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David Malpass, máximo referente del Banco Mundial, volvió a pintar un panorama oscuro respecto de las secuelas que dejará la pandemia coronavirus en el mundo, y muy especialmente entre los países más pobres.

Entre otras cosas (muy duras, por cierto), Malpass dijo que los bancos privados y los fondos de inversión no están haciendo lo suficiente para ayudar a los países más afectados por la lucha frente al coronavirus y frente a la crisis económica y social derivada de la enfermedad.

Malpass dio un número alarmante que sorprendió a todos los que estaban en Frankfurt escuchando su ponencia (virtualmente, claro): entre 110 y 150 millones de personas se verán forzadas a caer en la pobreza extrema debido a la pandemia. Así de simple. La gran mayoría, en los países emergentes.

La deuda de los países pobres

El líder de la entidad crediticia explicó que la pandemia podría desencadenar una crisis de deuda “muy grave” en algunos países, por lo que los inversores “deben estar preparados para otorgar algún tipo de alivio”. Entre los beneficios, mencionó la posibilidad de condonar la deuda.

Malpass calificó como “evidente” que algunos países son incapaces de pagar la deuda que han contraído y que, por lo tanto, se debe “reducir ese nivel”. Pidió “alivio” y hasta “cancelación” para los casos más extremos.

Las definiciones de Malpass están en línea con la decisión del G7 de promover una extensión del congelamiento de la deuda para las naciones más pobres, aunque esta iniciativa no habla de ninguna condonación.

Los países más ricos respaldaron en septiembre una extensión de la iniciativa aprobada en abril de 2020 para ayudar a las naciones en desarrollo a sobrevivir a la pandemia de coronavirus. Esto incluye a 43 de los 73 países potencialmente en graves problemas para pagar sus pasivos.

El titular del Banco Mundial comparó la situación con crisis financieras anteriores, como en América Latina, cuando una decena de países tuvieron deudas insostenibles en la década de 1990.

En agosto pasado, Malpass advirtió que la pandemia podría llevar a 100 millones de personas a la pobreza extrema. Sus nuevos números son más altos: entre 110 y 150 millones, dijo ahora.

También habló de estar decepcionado con los fondos de inversión y con los principales bancos chinos, que “no se están involucrando lo suficiente”.

Asimismo, Malpass dijo que la pandemia está desencadenando que algunos países en desarrollo ya hayan entrado en una espiral descendente de crecimiento y de problemas financieros de los que no van a poder salir en las actuales condiciones de endeudamiento.

Calificó a estas economías como “abrumadas” por “préstamos incobrables”.

Las palabras de Malpass fueron en un discurso en la Frankfurt School of Finance and Management de manera remota.

Crisis inédita

El titular del Banco Mundial dijo que la crisis actual ha generado algo inédito en 150 años: nunca pasó que tantas economías cayeran en una recesión simultánea desde 1870. 

También dijo que si no se logra enderezar la situación lo antes posible, será una década perdida”.

“La pandemia ya ha cambiado nuestro mundo y ha impuesto al planeta a una transformación dolorosa. Ha cambiado todo: la forma en que trabajamos, la forma en que viajamos y la manera en que nos comunicamos, enseñamos y aprendemos. Ha elevado a algunas industrias, especialmente del sector de la tecnología, mientras ha empujado a otras hacia la obsolescencia”, dijo Malpass.

Respecto de las acciones del Banco Mundial, Malpass habló de un “enfoque integral” que se ha centrado en “salvar vidas, proteger a los pobres y vulnerables y garantizar el crecimiento empresarial sostenible”.

En relación con la pobreza y la desigualdad, como explicáramos antes, dijo que para finales de 2021, entre 110 y 150 millones de personas más habrán caído en la pobreza extrema, viviendo con menos de 1,90 dólares al día. “Esto significa que la pandemia y la recesión mundial pueden empujar a más del 1,4% de la población mundial a la pobreza extrema”, estimó.

Para el jefe del BM, la actual crisis contrasta con la recesión de 2008 porque aquella centró gran parte de su daño en los activos financieros y afectó más a las economías avanzadas que a los países en desarrollo.

“Esta vez, la recesión económica es más amplia, mucho más profunda y ha afectado más a los trabajadores del sector informal y a los pobres, especialmente a las mujeres y los niños”, describió.

La descripción del Banco Mundial contrasta con la previsión del mes de septiembre de Caixabank Resarch.

De acuerdo con los cálculos de esta entidad bancaria, el producto interno bruto del conjunto de países del mundo caerá en 2020 un 4,2 por ciento.

Será el primer retroceso del PIB global desde 2008 y la más grave en más de 70 años.

Sin embargo, según Caixabank Resarch, el golpe será más duro en las economías de los países en desarrollo.

Las previsiones de Caixabank Research es que los países ricos vean caer su PIB un 7,6 por ciento en 2020. En el caso de las economías de los países en vías de desarrollo, la baja sería del 2,1 por ciento por el impacto de la pandemia de coronavirus.

Hay que tener en cuenta que en este cálculo sobre países emergentes se contempla a los gigantes asiáticos, como especialmente China, que incluso mejorará su PIB en 2020.

Sin China en la proyección, la realidad de los emergentes es diferente.

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