

Coinbase no ha permanecido estancada estos años en materia de inversiones, todo lo contrario.

En un lustro adquirió al menos una decena de pequeñas empresas, siempre con la mira puesta en lograr una mayor diversificación de sus modelos de ingreso y generar ingresos por fuera de las comisiones.

Entre los puntos negativos que ensombrecen a Coinbase está la denuncia de The New York Times sobre el despido de una gran cantidad de empleados negros y de actitudes supuestamente racistas en los lugares de trabajo.

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