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CaixaBank le planteó a los sindicatos aumentar la cifra de recolocaciones hasta las 686, en vez de las 500 iniciales. También propuso rebajar el número total de afectados por el despido colectivo a 7.605 personas, cuando el recorte inicial era de 8.291 empleos. 

Las recolocaciones planteadas por CaixaBank se distribuirán entre varias filiales tecnológicas y de servicios especializados. Por ejemplo, la tecnológica CaixaBank Tech, la inmobiliaria Building Center, la filial de medios de pago y financiación al consumo CaixaBank Payments & Consume. También están la filial de servicios CaixaBank Operational Services o la filial de análisis de datos CaixaBank Business Intelligence, entre otras.

Asimismo, CaixaBank mejoró su propuesta respecto a las condiciones de salida. Incluyó prejubilaciones desde los 56 años, en las que los empleados recibirán un pago correspondiente al 54% de su salario fijo, además del pago del convenio especial con la Seguridad Social. 

Para los mayores de 63 años, mantiene su propuesta de pagar 20 días por año trabajado, hasta doce mensualidades. Para el resto de los trabajadores, la indemnización es de 35 días de salario por año trabajado, con un límite de 24 mensualidades.

La directiva de CaixaBank también decidió mantener en el 60% el límite máximo de empleados mayores de 52 años que pueden adscribirse al plan de extinciones de contrato. De esta forma, evitar que todas las salidas se concentren en el mismo tramo de edad y preservar así el equilibrio generacional. 

Por otro lado, la entidad financiera propuso cambios en las condiciones laborales, centrados en aspectos ligados al desarrollo del modelo de negocio. También busca facilitar la organización de las oficinas del ámbito rural y los ofibuses, además de reformar el sistema de previsión social.

Sindicatos rechazan la propuesta de CaixaBank

La representación sindical calificó como “insignificantes” los cambios de CaixaBank y convocó un paro de media hora en todas las oficinas del banco. De esta forma, manifiestan su descontento a las causas tanto productivas como organizativas que se reflejan en el informe técnico.

“No podemos aceptar un sistema de desvinculación que no tenga en cuenta la voluntariedad real en las salidas o desvinculaciones. Es decir, que no existan despidos forzosos. Las condiciones de salidas planteadas se encuentran muy alejadas de nuestras propuestas e impedirían que las desvinculaciones fueran voluntarias”, criticaron.

Los sindicatos y la dirección de CaixaBank tienen hasta el próximo 10 de junio para llegar a un acuerdo. Con esta última reunión, llevan ocho intentos por negociar el ajuste de plantilla que ha presentado el banco tras su fusión con Bankia.

El ERE también ha sido duramente criticado por el Ministerio de Asuntos Económicos. A juicio del Ejecutivo, no se pueden subir los sueldos de los banqueros y, a su vez, recortar gastos con el despido de miles de empleados. 

Gónzalo Gortázar, primer ejecutivo de CaixaBank, dijo que los sueldos y los despidos “se trataron de manera adecuada en el consejo”. El directivo aseguró que la reducción de la nómina estaba planteada desde que se dio a conocer la fusión, por lo que el ERE no debe sorprender a nadie, ni siquiera al Gobierno. 

Por su lado, los sindicatos consideran que la carga de trabajo será insoportable para aquellos que se queden en la compañía. “Mantenemos la oposición a la propuesta de modificación de condiciones planteadas, con la desregulación de las oficinas con horario singular y de las oficinas denominadas rurales. Supone un aumento de las cargas de trabajo que podemos denominar cómo insoportables”.

Además, no están de acuerdo con la modificación del sistema de clasificación de oficinas. Tampoco con la eliminación de conceptos salariales como la ayuda de hijos. Para los sindicatos, solo será posible llegar a un acuerdo con CaixaBank cuando se retiren los despidos forzosos.

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