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Brasil se ha recuperado de la mala racha de generación de empleo con la creación de 131.010 puestos de trabajo formales en julio. Así lo ha informado este viernes 21 de agosto el gobierno de este país tras interrumpir una secuencia de cuatro meses en negativo.

Después de 1 millón 43 mil 650 contrataciones Brasil ha logrado superar los despidos producto de las medidas sanitarias de aislamiento, que ese mes fueron 912.640, según los datos divulgados por el Ministerio de Economía. Así el segundo país del mundo más castigado por la pandemia, después de Estados Unidos, ha entrado ahora en una pequeña recuperación económica.

Los despidos iniciaron en marzo, a la vez que se propagó en este país una crisis sanitaria de importancia generado por el COVID-19. Para intentar paliar la propagación de casos los gobiernos regionales empezaron a adoptar medidas de cuarentena, incluso contra la filosofía del presidente Jair Bolsonaro, que desestimaba la letalidad del virus y se preocupaba más por los efectos económicos que traería la pandemia.

Las cuarentenas más o menos rígidas hicieron, como en todas partes del mundo, que se redujeran puestos de trabajo.

“Estamos alcanzando la normalidad de la economía” fue uno de los bálsamos que este mismo viernes Bolsonaro expresó su país.

El programa estatal

Al mismo tiempo, el gobierno ha impulsado un programa a partir de estos mismos meses para evitar que la cantidad de despidos fuera mayor, y al que ha atribuido el éxito que hoy celebran. Similar a los ERTE, Brasil ayudaba a los empresarios a completar la nómina de sus trabajadores.

El ministro de Economía, Paulo Guedes, ha señalado que los datos muestran una “vuelta lenta, pero segura” de la actividad económica.

“Hay señales de fortalecimiento de la economía brasileña”, ha advertido.

En total Brasil sumó en julio la cifra de empleados formales hasta 37.717.045 personas, es decir, un aumento de 0,35 % con relación al mes anterior.

Sin embargo, todavía queda trabajo que hacer, pues al equiparar los despidos en los primeros siete meses del año (casi 9 millones, según registros) y las contrataciones que se hicieron en el mismo período (casi 8 millones) el saldo ha carrado de una forma negativa en la pérdida de 1,1 millones de puestos de trabajo.

Trabajo por hacer

Mientras que el Ministerio de Economía detectó un crecimiento de los puestos de trabajo formal en cuatro de cinco sectores económicas que fueron analizadas, el sector servicios, que responde por prácticamente tres cuartas partes del producto interno bruto (PIB) brasileño, presentó un descenso de 15.948 empleos formales.

En ese sentido, las actividades económicas que tuvieron más ingresos en cuanto a fuerza humana fueron la industria de transformación (con 53 mil nuevos empleos) y la de construcción (con casi 42 mil empleos más).

A pesar de que los últimos indicadores macroeconómicos indican una leve mejoría para Brasil, el más grande de Suramérica se encuentra rumbo a una de las peores recesiones de las últimas décadas.

En el escenario más optimista el gobierno de Bolsonaro prevé que a partir de la crisis sanitaria su Producto Interno Bruto se contraerá cerca del 5%.

Pero de acuerdo con analistas consultados por el Banco Central, la economía de Brasil cerrará el año 2020 con una caída de 5,52 puntos porcentuales. Los organismos internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, son incluso más pesimistas y calculan una retracción entre el 8 y el 9%.

A partir de la llegada del COVID-19 12,8 millones de personas aún se encuentran en búsqueda de un empleo, con una tasa de desocupación del 13%. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que el 40% de los brasileños trabajan para la economía informal, cifra que podría aumentar con los nuevos desempleos.

En otros países de Suramérica los economistas han alertado que el trabajo informal, del que depende gran parte de la población de la región, ha sido una de las causas de la propagación de la pandemia, ya que al no haber regulación sobre los mismos, se hace más dificil imponer restricciones salvo las policiales. Por esto, en este tiempo recuerdan que batallar el aumento del trabajo informal coge especial importancia para la salud pública, además de las razones económicas.

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