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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sigue esforzándose para marcar perfil en su flamante legislatura. Un perfil que destaca por medidas gubernamentales que ayuden a mitigar la gran desigualdad social existente en EEUU. Así lo anunció Biden ayer, coincidiendo en el acto de homenaje a las víctimas y supervivientes de la masacre racista de Tusla realizado con motivo de su primer centenario. Biden aseguró que el gobierno tiene prevista una serie de medidas para combatir la desigualdad racial de EEUU. Entre las medidas, destacan aumentar la contratación de pequeñas empresas creadas por minorías desfavorecidas y fondos para para la revitalización de la comunidad en Greenwood.

El plan de reactivación económica de Biden también propondrá mayores esfuerzos interinstitucionales para garantizar el derecho a la vivienda de las minorías más desfavorecidas. En este sentido, Biden apuesta por colaborar con los gobiernos de todos los Estados del país para la creación de políticas públicas con perspectiva social. En el acto de homenaje a las víctimas de Tulsa, el presidente de los Estados Unidos aseguró que el “infierno” que supuso la masacre de Tulsa sigue existiendo en la actualidad. “Esto no fue un motín. Fue una masacre, una de las peores de nuestra historia, pero no la única. Y durante demasiado tiempo, ha sido olvidada por nuestra historia. Tan pronto como sucedió, hubo un esfuerzo claro para borrarlo de nuestra memoria, nuestras memorias colectivas”, afirmó ayer Biden, en declaraciones recogidas por la CNN.

Biden revoca decretos de la administración de Trump sobre migración y redes sociales

A la espera de aprobar el plan de reactivación económica, Biden ya ha empezado a cambiar el rumbo de muchas de las políticas desempeñadas por la administración de Trump durante los últimos cuatro años. Entre ellas, destaca la revocación de medidas en materia de migración y redes sociales. Hace poco más de una semana el presidente estadounidense aseguró que el gobierno había revocado la norma que, desde 2019, impedía obtener visados a los extranjeros incapaces de pagar los gastos sanitarios en Estados Unidos. La norma impulsada por Trump también impedía la entrada a cualquier extranjero que no pudiera demostrar la obtención de un seguro médico privado en el plazo de 30 días desde su llegada al país.

La revocación de Biden a esta norma elimina alguna de los requisitos de los migrantes para llegar al país. Según el presidente estadounidense, el nuevo gobierno pretende “expandir el acceso a una atención médica asequible y de calidad”. Sin embargo, según el nuevo presidente, no es necesario prohibir el acceso al país a los extranjeros con pocos recursos para mejorar el sistema sanitario del país.

Por otro lado, Biden también anunció en mayo la anulación de la orden que efectuó Donald Trump para que el Departamento de Justicia investigara a las compañías como Facebook y Twitter por eliminar mensajes de cuentas estadounidenses por contener contenido falso o que incita a la violencia. La batería de normas gubernamentales revocadas por Biden es más amplia. Entre ellas, también destaca la orden de Trump de perseguir cualquier acto de vandalismo contra propiedades federales.

El proceso de vacunación de EEUU, lastrado por la desigualdad y el miedo a la vacuna

La buena evolución de la economía estadounidense tiene una fuerte vinculación al alto ritmo de vacunación del país norteamericano. Según los últimos datos de principios de junio, Estados Unidos es uno de los principales países con mejor ritmo de vacunación. Hasta el 1 de junio, se habían inoculado cerca de 296 millones de vacunas en Estados Unidos. Una cifra que permite al país presidido por Joe Biden contar con un 41,1% de la población inmunizada contra la Covid-19. Sin embargo, el ritmo de vacunación de Estados Unidos ha bajado en las últimas semanas debido a la dificultad de acceso de la vacuna a muchos sectores empobrecidos del país.

El ritmo de vacunación se redujo en mayo de los tres millones de vacunas administradas en abril a poco más de dos millones en mayo. Este hecho se debe a sectores de la población que rechazan inocularse la vacuna contra la Covid-19, y otros que no pueden tener acceso a ella. Algunos sondeos del gobierno de Joe Biden concluyen que cerca del 30% de la población estadounidense rechaza o tiene dudas de administrarse la vacuna.  A este porcentaje se le debe sumar un grueso de 30 millones de personas que, por razones socioeconómicas, no tienen acceso a la vacuna. Según un estudio de la Universidad de Harvard, el 81% de las personas que no tienen acceso a la vacuna no tiene titulo universitario y cuenta con ingresos bajos. La desigualdad, pues, se muestra como una barrera para avanzar en el ritmo de vacunación de EEUU.

Estados Unidos ya permite prescindir de la mascarilla a los ciudadanos vacunados

Y ante el escepticismo y los factores de desigualdad que impiden incrementar el ritmo de vacunación, la administración de Joe Biden ya ha tomado medidas para incitar a la vacunación. Entre ellas, destaca la medida de poder prescindir de la mascarilla que tienen, desde el 13 de mayo, todos los estadounidenses vacunados. La medida exime de llevar mascarillas a las personas inmunizadas, tanto en exteriores como en interiores. Tampoco tendrán que guardar distancia de seguridad, incluso si se generan multitudes.

Biden catalogó el 13 de mayo de “un gran día para Estados Unidos” e hizo un nuevo llamamiento a la población a vacunarse. El presidente estadounidense espera que el 4 de julio el 70% de la población adulta del país hayan recibido, por lo menos, una dosis de la vacuna. La desiugaldad y la desinformación son, por ahora, las dos principales barreras al ritmo de vacunación de Estados Unidos, que no tiene problemas de suministro de vacunas.

 

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