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Mientras la estrategia frente al Covid-19 de Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos, fue evitar los confinamientos muy cerrados; su sucesor, Joe Biden, tiene planeado algo diferente.

Según Michael Osterholm, asesor en temas de coronavirus del presidente electo, un “lock down” o confinamiento a nivel nacional ayudaría a controlar el virus en el país y sería la base para potenciar una recuperación de la economía de la primera potencia mundial.

Si bien la actividad económica en los Estados Unidos mejoró notablemente tras la primera ola del brote de Covid-19, lo cierto es que esa recuperación se desaceleró a medida que el país ingresó en lo que algunos consideran una segunda ola.

De acuerdo con Osterholm, el nuevo gobierno podría pedir prestado suficiente dinero para financiar un paquete que cubriría la pérdida de ingresos de personas, empresas y gobiernos subnacionales durante una eventual cuarentena.

Osterholm, que es el director de un prestigioso instituto de investigación en enfermedades infecciosas, habló en un evento en el que se anunciaron avances en los testeos de tratamiento para el coronavirus.

De acuerdo con el asesor de Biden, habría que hacer algo similar a lo que hizo gran parte de Europa.

Esto es: evitar la apertura de negocios y pagarle a la gente por los ingresos que se pierdan durante 30 a 45 días para lograr “contener la pandemia de Covid-19”.

La idea es que se sostenga de esta forma la economía mientras se aprueba y se distribuye una vacuna.

La advertencia de Osterholm

A comienzos de esta semana, Osterholm había asegurado que si no se frenaba la circulación de personas sin ningún tipo de medidas de distanciamiento, Estados Unidos se encamina hacia lo que calificó “un verdadero infierno” hablando de una segunda ola.

Las razones de esta afirmación se asientan en que los casos se están incrementando geométricamente en Estados Unidos y las personas ya prácticamente no utilizan mascarillas ni respetan el distanciamiento social.

“Padecen la llamada fatiga pandémica”, dijo Osterholm.

Y agregó que los días más fríos de otoño e invierno está llevando las actividades hacia el interior de los hogares y comercios, “donde el coronavirus puede propagarse más fácilmente”.

En ese momento, Osterholm explicó que un confinamiento nacional “reduciría el número de nuevos enfermos” y, a la vez, posibilitará que las hospitalizaciones se mantengan en “números razonables” mientras el planeta entero espera el arribo de una vacuna.

Coronavirus Estados Unidos

Biden y una junta asesora

Osterholm integra junto a otros 11 miembros la llamada “junta asesora” para combatir el Covid-19 conformada por Biden luego de que se confirmara que logró los votos necesarios en el colegio electoral y que en enero será el nuevo presidente de los Estados Unidos.

La junta incluye, entre otros, a Rick Bright, un médico especialista en vacunas que era parte del gobierno de Trump y que renunció en octubre por diferencias sobre cómo el republicano manejó la pandemia.

Según había escrito Osterholm en un artículo publicado a mediados de 2020 en el New York Times, la dificultad con el confinamiento que Estados Unidos llevó a cabo desde marzo y hasta principios de junio es que no fue igual de cerrado en todo el país.

Como ejemplo, el texto dice que el estado de Minnesota consideró que casi el 80 por ciento de sus trabajadores era esencial, por lo que prácticamente no hubo ninguna restricción.

Osterholm habló este miércoles de los ejemplos de Nueva Zelanda y de Australia como países a los que se debería imitar en la estrategia frente al virus.

En la actualidad, el coronavirus está golpeando a numerosas regiones de los Estados Unidos.

Hay lugares, como El Paso, en Texas, en los que los hospitales ya están saturados y los comercios se están cerrando porque la gente está enferma. 

Osterholm también alabó las condiciones de liderazgo de Biden y destacó que “el presidente electo está preparado para el arduo trabajo que hay que realizar”.

Empleo

Las últimas novedades en materia de trabajo en los Estados Unidos dicen que las solicitudes en la primera semana de noviembre fueron de casi 710 mil, frente a la estimación de las consultoras que hablaban de 739 mil.

Así, los pedidos de seguro de desempleo cayeron nuevamente y alcanzaron un nuevo mínimo en tiempos de pandemia. Esta es una señal importante en relación con que el mercado laboral está reaccionando, aunque muy levemente.

En la última semana de octubre, los pedidos de seguro de desempleo fueron en total 756.500.

Antes de la crisis sanitaria de 2020, el récord de medidos de seguro de desempleo había sido en 1982, con 694.900.

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