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El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden conminó a las grandes corporaciones estadounidenses a apoyar su controversial plan de infraestructura por un monto superior a los 2 mil millones de dólares para reflotar la economía e impulsar el crecimiento económico, ante el desafío inmediato que representan los planes expansivos globales de China.

Biden suavizó su plan fiscal dirigido a las empresas grandes rentables que en su opinión pagan muy poco. El mandatario dijo estar “dispuesto a negociar eso” y añadió que “tenemos que pagar por esto” al advertir que EE.UU se está quedando atrás. El país ya fue desplazado por China como principal socio comercial.

Tras el lanzamiento de su plan tributario, Biden está enfrentando una dura oposición del partido Republicano en el Congreso. Pero también de las grandes corporaciones que incluso apoyaron su candidatura. Al igual que de algunos miembros del Partido Demócrata como el senador Joe Manchin.

La propuesta del presidente demócrata que fue presentada hace una semana, debe ser aprobada por el Congreso para convertirse en ley. Y aunque los demócratas tienen mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes, Biden tendrá que negociar para lograr que pase el filtro legislativo.

Estados Unidos ya no es el líder en el mundo

Según Biden la posición de Estados Unidos como primera potencia mundial está siendo amenazada por China. Advirtió que de no realizarse las inversiones contenidas en su ambicioso plan de infraestructura, el país sufrirá un dramático retroceso.

En su opinión esto sería inaceptable. Expresó que “Estados Unidos ya no es el líder en el mundo porque no estamos invirtiendo”. “No sé por qué no entendemos esto”, aseveró el mandatario de 78 años.

“China cuenta con que la democracia estadounidense sea demasiado lenta, demasiado limitada y demasiado dividida para seguir el ritmo”, argumentó Biden.  Al tiempo que subrayó que “no podemos darnos el lujo de demostrar que tienen razón”.

El problema no es solo para EE.UU, Occidente tiene un desafío frente a China por delante. El coloso asiático ha trazado un cuidadoso plan para liderar y controlar el comercio mundial de bienes y servicios y lo está logrando.

El plan de la Casa Blanca es invertir durante ocho años en infraestructura de servicios como fabricación y remodelación de viviendas de bajo costo, construcción de carreteras y puentes y la ampliación del acceso a Internet de banda ancha.

Además de mejorar los servicios de cuidado de ancianos, financiar los productos de factura nacional y construir una red ferroviaria de alta velocidad. El plan de viviendas asequibles de la administración busca aliviar la escasez de viviendas.

La administración presionará a los gobiernos locales para que permitan la construcción de edificios de apartamentos en vecindarios que están restringidos solo a viviendas unifamiliares.

El plan lo pagarán las grandes corporaciones

La Casa Blanca sostiene que el plan presidencial no aumentaría la deuda de los Estados Unidos. La administración ha explicado que la mayor parte del financiamiento provendría del aumento de la tasa impositiva actual a las grandes corporaciones.

Biden propone elevar la tasa de 17% a 28%. Esta tasa impositiva fue establecida por el entonces presidente Donald Trump en 2017 para que las empresas se quedaran en EE.UU y generaran más empleos. Son once puntos porcentuales por encima del gravamen actual, lo que ha suscitado el inmediato rechazo de las grandes corporaciones.

Esta semana, el gobierno dio a conocer mayores detalles acerca del polémico proyecto de ley impositivo denominado “Plan Tributario Made in America”, que espera recaudar 2,5 billones de dólares en 15 años, según los estimados del Departamento del Tesoro.

El plan eleva los gravámenes sobre las ganancias a las empresas que operan en el extranjero. También establece un nuevo impuesto mínimo sobre el reparto de dividendos que las empresas pagan a los inversores. Igualmente, contempla el financiamiento de más funcionarios del Servicio de Impuestos Internos encargados de hacer cumplir la ley.

Funcionarios de la Casa Blanca que pidieron mantenerse en el anonimato, declararon a Reuters que se espera que las corporaciones privadas estadounidenses se comprometan con el pago de una tasa impositiva de al menos 25%.

Criticas desde todos los frentes

Tanto el lobby empresarial estadounidense como los propios republicanos, han criticado la parte financiera del plan de Biden. Sin embargo, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, dejó la puerta abierta para un futuro compromiso.

El senador de Kentucky declaró que el proyecto de ley de infraestructura podría contar con el apoyo de los republicanos. Pero puso como condición que el plan sea reorientado.

Considera que los proyectos de construcción pública tradicionales como carreteras, puentes y banda ancha pueden permanecer, sin que se revise completamente el recorte de impuestos hecho por Trump en 2017.

Aunque el senador demócrata Chris Coons de Delaware, considerado como uno de los más cercanos aliados del presidente Biden, emitió el miércoles un ultimátum a los republicanos. Advirtió que los demócratas tienen hasta finales de mayo para negociar este proyecto de ley. De no llegarse a un acuerdo antes los demócratas impondrán su aplanadora.

A principios de esta semana el Senado emitió un fallo según el cual los demócratas pueden aprobar el proyecto de ley, si los republicanos obstruyen su aprobación. El fallo legislativo está basado en el voto de desempate que representa la vicepresidenta Kamala Harris en la cámara 50-50. Generalmente para desempatar una votación se requieren sesenta votos.

Solo que no todos los republicanos concuerdan con la tesis republicana de avanzar en la aprobación del proyecto de ley sin tomar en cuenta a los demócratas. El senador demócrata Joe Manchin, un voto fundamental en el actual Senado dividido, no está convencido aún.

Manchin se opone al llamado proceso de reconciliación que permite aprobar los proyectos de ley sin tener apoyo de los republicanos. El senador expresó que no apoyará ninguna directriz política orientada a debilitar la capacidad de los republicanos de bloquear la legislación.

Biden: estoy harto y cansado

Según han manifestado en privado, los senadores republicanos en el Senado estarían dispuestos a apoyar un paquete de hasta $1 billón para infraestructura de servicios, reveló Coons.

Por otro lado, el director de políticas de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Neil Bradley, señaló que la necesidad de mejorar la infraestructura del país no puede ser utilizado como excusa para aumentar los impuestos.

Afirma que esto solo perjudicaría a las empresas estadounidenses y costará miles de empleos. No obstante, Biden opina que las grandes empresas pagan poco o casi nada en impuestos federales.

“No estoy tratando de castigar a nadie, pero maldita sea”, respondió Biden acaloradamente. “Tal vez sea porque vengo de un vecindario de clase media, (pero) estoy harto y cansado de que la gente común sea estafada”, sentenció.

Gran parte de los fondos que sostienen al gobierno federal proviene de los contribuyentes individuales. Los impuestos a particulares son deducidos de los cheques de pago, mientras que las grandes corporaciones estadounidenses tienen más ventajas a la hora de declarar sus tributos.

El magnate estadounidense Jeff Bezos, presidente ejecutivo de Amazon.com Inc, manifestó el martes su apoyo a la propuesta de Biden. Dijo que apoyaría el aumento de la tasa de impuestos corporativa para mejorar la infraestructura del país.

Aunque tuvo el cuidado suficiente de no apoyar ninguna propuesta específica de impuestos o de inversión contenida en el plan Biden.

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