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El banco central español considera que si los colchones de capital anticíclicos (CCA) hubieran tenido un peso mayor a los colchones de riesgo sistémico (CRS), esto habría facilitado la adopción de una respuesta a la crisis del virus covid-19 “más eficaz y flexible”.

En un artículo publica por el Banco de España en la edición 39 de su Revista de Estabilidad Financiera del otoño, la entidad precisa su criterio sobre el uso de ambos instrumentos.

Los autores del artículo Luis Gutiérrez de Rozas, Rebeca Anguren, Carlos José Rodríguez García y Esther Palomeque, pertenecen a la dirección general de estabilidad financiera y de supervisión del banco.

Ellos opinan que en estos momentos se hace necesaria una reflexión relacionada con el paradigma para operacionalizar el CCA. Dicho instrumento macroprudencial fue mantenido por el organismo financiero en el 0%, pese a que desde septiembre del año pasado advirtió que podría activarlo en 2020.

¿Qué son los colchones anticíclicos y de riesgo?

Según el artículo hasta principios de año “algunas autoridades habían activado el CCA por presencia de señales de desequilibrio en su ciclo crediticio o, alternativamente, por motivos meramente precautorios ante posibles shocks adversos futuros”.

Así se aprovechaba “la discrecionalidad que ofrece la regulación de este instrumento para reforzar la solvencia de las entidades”. En este sentido, los funcionarios del Banco de España opinan que tal cambio para la utilización del CCA serviría para profundizar la revisión del peso que tanto los CCA como los CRS deben tener con respecto a los colchones estructurales específicos de los bancos.

El colchón de capital anticíclico (CCA) es un “requerimiento de capital exigido a todos los bancos durante las fases expansivas del ciclo crediticio”. Su objetivo es moderar el nivel de crecimiento del crédito (total o parcialmente), cuando excede los niveles sostenibles.

Este instrumento sirve para que los bancos refuercen su solvencia en tiempos de prosperidad. De modo que cuando sobrevienen períodos de crisis, pueden absorber pérdidas crediticias potenciales que tienen lugar durante “fases recesivas del ciclo”.

Trimestralmente, el Banco de España tiene que fijar el porcentaje del CCA para las todas exposiciones crediticias dentro del país.

Por otro lado, los colchones de capital para entidades de importancia sistémica son un requerimiento que es aplicado a entidades con una mayor importancia sistémica. Se busca con ellos “mitigar problemas de riesgo moral” debido a su tamaño y demás características estructurales.

Son colchones cuyo objetivo es corregir cualquier ventaja competitiva que estas entidades pudieran tener en el mercado de crédito por su relevancia sistémica. Igualmente, los colchones de capital sirven para reforzar la solvencia de los bancos y reducir la probabilidad de quiebra.

Un mayor peso de los CCA habría sido más eficaz para la crisis

Sobre estos requerimientos, los expertos subrayaron que “un mayor peso de los primeros frente a los segundos hubiera facilitado una respuesta más eficaz y flexible a la crisis”. Al tiempo que explicaron que desde el inicio de la crisis pandémica se ha acumulada un gran experiencia que dejará una amplia enseñanza acerca de cómo desarrollar una política macroprudencial más eficaz.

Según los especialistas, “el Covid-19 ha supuesto un shock acíclico y exógeno al sistema financiero de enorme magnitud”, para el cual ninguno de los instrumentos de política  macroprudencial está concebido previamente.

Afirman que de cualquier modo en la actual coyuntura de crisis, el CCA es especialmente importante ya que precisamente está diseñado para su liberación en cuando se contrae alguna fase del ciclo financiero.

Hubo intención de fijar un CCA positivo

Por otro lado, debido a que el CCA no era requerido de manera uniforme antes de que estallara la crisis del coronavirus, su liberación era consideraba apenas una de las opciones para las autoridades macroprudenciales del país que, previamente, lo habían fijado en un nivel positivo.

En cambio ahora, cuando se planifique la vía de reacumulación de colchones de capital, conforme la economía se vaya recuperando, este punto será incorporado a la agenda de discusión de las autoridades prudenciales.

En el artículo del Banco de España se menciona a ciertas autoridades nacionales que habían expresado públicamente (Forward guidance) su intención de fijar un CCA positivo, frente a los colchones estructurales para tener un margen de maniobra más amplio para enfrentar futuros episodios económicos críticos.

El Forward guidance es un anticipo informativo que utilizan los bancos centrales para referirse a sus decisiones de política monetaria a mediano plazo. De esta forma, los organismos financieros influencian expectativas del mercado respecto a los futuros tipos de interés.

En el corto plazo, el Banco de España, por ejemplo, ha afirmado que no aumentará el CCA durante un largo período. Al menos no hasta que los daños cmás significativos causados por la pandemia de origen chino, desde el punto de vista económico y financiero, hayan desaparecido.

Otros puntos a tener en cuenta

En el artículo de la Revista del Banco de España, los autores también hablan sobre el papel de las autoridades reguladoras y supervisoras. Señalan que deben seguir vigilando el entorno actual de “elevada incertidumbre”, que produjo la pandemia. Así el sistema financiero español puede tener un mayor grado de resiliencia.

En el futuro, la estrategia de disminución y retiro total de las medidas de ayuda temporales que se adoptaron, será otra área que requerirá una especial atención. Tanto los organismos  financieros internacionales como los nacionales, deben analizar cuidadosamente las estrategias de salida para evitar los efectos cascadas que podrían generar.

Otro tema de interés que abordan los autores del artículo son los llamados ‘trade-offs’. Es decir, el costo – beneficio que generan dos acciones. Un ejemplo de esto sería retirar las ayudas muy temprano, poniendo en riesgo el propio proceso de recuperación.

Evaluación de riesgos, resistencia y estabilidad financiera

Por ahora, los mayores retos para las autoridades en el mediano y largo plazo es seguir monitoreando de forma acertada la crisis y su evolución. Evaluar los riesgos financieros y operativos de los bancos para asegurar su fortaleza, resistencia y estabilidad.

En su exposición, los expertos sostienen que las consecuencias de la pandemia son de carácter heterogéneo con respecto a su incidencia en todo el país. Señalan que es necesario ofrecer una “apropiada flexibilidad en la repuesta”.

Precisan, además, que “es imprescindible un esfuerzo por asegurar la cooperación”. De este modo se busca “garantizar un terreno de juego competitivo nivelado y evitar una fragmentación”.

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